Un balneario con vistas a la montaña, una residencia imperial y una confitería deliciosa, todo lo que no puedes perderte en Bad Ischl
Un balneario con vistas a la montaña, una residencia imperial y una confitería deliciosa, todo lo que no puedes perderte en Bad Ischl / Oesterreich Werbung Cross Media Redaktion

Un balneario con vistas a la montaña, una residencia imperial y una confitería deliciosa: todo lo que no puedes perderte en Bad Ischl

Esta localidad del corazón de los Alpes austriacos ha sido refugio de emperadores y artistas, y hoy continúa cautivando a los visitantes gracias a su imparable escena cultural y al entorno natural que la envuelve.

Ubicada a orillas del río Traun, entre impresionantes montañas y lagos donde refrescarse en verano, Bad Ischl resalta por su elegancia imperial rodeada de la exuberante naturaleza de Salzkammergut, en la región de Alta Austria.

Desde hace tiempo, esta elegante ciudad ha hecho de la cultura uno de sus principales pilares de desarrollo. En 2024, la ciudad y su región fueron nombradas como Capital Europea de la Cultura bajo el lema “La cultura es la nueva sal”, en homenaje a la historia salinera del Salzkammergut. Fue la primera vez que una región alpina interior ostentó esta distinción y 23 municipios se unieron para celebrar un extenso programa compuesto por actividades y eventos culturales, artísticos y patrimoniales.

Feria Imperial en el Kaiserpark Bad Ischl

Feria Imperial en el Kaiserpark Bad Ischl

/ Hoermandinger Hoermandinger

Una villa imperial

Bad Ischl aparece documentada por primera vez en 1262 con el nombre de “Ischelen provincia”, aunque los arqueólogos sugieren que la región ya estuvo habitada en épocas celtas y romanas. A partir del año 1466, cuando el emperador Federico III la elevó a la categoría de ciudad mercado, comenzó a prosperar gracias al comercio, lo que impulsó su desarrollo. Más adelante, en el siglo XVII, el auge de las minas de sal y el descubrimiento de los efectos curativos de la salmuera, continuaron favoreciendo su crecimiento. Sin embargo, fue en el siglo XIX cuando Bad Ischl ganó relevancia tras convertirse en el destino favorito de la aristocracia austriaca, atraída por sus aguas termales. Además, la cercanía con Viena, conectada mediante ferrocarril, hicieron del lugar un retiro accesible.

Como testigo de esta época, es posible visitar la Kaiservilla, la antigua residencia estival de la emperatriz Isabel de Baviera, más conocida como Sisi, y su marido, Francisco José. Fue aquí donde, en 1914, el emperador firmó la declaración de guerra contra Serbia, dando inicio a la Primera Guerra Mundial. De estilo neoclásico, conserva su distribución y muebles originales. Después de una visita al interior, un agradable paseo por su parque paisajístico, con el Marmorschlössl, la casa de té de Sisi, será una buena forma de adentrarse en uno de los periodos cruciales de la historia europea.

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Salzkammergut Bad Ischl Villa Imperial, foto interior

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La atmósfera aristocrática de Bad Ischl también está latente en las fachadas señoriales de sus edificios, los puentes que comunican las orillas del Traun y los salones de época de sus cafeterías. 

Entre los lugares más legendarios destaca la confitería Zauner. Fundada en 1832, era la favorita del emperador. Su especialidad, el Zaunerstollen, es un imprescindible de la repostería tradicional del Salzkammergut. 

La ciudad también ha quedado marcada por el arte y la cultura, convirtiéndose en el hogar de celebridades como el compositor Franz Lehár, autor de la popular opereta “La viuda alegre”. Su villa, situada en el centro de la ciudad, es hoy un interesante museo que expone documentos, partituras, instrumentos y objetos personales del músico. Muy cerca, el Lehar Theater, mantiene la tradición escénica con una variada programación que incluye representaciones teatrales, óperas y conciertos.

Austria, Salzkammergut

Austria, Salzkammergut

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Para seguir inmersos en el esplendor del siglo XX, podemos asistir a los conciertos al aire libre del Kurpark o relajarnos en balnearios como el de Eurothermen Resort, con asombrosas vistas a las montañas.

Aventura y relax en plena naturaleza alpina

Además de centro cultural, Bad Ischl es un paraíso natural rodeado de lagos y montañas que configuran algunos de los paisajes más espectaculares de Austria.

Rettenbachalm Bad Ischl en Salzkammergut

Rettenbachalm Bad Ischl en Salzkammergut

/ Oficina de Turismo de Bad Ischl

El teleférico es una de las mejores vías para alcanzar picos como el Katrin. Desde su cima, a más de 1.400 metros de altura, se pueden contemplar panorámicas de los lagos, así como de otros picos. Hay varias rutas de senderismo que permiten recorrer las montañas y degustar especialidades locales en refugios alpinos o fotografiar el glaciar Dachstein desde el Katrin Berggasthof o Katrin Almhütte.

A tan solo unos kilómetros, el valle de Rettenbachalm despliega una de las mayores praderas alpinas de Europa, un destino ideal para excursiones familiares o salidas en bicicleta. Otro punto panorámico imprescindible es el Siriuskogl, una pequeña colina con mirador, parque infantil y una granja de animales, desde donde obtener más panorámicas de la ciudad.

Bad Ischl también es una ciudad de tradiciones. Cada viernes por la mañana, el mercado semanal ofrece productos frescos y especialidades de la región, entre las que no faltan quesos, embutidos o pan artesanal. Ese día también se celebra el Trachtenfreitag, una costumbre local en la que los habitantes se visten con sus trajes tradicionales creando un ambiente festivo único.

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