Astipalea, la isla mariposa

Esta isla del sur del Egeo es uno de los grandes secretos de Grecia

Noelia Ferreiro
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Foto: Poike / ISTOCK

Se la conoce como “la mariposa del Egeo” pues es esta la forma que adopta vista desde las alturas, cuando la costa dibuja la silueta de un lepidóptero. Así es Astipalea, una idílica isla del Dodecaneso, entre las Cícladas y la costa turca, completamente desconocida para el turismo de masas. Un diamante aún sin pulir que constituye el secreto mejor guardado de Grecia.

Astipalea | Socha / ISTOCK

Astipalea, a la que se llega desde Atenas en avión (40 minutos) o en ferry (unas 8 horas) es pequeña y tranquila, mística y serena. Un lugar tocado por la magia del ambiente griego: la vida en la calle, las tabernas ruidosas, las mesas con manteles a cuadros en la misma orilla del mar. La más pura autenticidad incluso en lo que se refiere al turismo, puesto que el 90 por ciento de sus visitantes proceden del país heleno.

Todas las islas en una

Y sin embargo, en esta isla encontramos los ingredientes que han dado fama a sus hermanas más codiciadas: las iglesias blancas con cúpulas azules de Santorini, los molinos de viento de Mikonos, las playas deslumbrantes de Cefalonia. Y por supuesto la hospitalidad inherente a todas ellas en cualquiera de los archipiélagos.

Iglesia de Panagia Poulariani | Socha / ISTOCK

Tampoco falta la mitología, claro, pues cuentan que Astipalea fue una mujer seducida por Poseidón en la forma de un leopardo marino alado y con cola. Ni ciertos detalles relevantes, como su mención en un poema de Ovidio y el hecho de ser la cuna del filósofo cínico Onesícrito.

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Tamaño diminuto

En Astipalea hay que dejarse llevar sin rumbo, mapa, ni horario. A ello ayuda su tamaño manejable (unos 18 kilómetros de largo por 13 de ancho) gracias al cual resulta imposible perderse. Así se descubre Chora, la población mayor y principal, construida sobre la pendiente de una colina. Una delicia de ciudad atravesada por callejuelas estrechas y casas que se precipitan al mar, en la que destacan los restos de un antiguo castillo veneciano que se erigen majestuosos sobre el paisaje.

Playa de Agios Konstantinos | Freeartist / ISTOCK

Y así se descubre también su costa dentada en la que se esconden pequeñas y recoletas calas de aguas cristalinas que dibujan el escenario perfecto. Playas que también se encuentran agazapadas bajo bonitos pueblos de pescadores como Livadia, Analipsi, Schinondas y Vathi.

Dormir y comer

Es, precisamente, su carácter genuino el que hace que el alojamiento hotelero sea más bien limitado, puesto que hay una escasa infraestructura. Pero esto no es un problema, puesto que las propias familias de la isla, en una costumbre muy extendida, alquilan sus propias habitaciones. Y la convivencia con ellas, sin que afecte a la intimidad, resulta maravillosa.

Población de Chora | paulshark / ISTOCK

En cuanto al placer del estómago, en Astipalea quedará saciado con creces. Para ello están las delicias propias de la gastronomía griega, a las que se suman especialidades autóctonas como el pouches (queso con miel) y la arntista (lentejas con pasta). Eso y un pulpo y unos pescados deliciosos.