El asombroso viaje de Nellie Bly, la mujer que retó a Julio Verne en la vuelta al mundo

La gran aventura de la pionera del periodismo de investigación

José Miguel Barrantes Martín
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Foto: Bettmann

Julio Verne vio publicada su famosa novela La vuelta al mundo en ochenta días a principios de 1873. Los importantes avances que se habían dado en las comunicaciones a lo largo del planeta en los años precedentes, especialmente en el transporte por ferrocarril y, sobre todo, con la apertura del Canal de Suez, alentaron al célebre escritor a aventurar la hazaña de viajar alrededor de la Tierra en ese espacio de tiempo.

Varios años después, en 1889, una intrépida mujer decidió comprobar si era posible un viaje que hasta ese momento nadie había realizado para validarlo. Conocida como Nellie Bly, no sólo lo confirmó sino que lo rebajó en ocho días.

Una periodista que rompió moldes

Elizabeth Jane Cochran nació en los Estados Unidos en 1864. Habiendo quedado huérfana de padre a una temprana edad y perteneciendo a una familia numerosa que pasó dificultades, Elizabeth forjó desde la niñez un marcado sentido de supervivencia y una personalidad arrolladora que definió su carácter. Su ilusión de ejercer como maestra se truncó pronto y en cambio el mundo ganó una periodista de bandera.

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A pesar de ser conocida cariñosamente como «Pink» cuando era pequeña – debido a que solía vestir de color rosa – un artículo machista publicado en el periódico The Pittsburgh Dispatch despertó en la joven de veintiún años una airada reacción escribiendo una carta de queja al diario. El periódico, atraído por la calidad y la fuerza del texto, la ofreció formar parte de la plantilla, donde su editor la apodaría con el nombre con el que ha pasado a la posteridad: Nellie Bly, en recuerdo de la protagonista de uno de los temas musicales de Stephen Foster – el autor de la famosa canción Oh! Susanna.

Tras ejercer como corresponsal en México durante seis meses y tener que regresar tras las denuncias de Nellie Bly a la dictadura que imperaba en el país en ese momento, saltó a la fama con el periódico The New York World después de infiltrarse en un psiquiátrico para mujeres de Nueva York para investigar las infrahumanas condiciones en las que vivían las internadas.

Sus revelaciones en el posterior artículo y el escándalo que supuso en la sociedad del momento la catapultaron a un lugar de referencia en el periodismo de investigación, siendo una pionera en este campo y llevándola a ejercer otros trabajos relacionados con el periodismo de infiltración.

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El reto de su vida como periodista: la vuelta al mundo

En 1988, Nellie dio un vuelco a su carrera proponiendo a su periódico emular la vuelta al mundo en ochenta días que propuso Julio Verne años atrás. A pesar de la enorme envergadura de la empresa, en especial para una mujer en aquella época, el 14 de noviembre de 1889 partía rumbo a dar la vuelta a la Tierra, tan sólo con un pequeño equipaje, una cuantas pertenencias, dinero en metálico y ningún arma para defenderse. Tras unos duros primeros días de travesía desde la costa este de EE.UU hasta llegar a Southampton, en Inglaterra, la inesperada noticia de que Julio Verne quería conocerla en persona trastocó su itinerario inicial, con el consiguiente retraso.

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No obstante, Nellie atendió a la misiva y se reunió con el escritor en Amiens (Francia), recibiendo su beneplácito y aceptando el reto de ver superados sus cálculos y realizar el viaje en menos de ochenta días. Tras Amiens puso dirección a Brindisi, en Italia, desde donde partió hacia Egipto para atravesar el Canal de Suez. De ahí, la península arábiga, Sri Lanka, Singapur y Hong Kong. Allí se enteró de una noticia que aumentaría aún más el grado de sus aspiraciones, una competencia inesperada en su carrera por dar la vuelta al mundo en menos de ochenta días.

La también neoyorkina revista Cosmopolitan quiso competir en publicidad con la empresa de la articulista del The New York World, enviando a su propia periodista. La nueva protagonista, Elizabeth Bisland, partió el mismo día que Nellie Bly, pero en sentido contrario, con el fin de llegar antes que ella. Sin embargo, Nellie no supo de su existencia hasta Hong Kong, donde se le informó de que la llevaba varios días de ventaja en ese momento. A partir de ese momento la carrera se precipitó – aunque Bly no lo reconociera públicamente - . Tras viajar desde Hong Kong hasta Japón, Nelly Bly zarpaba desde el puerto de Yokohama en dirección a San Francisco, con unas nefastas condiciones marítimas que hicieron peligrar todo el viaje.

En el norte de California se encuentra una ciudad montañosa, famosa por su icónico puente Golden Gate, los tranvías y las coloridas casa vitorianas. Hoy os damos los buenos días desde San Francisco, estamos deseando viajar allí pronto.      | ventdusud / ISTOCK

Afortunadamente para ella, Bisland, a pesar de su ventaja, tuvo serios problemas con el transporte en Inglaterra, teniendo que desviarse y perdiendo varios días; no sólo eso, sino que a la llegada de Nellie a San Francisco, Joseph Pulitzer – creador de los famosos premios - director del The New York World, fletó un tren para transportarla hasta Nueva York atravesando el continente de lado a lado, marcando un tiempo récord en realizar el trayecto. Finalmente, la joven periodista llegó a su destino tras 72 días y 6 horas de travesía, superando en ocho días la previsión de Julio Verne y en cinco días a su rival de viaje, Elizabeth Bisland, terminando así una aventura de más de 40000 kilómetros alrededor del mundo.

La expectación mundial que despertó tanto el viaje de Nellie Bly como su rivalidad con Bisland en el mismo desafío fue enorme. La hazaña de ambas periodistas, viajando solas y superando la marca de Julio Verne fue todo un hito para la época y un ejemplo para todas las mujeres. Casualmente, las dos murieron de una afección respiratoria y están enterradas en el mismo cementerio de Nueva York.

Nelly Bly fue pionera en muchos aspectos como periodista – tras la vuelta al mundo, fue una de las primeras corresponsales de guerra durante la Primera Guerra Mundial -, pero será recordada especialmente como la viajera que superó la marca de ochenta días que fijó Julio Verne en La vuelta al mundo en ochenta días.