Bariloche: con razón la llaman la Suiza argentina…

Donde la naturaleza nos muestra sus cuatro caras de manera prodigiosa

José Miguel Barrantes Martín
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Foto: Magaiza / ISTOCK

Hablar de Argentina nos evoca inmediatamente un sinfín de imágenes en las que la naturaleza cobra un papel protagonista. Seguramente uno de los primeros nombres que nos venga a la cabeza sea el de Patagonia, la inconmensurable región del sur del país que cuesta valorar en su justa medida sin quedarnos cortos al calificarla. Perito Moreno, Ushuaia, Tierra de fuego… son lugares memorables de la Patagonia, pero esta lista estaría huérfana sin Bariloche. Considerada la capital argentina del turismo de aventura, los espléndidos paisajes de su entorno formados por montañas y lagos le han valido el apodo de la «Suiza argentina».

Un destino imprescindible al que hay que llegar al menos una vez en la vida

Bariloche. | Flori0

San Carlos de Bariloche -  según su denominación oficial -, es una ciudad de tamaño razonable situada en el Parque Nacional Nahuel Huapi, en el borde del lago del mismo nombre, a espaldas de otro lago, el de Gutiérrez, y frente a la cadena montañosa de los Andes. Representa un punto idóneo muy elegido por los viajeros como punto neurálgico tanto para planificar la visita a la Patagonia como para realizar todo tipo de actividades al aire libre en la zona pero es, en sí mismo, un lugar imprescindible por los preciosos paisajes que nos regala desde su ubicación privilegiada.

Aún se conservan algunas casas de piedra y madera al estilo alpino entre sus calles que responden a sus orígenes como población – en 2020 se cumplen 118 años -, sumadas a otros edificios destacados de establecimientos hoteleros o construcciones llamativas como la catedral o el bello Centro Cívico – declarado monumento histórico -, contrastando con el resto del paisaje urbano de Bariloche, constituido por un grueso de viviendas de cemento y ladrillo sin mayor atractivo. La arquitectura al estilo más tradicional, así como la pasión por el chocolate – claramente visible en el gran número de chocolaterías con que cuenta la ciudad -, le confieren ese carácter europeo que tanto la asemeja al país helvético.

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La animada vida que demuestra Bariloche a cualquier hora del día e incluso de la noche es solo un síntoma del gran atractivo que tiene como centro de vacaciones y como capital del deporte de aventura de Argentina. La riqueza natural y belleza del entorno que envuelve la población la convierten en una joya de la Patagonia, al mismo tiempo que la cercanía a la montaña y su amplia oferta en este sentido – con el cerro Catedral a la cabeza – hacen de ella uno de los centros de esquí más importantes del mundo. Un deporte que se complementa con muchos otros al aire libre según la época del año en la que nos encontremos, con los lagos como absolutos protagonistas en este caso.

Asimismo, el senderismo cobra importancia entre las propuestas que se le presentan al viajero, con opciones muy variadas que cuentan con planes tan populares como la visita al cercano Parque Nacional Los Arrayanes para admirar sus formaciones boscosas únicas en el mundo.

San Carlos de Bariloche. | Elijah-Lovkoff / ISTOCK

La mutación de Bariloche a lo largo del año

Bariloche es la reina del invierno gracias a las bonanzas que presenta en cuanto a la práctica del esquí, pero su atractivo no se limita únicamente a esta estación. Por el contrario, su cambiante aspecto a lo largo del año significa uno de sus mayores puntos a favor entre las innumerables cualidades de las que presume este punto de la Patagonia. Teniendo en cuenta que, al tratarse del hemisferio sur, las estaciones climáticas no se corresponden a las mismas épocas del año que en Europa, sino que se conciben temporalmente a la inversa, los meses veraniegos en nuestras latitudes se corresponden con la temporada de nieves y deportes de invierno en Bariloche, en los que el blanco inunda el paisaje acaparando en uno solo los colores de la naturaleza.

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En el otro extremo, los meses de diciembre y enero son los más ajetreados del verano austral, vistiéndose la zona de un paisaje deslumbrante en el que las montañas se reflejan en los lagos de forma asombrosa. Es en este periodo en el que acuden a la ciudad una gran cantidad de estudiantes argentinos recién titulados para celebrar el fin de sus carreras y disfrutar de las playas, los lagos y las actividades acuáticas, siempre con la precaución de no toparse con el particular «monstruo del Lago Ness» de esta zona, el llamado «Nahuelito», una leyenda arraigada procedente de los pueblos indígenas que poblaban estos lugares, que cree en la existencia de un animal  de grandes dimensiones viviendo en las aguas del lago Nahuel Huapi. Por su parte, los tonos ocres y amarillos inundan allí la vista durante nuestra primavera, siendo esta época una de las predilectas para los amantes del trekking, que aprovechan la belleza de los bosques circundantes en este momento.

Por último, la estación otoñal en el hemisferio norte coincide en Bariloche con el momento de eclosión de la naturaleza y es perfecto para los amantes del turismo de aventura sin sufrir las aglomeraciones de la temporada alta, y es quizás en estos meses en los que más nos recuerdan las vistas a las típicas imágenes que guardamos en nuestra retina de los Alpes y los paisajes suizos.

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