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El Atlántico más extremo de Portugal: recorrido por Peniche y las Berlengas

Un viaje por la costa centro de Portugal nos acerca desde la reserva intacta de las islas Berlengas hasta uno de los mayores enclaves del surf mundial en Peniche.

Peniche y las Berlengas: acantilados, playas y naturaleza en estado puro.

Peniche y las Berlengas: acantilados, playas y naturaleza en estado puro. / Istock / Miguel Perfectti

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Peniche no es un lugar especialmente fotogénico ni bonito, pero merece la pena dedicarle una escapada si visitas la zona centro de Portugal. No tiene el encanto de Óbidos, el pueblito medieval del chocolate y la ginjinha (un licor de cerezas que se sirve en un vaso de chocolate), o la fama de Nazaré, que ostenta el Guinness de los Récords de las olas más grandes del mundo (24,38 metros para hablar con propiedad), pero es un enclave que el viajero recordará siempre por tres cosas: sus playas salvajes, su comida y el lugar de entrada a las islas Berlengas.

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Adriana Fernández

Poco más de 100 kilómetros separan la población de Peniche de Lisboa. Esto hace que, si has establecido el campo base en la capital lusa, puedas ir y volver en el día. Eso sí… como nunca llueve a gusto de todos ya te advertimos que, si te gusta, la excursión se te quedará corta mientras que, si no te entra por el ojo, quizá sientas que has perdido el tiempo.

Peniche es una península rodeada por el Atlántico.

Peniche es una península rodeada por el Atlántico. / Istock / DaLiu

Una de las primeras cosas que llama la atención de Peniche es su situación, ya que estamos hablando de una península rodeada por el Atlántico. Esto hace que posea un microclima diferente respecto al resto de Portugal. Y, además, sus cerca de 28.000 habitantes pueden presumir de ser la población más occidental de Europa continental.

Las mejores playas para hacer surf en el mundo

Como decía, hablar de Peniche es hacerlo de sus playas. La más famosa es la de Supertubos, que en realidad se llama Medão Grande. Allí vas a descubrir la verdadera cultura surfera, puesto que estamos ante un paraíso para los domadores de olas más experimentados. Y es que esta fábrica de olas tubulares no es recomendable para cualquiera.

Supertubos es un paraíso para los domadores de olas más experimentados.

Supertubos es un paraíso para los domadores de olas más experimentados. / Istock / Leonardo Spencer

Otra opción muy interesante gracias a su oleaje constante (con pareado incluido) es la playa de Baleal. Con sus 4 kilómetros de longitud también es ideal para los aficionados de los deportes acuáticos y de la pesca. El militar, periodista y escritor portugués Raul Brandão (considerado figura fundamental de la literatura lusa del siglo XX) escribió en una ocasión que 'Baleal es la playa más bonita de la tierra portuguesa'. Ahí lo dejamos. Poco más que añadir.

Además de Supertubos y Baleal, en Peniche hay otras muchas playas interesantes: la de Consolação es perfecta para aquellos que tienen enfermedades reumáticas, debido a la cantidad de yodo de sus aguas. Lagide es ideal para surfistas de niveles intermedios, mientras que Cantinho da Baía, gracias a su enclave resguardado es el sitio preferido de las escuelas de surf.

Barrio de pescadores, Peniche.

Barrio de pescadores, Peniche. / Istock / Flavio Vallenari

Pescado y mariscos en Peniche

Otra de las cosas que hacen que merezca la pena visitar Peniche es su gastronomía. Aquí el pescado va directamente del mar a la mesa y vas a poder disfrutar de una calidad excepcional a precios asequibles. Hay muchos restaurantes excelentes, pero lo más fácil es que te acerques a la avenida do Mar y te guíes por tu intuición. A Sardinha es bastante turístico, pero no defrauda; en O Pedro déjate asesorar por los camareros y pide el pescado del día, mientras que en Onda Azul hay que disfrutar de la espetada.

Cerca de Cabo Carvoeiro también es interesante la tasca do Joel, una pequeña casa que servía pan y vino a los pescadores desde 1982 y ahora destaca por su excelente carta de vinos y tapas elaboradas con pescado. Y si estás en Baleal, Prainha Wine Bar es un beach club a pie de playa en el que tomar algo informal con unas vistas únicas: los surferos deambulando con sus neoprenos y tablas de surf.

Berlengas: el santuario natural del Atlántico

Peniche es también el puerto desde el que salen los barcos a las Berlengas. Dicho archipiélago está formado por 7 islas, varios islotes y arrecifes, siendo Berlenga Grande la única que se puede visitar actualmente. Estamos hablando de un lugar que se puede considerar como la primera área protegida del mundo, ya que en 1465 el rey Alfonso V de Portugal prohibió la práctica de cualquier modalidad de caza. Además, desde 2011 es reserva de la biosfera por la Unesco.

Y, precisamente por ser un enclave único y para proteger su ecosistema, solo 550 personas pueden visitar Berlenga Grande. Por eso, si tienes pensado viajar en verano, es muy importante reservar el barco o la excursión con antelación. También hay que tener en cuenta que se debe pagar el Berlengas Pass, pase turístico que generalmente tramitan desde las propias compañías que gestionan los trayectos.

En verano conviene reservar la excursión a Berlenga Grande con bastante antelación.

En verano conviene reservar la excursión a Berlenga Grande con bastante antelación. / Istock / Luis Pedro Duarte da Fonseca

El trayecto suele durar algo más de media hora y te aconsejo que sí o sí te tomes pastillas para el mareo. Personalmente, he visto llegar a la gente a este paraíso de un color tan amarillo que he llegado a dudar si estaba en Portugal o en Springfield con Los Simpsons. Otro consejo no pedido es que te decantes por la visita que incluye paseo en barcas para descubrir algunas cuevas impresionantes. La más grande es furado grande, que cruza completamente la isla, mientras que la de furado pequeno solo es accesible durante la marea baja.

Buceo, avistamiento de aves y senderismo en Berlengas

En verano, el buceo es la actividad más popular, pero para ser sincera, el agua sigue estando gélida. Hay también playitas de esas de postal. La de Cerreiro do Mosteiro está cerca del lugar donde fondean los barcos y destaca por su arena dorada que contrasta con el color del agua verde esmeralda. Y si buscas algo más de intimidad, puedes elegir entre la de Forte o la de Cova do Sonho, que desaparece totalmente si hay marea alta.

Las vistas del fuerte de São João Baptista dejarán al viajero sin palabras.

Las vistas del fuerte de São João Baptista dejarán al viajero sin palabras. / Istock / Miguel Perfectti

Debido a su ubicación, Berlengas es un enclave crucial para las aves migratorias, pero también cuenta con especies residentes como el airo (parecido al pingüino), que además constituye el símbolo de la Reserva Natural. Tanto si te gusta la ornitología como si disfrutas haciendo senderismo, Berlenga grande cuenta con diversos senderos. El más corto, de kilómetro y medio, se conoce como Ilha Velha, mientras que el largo son 3 kilómetros de ida y 3 de vuelta que nos llevarán desde el barrio de los pescadores hasta el faro. Y, desde allí las vistas del fuerte de São João Baptista, merecerán unas cuantas fotos.