Argelia: qué ver (y hacer) en el país más grande de África

De su mediterránea capital al vasto desierto del Sáhara...

Álvaro Martínez Fernández
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Foto: Leonid Andronov / ISTOCK

Nos sumergimos en una tierra de contrastes en el norte de África, que se extiende sobre un área de más de dos millones y medio de kilómetros cuadrados. Sus fronteras, de 6.000 kilómetros de largo, se extienden a lo largo de Túnez, Libia, Níger, Mali, Mauritania, Marruecos y el Sahara occidental. Tal es su superficie que es considerado el país más grande de toda África, siendo su superficie igual a cuatro veces Francia.

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Este país está flanqueado en el norte por el mar Mediterráneo, que se extiende sobre 1200 kilómetros de costa, mientras que por el sur abrazará al extenso y vasto desierto que se extiende por casi dos millones de kilómetros cuadrados.

Junto al mar mediterráneo nos encontramos con una costa bordeada de playas y calas, que se prolonga en su interior por la llanura de Tell y sus valles de tierras fértiles, a las que preceden ciudades importantes como Argel, Orán o Constantino.

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En el país también encontramos dos cadenas montañosas orientadas de Este a Oeste: el Atlas de Tellian es la primera de estas, formado por los montes Tlemcen, Ouarsenis, Titteri, Djurdjura, Babor, Bibans y Edough. El otro es el Atlas sahariano con la masa sólida de Aurès que culmina con el monte de Chelia a 2.328 metros de altitud.

Pero la cumbre más alta del país se encuentra en Hoggar, en el extremo sur del país, donde hay una sucesión de altiplanos repartidos en escalones dominados por el monte Tahat, la cumbre más alta del país, que se impone ante nosotros a 3.000 metros de altitud.

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Argel, ciudad mediterránea

Colgado de las colinas del Sahel, al final de la llanura de Mitidja, se encuentra una ciudad puramente mediterránea llamada Argel, una acrópolis en un conjunto de colinas cruzadas con pequeños valles que forman una bahía majestuosa, que se extiende desde Pointe Pescade hasta La Pérouse.

Argel, Argelia | Leonid Andronov / ISTOCK

Es paseando por sus carreteras sinuosas, sus callejuelas escalonadas, por sus monumentos y por su barrio moderno que se puede descubrir esta metrópoli que resume la esencia de Argelia: una mezcla de tradiciones y modernidad.

Palacios, los tesoros de Argel

Son edificios dignos de las mil y una noches, pero muchos de ellos desaparecieron escapando a los vaivenes del tiempo del hombre. Los que quedan están aquí para recordar un pasado muy presente en Argelia y que hoy, son un destino turístico muy privilegiado.

Gran Mezquita de Argel, tambien conocida como Djamaa el Djazaïr | zakarya roubache / ISTOCK

Uno de ellos es el Palacio de Rais, también conocido como el Bastión 23. Un fuerte construido frente al mar en 1826 y que fue habitado por el Ministro de Marina, desde donde podía controlar la bahía. Dar Hassan es otro de los palacios que merecen una visita en Argel, este de características moriscan donde vivió uno de los últimos regentes de Argel a finales del siglo XVIII.

Catedral de Argel, Argelia | Nate Hovee / ISTOCK

Pero si quieres sorprenderte tienes que hacer una visita a La Gran Mezquita, que fue construida a finales del siglo XI por los Almorávides. Es uno de los ejemplos más claros y magníficos de arquitectura islámica, compuesto por cinco puertas que dan al interior de un precioso patio. También encontramos la antigua catedral católica Saint Philippe, construida entre 1845 y 1860 y que es popularmente conocida como Djamaa Ennassara por sus habitantes.

Ciudades antiguas, un viaje al pasado

Es en sus ciudades antiguas donde nos encontramos con los vestigios arqueológicos más bellos del país. Una belleza en ruinas que nos sorprende por su valor histórico y científico que podemos ver en ciudades como Timgad, Tipaza o Djemila.

Timgad

Esta histórica ciudad encaramada a 100 metros de altitud, inaugurada en 1880, tenía un teatro, 14 baños termales, un capitolio, una biblioteca pública equipadacon una sala de lectura semicircular, una basílica civil, una necrópolis cristiana, mercados y un increíble teatro que podía albergar 3.500 espectadores. Y esto, ahora, es lo que la convierte en un lugar espectacular.

Timgad, Argelia | Leonid Andronov / ISTOCK

Tipaza

Tiene el encanto de los pueblos de mar y montaña. Anidada al pie del monte Chenoua, cumbre de 900 metros y bajando hacia una amplia playa, esta ciudad fue ocupada a partir del paleolítico medio.

Tipaza, Algeria | mtcurado / ISTOCK

La zona mas interesante la encontramos en el barrio más antiguo de Tipaza, donde se encuentra la basílica legal, en la que se descubrió el espléndido mosaico de los esclavos y que se expone, actualmente, en el museo del pueblo.

Djemila

Fue fundada por el emperador Nerva, en el borde de los montes Ferdijoua. A mitad de camino de una suave pendiente hacia la confluencia de dos oueds (ríos), el Guergour y Betane, en los que los valles toman forma de gargantas torrenciales.

Djemila, Argelia | Leonid Andronov / ISTOCK

Esta ciudad, con sus templos y basílicas a 900 metros de altitud es otro ejemplo destacable de la adaptación de los esquemas del urbanismo romano al entorno de aquellos lugares en los que se asentaban.

El Sahara, una tierra de paz

Aquí nos encontramos con sitios que son una pura maravilla, como Jabbaren, Tamrit y Sefar. Pero las dunas del norte de Djanet es, sin duda, uno de los circuitos más populares del gran sur del Sáhara.

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Este recorrido es accesible en todoterreno o camello y permite descubrir los relieves y el arte rupestre de la meseta, un fiel testigo de la cotidianedad en una época en que el Sahara estaba entramado y atravesado por ríos.

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Otra forma de descubrir el Sahara es acercarse a la sociedad tuareg en su vida tradicional. Para ello podemos hacer trekking de Atakor a Taessa, en un marco salvaje que pasa de los 1800 metros de altitud hasta los casi 3000. Una vez arriba, podremos pararnos a admirar sus granitos rosados al pie de desfiladeros cubiertos de laureles, sus acantilados que sobresalen de los valles de un imponente verde.

¿Conocías este país?