Auténtica Cuba en La Habana

Desde el danzón y la habanera, continuando con el mambo, el cha-cha-chá, la rumba, el sucu-sucu, la salsa y el bolero, hace más de un siglo que Cuba exporta decenas de ritmos con certificado de origen inconfundible y éxito asegurado.

Isabel Ureña
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Foto: Álvaro Leiva

La música popular cubana ha ido evolucionando desde los antiguos ritmos, que aún se encuentran en la Cuba rural: el punto, la guajira, la criolla o la rumba, el estilo que ha conservado con mayor evidencia su origen africano.

Así, el bolero cubano -pariente de la habanera- nació en el Oriente de la isla, donde sus trovadores lo recrean, acompañados por guitarras, desde hace más de siglo y medio. El lirismo de sus melodías y la emotividad de sus temas lo han confi rmado como la canción romántica por antonomasia.

Partiendo del danzón y el son -también de origen oriental, y declarado baile nacional hasta bien entrado el siglo XX-, se fueron consolidando otras variaciones asociadas a nombres propios. Por ejemplo, Orestes López fijó el nombre del mambo, Enrique Jorrín acuñó el cha-cha-chá , y Los Van-Van transmutaron el son popular en el songo y la salsa, el ritmo cubano más bailado.

El encuentro con el jazz caló hondamente en los músicos cubanos, que formaron parte de algunos de los mejores grupos norteamericanos. En la isla, Tropicana constituyó en los años 30 su incuestionable santuario de la mano de Armando Romeu, director de la Orquesta Bellamar. Hoy día, el jazz cubano -tanto el latino como el experimental- goza de una excelente salud.

Tampoco se puede olvidar la infl uencia que lo popular ha tenido en la llamada música clásica. En la primera mitad del XX, varias generaciones de compositores -García Caturla, Roldán...- incorporaron a la música sinfónica instrumentos y ritmos afrocubanos, reivindicando un origen hasta entonces ausente en las salas de concierto.

Consciente de la importancia de este bagaje, La Habana turística ofrece al visitante un continuo sonoro que comienza en el hall del hotel -donde un pianista le pone música al atardecer- y se prolonga en calles, plazas, restaurantes y salas de fiesta. Conjuntos tradicionales le invitan desde cada local, en cada esquina, con canciones que se han asentado en la memoria colectiva de generaciones. Pero, desde luego, un poco de información nos ayudará a dar con lo más interesante de cada género.