Balneario Villa de Olmedo (Olmedo, Valladolid)

Santa Teresa de Jesús y Juana la Loca descansaron entre los muros del Balneario Villa de Olmedo. Fue cuando se conocía como Convento de Sancti Spíritu. Los tiempos han cambiado y la espiritualidad de la época ha dejado paso al hedonismo del hotel, al que nos podemos apuntar sin santidad de por medio. Aunque, eso sí, el lugar sigue siendo el refugio apropiado para las locuras de amor. Tras una ejemplar restauración que sacó del olvido a este convento mudéjar del siglo XII, las celdas se han transformado en habitaciones amplias y minimalistas en las que predominan los tonos suaves y las luces indirectas.

El hotel, abierto hace sólo unos pocos meses, se compone de tres edificios en los que se han integrado con buen gusto los elementos constructivos modernos -de cristal y acero- con el ladrillo, las piedras y la yesería de antaño. Sus plantas bajas albergan confortables salones de altos techos abovedados o han dejado paso al claustro termal, una denominación que reúne placer y espiritualidad en una sola expresión y un único espacio. Lo cierto es que la pasada función espiritual de esta zona tan sólo se puede adivinar en el antiguo pozo, en los arcos, que respetan la estructura original, y en los ladrillos a la vista, que constituyen la colorida firma del mudéjar.

Por lo demás, los huéspedes vienen a entregarse sin ningún tipo de remordimiento al placer de la burbujeante e inmensa piscina, decorada con elementos pétreos del convento -como las columnas originales- y dotada con las últimas tecnologías en relax. Aquí, y en el resto de la zona balnearia, no hay más remedio que dejarse mimar. Baños de vapor, chorros a presión, lodos, parafangos o masajes bajo ducha forman parte de un menú de salud y belleza irresistible.

La segunda zona en la que se cuida a los huéspedes es el restaurante, con una carta en la que se combinan la cocina regional, la de autor y la dietética con atinadas mezclas de sabores y texturas. Tras la comida, se puede recuperar la quietud mística con un paseo por el restaurado claustro monjil o el jardín que rodea la piscina exterior. O por los alrededores del hotel, frente al que se alzan las murallas árabes. Desde el mirador que las corona o desde otros puntos de la villa, como la fuente de La Pioja, se pueden contemplar prodigiosos atardeceres sobre el páramo castellano. A los pies del mirador se creó hace pocos años el Parque Temático del Mudéjar, con una colección de reproducciones a escala de esta arquitectura única que data de la reconquista. Sus característicos ladrillos están en Olmedo en conventos, iglesias y casas nobiliarias que se encuentran a pares por la villa.

Situación: en Olmedo, al pie de la N-601. Desde Madrid hay que tomar la A-6 para incorporarse en Adanero a la N-601, que lleva directamente a Olmedo.
Habitaciones: 78 habitaciones y cuatro suites, todas ellas con baño y televisión de pantalla plana.
Precio: en temporada baja, doble, 117 €, y suite, 160 €. Cuentan con una oferta limitada con dobles a partir de 96 €.
Servicios e instalaciones: cabinas para masajes y tratamientos, cinco salones, dos piscinas -una cubierta y otra al aire libre-, sala de informática, gimnasio, sala de juegos, bodega, restaurante, cafetería, biblioteca, pista de pádel, jardines y aparcamiento.
Contacto: Tel. 983 600 237 y www.balneariovilladeolmedo.com
Un detalle: la piscina termal está ubicada en un antiguo claustro mudéjar del que se conservan arcos, paredes y columnas.