Navidad en Hamburgo: bailar bajo la luna, navegar por un río y comer pescado

Un mercadillo casi en cada esquina, una decoración esmerada y un incombustible ambiente festivo convierten a esta ciudad alemana en ideal para vivir las fiestas

Noelia Ferreiro
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Foto: Canetti / ISTOCK

No sólo es la ciudad más divertida del norte alemán, sino que además goza de una ubicación privilegiada frente al mar, lo cual le otorga una atmósfera especial. Si a ello sumamos su arquitectura tradicional, su decoración detallada y la maravillosa panorámica que dibuja el lago Binnenalster con miles de luces de colores proyectadas sobre las aguas, la Navidad en Hamburgo sólo puede definirse como mágica.

Navidad en Hamburgo
Una calle de Hamburgo en Navidad | Thanos | Unsplash

Pero es que, además, resulta que hay múltiples mercadillos desperdigados por las calles, en los que nunca faltan las almendras tostadas, el pan de jengibre y el vino caliente. O tal vez es uno que se mezcla y se confunde: hay quien dice que el mercadillo comienza en la estación central de Hamburgo y se extiende de manera intermitente a través de la Spitalerstrass. El caso es que alrededor de tres millones de turistas acuden cada año a la ciudad hanseática para confundirse con el gentío en estos puestos de madera, que irrumpen a la vuelta de casi cualquier esquina.

Cabalgata de Navidad en Hamburgo
Cabalgata de Navidad en Hamburgo | Pauws99 / ISTOCK

¿Una extraña tradición culinaria? Sí, también la hay en Hamburgo y consiste en comer pescado en Navidad. Especialmente para saludar el año que comienza, donde lo común es acercarse a los alrededores del Fish Market. Así, con un bollo de pescado para desayunar, se da la bienvenida a los nuevos tiempos, despertando con ello buenas vibraciones.

Paseos con agua y fiestas nocturnas

Aunque no suene muy navideño, es el alma indiscutible de Hamburgo. Hablamos del puerto sobre el río Elba –el segundo mayor de Europa-, allí donde todo comienza y termina. Incluidos los años que se suceden (es decir, la Nochevieja y al Año Nuevo). Por eso no hay que dejar de dar un paseo por la orilla fluvial para dejarse deslumbrar por el reflejo de las luces de colores al lado de los grandes barcos.

Paisaje nevado con un coqueto árbol de Navidad en Hamburgo
Paisaje nevado con un coqueto árbol de Navidad en Hamburgo | mf-guddyx / ISTOCK

También alrededor del lago Alster, en pleno casco histórico, no sólo encontramos un mercadillo de asombrosa elegancia marítima sino también sobrada animación. Es el lugar donde se juntan los locales, bebida en mano, para asistir al despliegue de fuegos artificiales que iluminan el cielo nocturno. Y para acabar bailando bajo la luna… muy a pesar del frío.

Quienes prefieran cobijarse tendrán que dirigirse a las calles colindantes del Rathaus o Ayuntamiento, para elegir entre el esplendor barroco entre los locales que ofrecen fiestas por estas fechas. O decantarse por el barrio trendy de Schanze, orientado completamente al ocio: bares, terrazas y restaurantes multiculturales abren sus puertas al público en la animada Schulterblattstraße.

Árbol de Navidad sobre el río en Hamburgo
Árbol de Navidad sobre el río en Hamburgo | Canetti / ISTOCK

Pero es el distrito nocturno por excelencia es el desenfadado St. Pauli, especialmente en los alrededores de la mítica Reeperbahn, la calle más famosa de la ciudad. Es aquí donde encontraremos una sucesión de locales de moda, pubs tradicionales y discotecas con DJs para quienes creen que la Navidad es sinónimo de madrugada.

Planes elegantes

Aunque en Hamburgo es la animación juvenil lo que caracteriza a estas fechas, hay quien opta por celebraciones más formales. Para ello existen múltiples eventos elegantes dónde elegir. Especialmente en los hoteles y restaurantes de primera clase, donde los días más señalados (Nochebuena y Nochevieja) se celebran de etiqueta, con cenas suculentas, glamourosos banquetes y fiestas temáticas.

Navidad en Hamburgo
Navidad en Hamburgo | Juergen Sack / ISTOCK

Sin embargo el top de la exclusividad está en pasar estas noches especiales navegando sobre el río Elba. Un crucero en un histórico barco de vapor con cena y música a bordo, o un bucólico paseo en velero con un champagne bajo las estrellas. Esto también es posible en la ciudad a la que sus habitantes no dudan en proclamar orgullosos como “la más bonita del mundo”.