Asón, el pueblo de Cantabria perfecto para una desintoxicación digital

Vive una experiencia de pura naturaleza y desconexión... aquí al lado

José Miguel Barrantes Martín
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Foto: Txiriguili / ISTOCK

Vivimos en un mundo hiperconectado, donde damos por supuestos el acceso a internet o a una red de telefonía móvil, pero aún existen en España lugares donde ni uno ni otro están presentes en la vida de sus moradores. Se trata de unos pocos puntos de nuestra geografía carentes de cobertura. Menos de medio centenar de localizaciones en las que es imposible utilizar las nuevas tecnologías que inundan nuestra vida cotidiana.

Uno de ellos es Asón, una pequeña aldea cántabra de apenas un par de decenas de habitantes que se encuentra enclavada en uno de los espacios naturales más bellos del norte de España. Un lugar privilegiado perfecto para disfrutar de la vida rural mientras nos desintoxicamos de la permanente conexión digital.

El mágico valle del Asón

La parte oriental de la región de Cantabria nos reserva una zona montañosa del interior marcada por los valles de Soba y Asón. Allí, la naturaleza no escatima en belleza y paisajes espectaculares y representa sin duda alguna uno de los sectores más impresionantes de todo el norte de España.

Tono Reguera

El valle del río Asón es la máxima expresión de esa belleza, especialmente cuanto más nos aproximamos al nacimiento de este curso fluvial que acaba desembocando en la ría de Treto, junto a Santoña. La gran grieta abierta entre estas montañas de roca caliza, producto de la acción glaciar durante la era Cuaternaria, es un escenario de enormes paredes verticales que se combinan con los bosques de hayas, robles o encinas y las verdes praderas de la vaguada.    

Los procesos kársticos ocurridos tras la glaciación han dado lugar, con el paso de los siglos, a impresionantes cavidades y otros tipos de formaciones de estos relieves, permitiéndonos disfrutar en esta zona de una de las mayores concentraciones de cuevas de toda Europa. 

Es en estos parajes de cuevas, arroyos y frondosos bosques donde la tradición cultural asociada al pastoreo ha desarrollado todo un imaginario mágico vinculado con seres de la mitología cántabra como las anjanas, pequeñas hadas cuya estela confiere aún más si cabe un encanto especial a todo este sector del Alto Asón.
Asón y la cascada de Cailagua.

Un puñado de casas

Asón es una pequeña aldea de un puñado de viviendas que forma un interesante núcleo urbano formado por algunas casas de bella factura, con balconadas de madera típicas de la arquitectura de montaña cántabra.

Serdio

La población, al igual que otras muchas de estos valles, es fruto de un proceso de repoblación de los reyes astures que se dio hace más de un milenio. Sin embargo, las dinámicas demográficas de las últimas décadas han despoblado casi por completo muchas de estas localidades. Asón, con apenas unos cuantos vecinos, resiste los envites de una realidad rural que asola muchas partes de la España interior.

No obstante, su aislamiento y desconexión con el mundo exterior hacen de esta aldea un lugar ideal para sentir la experiencia del vínculo estrecho con la naturaleza y apartar otras realidades del día a día como el uso de dispositivos o el permanente contacto con el mundo digital.

Situada junto al nacimiento del río Asón, esta pequeña población es asimismo el punto de partida perfecto para una ruta con destino en uno de los lugares más bonitos de toda Cantabria: la cascada de Cailagua. Este impresionante salto de agua de setenta metros de altura, creado por las infiltraciones de los sumideros situados en la parte más elevada, es un verdadero regalo para los ojos. El escenario no puede ser más fotogénico y las imágenes desde el mirador del Nacimiento del Asón, situado enfrente, te dejarán sin palabras.

Cerca de allí también tendremos la oportunidad de maravillarnos con la belleza natural de otro nacimiento, el del río Gándara, afluente del anterior, que cuenta también con un mirador espectacular junto al Centro de Interpretación del Parque Natural Collados del Asón.

Más allá de estos preciosos paisajes, otra experiencia que nos permitirá sentir de lleno la grandeza de la naturaleza es la de adentrarnos en alguna de las numerosas cuevas de la zona, como las de Coventosa, Socueva o Cullalvera, algunas de las cuales ofrecen la posibilidad de realizar espeleología o llevar a cabo vías ferrata.

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