Asómate si te atreves. El Top Ten de los miradores

Asómate a los 10 miradores más espectaculares, si te atreves. Nos subimos a los balcones más impresionantes de España, donde admirar las (casi) mejores vistas panorámicas del planeta. Una irresistible tentación para absorber la infinita belleza natural, histórica, y arquitectónica de nuestro país. ¡Se valiente, asómate, y disfruta!

Irene González
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Desde ellos se contempla, casi a vista de pájaro, increíbles postales del mar Mediterráneo, el Cantábrico, y el Atlántico. O las montañas más altas y recónditas, o profundos valles, y extensas praderas, y cañones imposibles. Pero también existen en las grandes urbes, y sin duda, suponen la mejor propuesta para divisar la ciudad casi desde las nubes.

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Cuando un país es generoso en belleza natural y en patrimonio histórico y arquitectónico como el nuestro, es un lujo recorrerlo palmo a palmo desde los cientos de balcones y miradores que se extienden por los parajes más bellos. Desde ellos se contemplan postales que parecen irreales, son miradores que siempre sorprenden, emocionan, y disparan la adrenalina. España está llena de parajes naturales extraordinarios, y hemos buscado los mejores lugares desde dónde divisarlos, son los que casi permiten rozar el cielo con los dedos, y los que hechizan con sus puestas de sol. 

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Los miradores se convierten en esos lugares mágicos donde el tiempo parece detenerse, atrapan y obligan a observar el horizonte durante horas. Ofrecen las estampas más bellas, los lugares donde contemplar la hermosura desde primera fila. Son rincones en los que estirar las piernas tras un viaje en coche, o los ideales para hacer un alto en el camino tras un largo paseo.

Desde ellos, las vistas y la paz que brinda el silencio, nos mimetiza con el paisaje. Los urbanitas no pueden perderse el paisaje que ofrece el Faro de Moncloa, desde donde Madrid muestra toda su hermosura. Y como no, la icónica Torre de Collserola, el edificio más alto de Barcelona construido en 1.992, con motivo de los Juegos Olímpicos. Los exploradores quedarán hechizados con la naturaleza en estado puro que destilan los acantilados de Loiba, en Ortigueira. 

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Son, sin duda, uno de los mejores paisajes del mundo, como certeramente afirma la UNESCO. Otro mirador imprescindible es el de San Antonio, en Ceuta. Es un enclave mágico en el que se unen las aguas del Mediterráneo y las del Océano Atlántico, y que domina el Estrecho de Gibraltar. Por descubrir, la belleza del cacereño meandro de Ríomalo, y el poco transitado territorio de las Hurdes. Y fascinante, el cántabro Mirador del Cable de Fuente Dé, desde aquí resultan impresionantes las panorámicas del macizo central de los Picos de Europa, y la de Cordillera Cantábrica. Podríamos mostrar más de 100, pero te proponemos 10 de los miradores más espectaculares, no aptos para cardiacos, desde los que no perder detalle. ¿Te atreves a asomarte?

Torre de Collserola. Barcelona

En la montaña del Tibidabo se alza la Torre de Collserola, el edificio más alto de la ciudad. En la décima de sus trece plantas, hay un mirador de 360 grados que a pesar de estar acristalado, permite apreciar en pleno esta maravillosa urbe y sus alrededores.

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Norman Foster fue el arquitecto elegido para diseñar la Torre de Collserola, que se construyó en 1992 con motivo de los Juegos Olímpicos celebrados en Barcelona. Desde aquí, las vistas panorámicas de la ciudad, del Parque de Collserola, de Montserrat, y hasta la sierra del Cadí-Moixerò, son extraordinarias.

Mirador del Puente Nuevo. Ronda, Málaga

Ronda, una ciudad de cuento de las Mil y una Noches, ofrece unas vistas tan hermosas, que parecen soñadas. En Ronda, donde todo es bello, hay dos atalayas que enamoran de este paisaje andaluz.

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Desde su portentoso Mirador, los valles y montañas que la rodean, hechizan. Y desde el Puente Nuevo, construido en el XVIII para salvar el río Guadalevin que dividía la ciudad, el acantilado del Tajo de Ronda, y las casas casi suspendidas sobre el precipicio de más de 100 metros de caída libre, ofrecen una de las panorámicas más irresistibles del mundo.

Mirador de San Nicolás. Granada

Ha fascinado a presidentes de gobierno, a los más altos mandatarios mundiales, ha enamorado a artistas, y ha hechizado a músicos. Si Granada es fascinante, su Mirador de San Nicolás resulta soberbio.

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Desde él, no solo se observan privilegiadas vistas de la Alhambra y todo su esplendor, también se llenan las retinas con las mejores postales de sus históricos barrios del Albaycín y el Realejo, de su centro urbano, y de la monumental Sierra Nevada. San Nicolás tiene duende, y contemplar desde él la puesta de sol, es un espectáculo único en el planeta. 

Mirador del Fito. Arriondas, Asturias

Desde su sencilla estructura de hormigón construida a principios del XX, con 15 escalones y una pequeña plataforma que se eleva sobre los acantilados en el Alto de la Cruz de Llames, mar, alta montaña, prados, y valles, se funden en un gran espectáculo.

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El Mirador del Fito en Arriondas muestra en 360 grados, una concatenación de paisajes. Desde la costa y las playas, hasta reservas naturales de Sueve, el parque de Ponga o el Parque Nacional de los Picos de Europa. Ribadesella, Colunga, Villaviciosa y, en días claros, incluso Cangas de Onís, y Covadonga, son los bellísimos pueblos asturianos que ofrece el Fito.

Balcón de cristal de Caminito del Rey. Ardales, Málaga

Si el Caminito del Rey muestra uno de los más bellos parajes que se puedan imaginar, su Balcón de Cristal, lo supera con creces. Se alza en la pasarela que discurre junto al puente acueducto de Ribera, y sus vistas no pueden ser más exclusivas, fascinantes y seductoras.

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Desde este pequeño balcón con suelo de cristal, la emoción y la adrenalina están aseguradas. El Desfiladero de los Gaitanes, el Tajo de las Tres Cruces y el río Guadalhorce casi se pueden acariciar desde este palco colgado, que se asoma al vacío, no apto para cardiacos

Mirador de Santa Catalina. Peñarrubia, Cantabria

Abierto hacia el infinito desfiladero de La Hermida, el mirador de Santa Catalina es uno de los más imponentes de Cantabria. A punto de cumplir 20 años, este voladizo se construyó en el monte Santa Catalina, de tal manera que, bajo su suelo, hay más de 1.000 metros de caída libre hasta el río Deva.

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El paraje donde se alza el mirador resulta impresionante, y para llegar hasta él, hay que atravesar un pequeño y encantador bosque. Desde este ventanal hacia la naturaleza, los Picos de Europa están al alcance de la mano, y el desfiladero de la Hermida, y la carretera de acceso hasta Potes, son un espectáculo asombroso.

Mirador de La Antigua. Riomalo de Abajo, Cáceres

La mejor vista del Meandro del Melero, un impactante capricho del río Alagón, se puede disfrutar desde el extremeño Mirador de la Antigua. En el límite oriental de las Hurdes, cerca de Riomalo de Abajo, se alza este balcón, casi circular, y lleno de magia.

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Desde él se respira la impresionante belleza que el río ha dibujado a su antojo. La forma que ha trazado, con un pequeño islote cuajado de pinos y unido a la tierra por un fino hilillo de arena, resulta bellísimo. A tener en cuenta que de camino al Mirador hay un hermoso paraje del que parten varias rutas de senderismo.

Mirador del Río. Lanzarote

A casi 500 metros de altitud en el norte de Lanzarote, se alza espectacular El Mirador del Río, una terraza desde la que disfrutar de La Graciosa, las islas Chinijo, y el infinito Océano Atlántico en todo su esplendor. Es una las creaciones arquitectónicas más representativas del genial César Manrique. 

Rolland K

El creador lanzaroteño plasma detalles artísticos y arquitectónicos, totalmente integrados en la naturaleza. Se encuentra en las inmediaciones de los restos de una antigua batería militar de finales del XIX, y camuflado en la roca con la maestría que sólo un virtuoso como Manrique podría concebir. 

Mirador del Fraile. Arribes del Duero, Salamanca

Este pequeño promontorio, asomado a la presa de Aldeadávila y al estrecho cañón por el que serpentea el río Duero, en el pleno Parque Natural Arribes del Duero, resulta majestuoso. Este pequeño y casi desconocido rincón de Salamanca aglutina la fuerza de la naturaleza con el ingenio del hombre, que construyó una de las presas más grandiosas del país.

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El Mirador del Fraile muestra unas paredes gigantes de granito que tienen una caída de más de 500 metros en vertical, sobre los que sobrevuelan una importante colonia de rapaces envía de extinción.

Los Balcones de Madrid. Ourense

Uno de los mejores miradores de la Ribeira Sacra, donde el río Sil, afluente del Miño, se encajona en un profundo cañón, se encuentra en Parada de Sil. Se llama Los Balcones de Madrid porque era el lugar escogido por las mujeres gallegas para ver marchar a sus maridos que emigraban a Madrid, la gran mayoría para vender barquillos en las verbenas.

turismo.ribeirasacra.org

En esta comarca, plagada de monasterios medievales, el Sil, poco antes de desembocar en el Miño, surca un precioso cañón que abruma por su belleza y por la profundidad de alguna de sus curvas.