De antigua fábrica azucarera al centro de arte contemporáneo más hipnótico de la Europa de los Balcanes

Un edificio histórico, de arquitectura tradicional, esconde en su interior uno de los lugares más instagrameables de la ciudad.

Lo que antes fue una fábrica de azúcar hoy es una galería de arte contemporáneo imprescindible en Liubliana, Eslovenia
Lo que antes fue una fábrica de azúcar hoy es una galería de arte contemporáneo imprescindible en Liubliana, Eslovenia / Scapelab Miran Kambič

Dentro de un edificio histórico de más de 200 años y tras una imponente fachada de ladrillo de siete plantas de altura, se esconde un secreto: uno de los centros de arte contemporáneo más interesantes de Europa. De Europa central, para ser precisos, justo ahí donde el continente deja de ser mediterráneo para asomarse a los Balcanes

Lo que nació como refinería de azúcar en la primera mitad del siglo XIX (en 1828), ha sido casi de todo. Si las paredes hablaran, contarían cómo fue devastada durante un incendio, cómo pasó a convertirse en fábrica de tabaco para después ser fábrica textil. Y cómo el tiempo, y las guerras (dos guerras mundiales, para ser precisos) lo llevó a ser cuartel militar.

Un edificio histórico de fachada tradicional que en su interior esconde una de las galerías de arte contemporáneo más interesantes

Un edificio histórico de fachada tradicional que en su interior esconde una de las galerías de arte contemporáneo más interesantes

/ Scapelab Miran Kambič

La historia poética vino después: después de un periodo de total abandono, este lugar se convirtió en refugio de personas sin hogar para más tarde ser el ‘hotel’ de poetas y escritores de la era moderna (ya metidos en el siglo XX). Justo en ese momento en el que Eslovenia quería ser independiente. Y lo consiguió mucho antes de la desaparición total de la Yugoslavia que definió el mapa de los Balcanes hasta 2006. 

Dónde está el centro de arte más interesante de la Europa balcánica

Debido a la importancia en el desarrollo industrial y cultural del país, esa mole de ladrillo a orillas del río Ljubljanica forma parte del patrimonio protegido de Liubliana (o Ljubljana), la bellísima e histórica capital de Eslovenia. No es de extrañar que haya sido recuperado para convertirse en uno de los centros de arte contemporáneo más interesantes, sorprendentes y simbólicos de la ciudad. Y sin exagerar. 

Liubliana es atravesada por el río Ljubljanica, totalmente navegable en el centro histórico de la ciudad

Liubliana es atravesada por el río Ljubljanica, totalmente navegable en el centro histórico de la ciudad

/ Istock / TomasSereda

Así es por dentro esta galería de arte contemporáneo

Hoy es Cukrarna Gallery, y de su pasado solo conserva la envoltura histórica de la fachada exterior. Por dentro, un inmenso hueco de 1.800 metros cuadrados, casi diáfano y de volumen gigantesco, acoge un espacio multifuncional de arte contemporáneo y consagrado a los artistas del momento. 

El interior de Cukrarna Gallery ha sido totalmente reformado, convirtiendo siete plantas en solo tres

El interior de Cukrarna Gallery ha sido totalmente reformado, convirtiendo siete plantas en solo tres

/ Scapelab Miran Kambič

Reformado por el estudio Scapelab, visualmente es hipnótico: sin alterar el tamaño, las siete plantas originales (la hilera de ventanas son el mejor testigo de la división original) se han reducido a solo tres, ahora como cubos suspendidos que cuelgan de una estructura que parece levitar desde el techo. Y para más singularidad, han sido cubiertos por una piel metálica perforada que contrasta con el hormigón de la estructura original. 

Este es uno de los lugares más instagrameables de Liubliana, en Eslovenia

Este es uno de los lugares más instagrameables de Liubliana, en Eslovenia

/ Scapelab Miran Kambič

El lugar más instagrameable de Eslovenia

Influencers y tiktokers son adictos a este centro de arte. No tanto por las nueve exposiciones temporales de artistas contemporáneos (muchos eslovenos) que acoge cada año. Sino porque cuenta con uno de los lugares más instagrameables de la ciudad de Liubliana y casi de Eslovenia: el ascensor y las escaleras, pintadas de un intensísimo y monocolor tono rojo. Imposible pasar por aquí y no caer en la tentación de inmortalizar el momento. 

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