El arcoíris hecho río en Colombia

Parece magia pero no lo es. La naturaleza nunca dejará de sorprendernos.

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Foto: Jose carlos Zapata flores / ISTOCK

Río de los dioses, río de los siete colores, río donde el arcoíris se derritió... son muchos los nombre que le dan a este río colombiano, pero sólo tiene uno oficial: Caño Cristales. Ubicado en la sierra de la Macarena, sin muchos los que lo definen como el río más bonito del mundo gracias a su colorido imposible.

Aquí el rojo, el rosa, el amarillo, el negro, y, por supuesto, el azul y el verde son los colores habituales de un agua que, aunque parezca mentira no está contaminada. Estos colores se deben a las plantas acuáticas -algas sobre todo- que habitan en el fondo del río, de la familia de Podostemaceae, que otorgan al agua su característico color rojizo. Es el endemismo de estas plantas lo que hace que este río sea único en el mundo y que ningún otro cuente con aguas de hasta siete colores diferentes en su recorrido.

Caño Cristales  tiene una longitud de 100 km en los que nunca se supera los 20 metros de ancho. En su recorrido hasta su desembocadura en el río Guayabero, un sinfín de pozas mágicas se suceden. En ellas, no hay quien duda en pegarse un largo chapuzón y es que, aunque extraño por sus colores, estas aguas son perfectamente aptas para el baño. Eso sí, como en cualquier río de montaña hay que elegir bien donde se baña uno ya que la sucesión de rápidos y cascadas puede jugar una mala pasada al bañista.

Para ver en todo su esplendor la sucesión de colores de Caño Cristañes, la mejor época para visitarlo es en otoño. Y es que en invierno el exceso de agua hace que la apreciación de los colores no sea tan clara y el verano, el calor provoca que las algas no crezcan y, por tanto, no tiñan el agua.