La Antártida: llegó el momento de vivir una aventura a lo grande

El lugar más intacto del planeta es para muchos mortales la máxima aspiración viajera. Pero no todos consiguen cumplirla.

Noelia Ferreiro
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Foto: Photodynamic / ISTOCK

Es el sueño de los más intrépidos, la aventura definitiva del viajero más exigente. Un lugar ajeno a todo lo conocido y por conocer. Un territorio que encarna a la perfección la definición de lo más remoto, aislado y salvaje.

Hablamos de esa región virgen y tapizada de hielo a la que llamamos Antártida, un misterioso rincón asentado en el extremo sur del globo, allí donde la Tierra se muestra primigenia. No hay aventura mayor que la de descubrir este lugar formado por montañas de nieve, glaciares azulados e icebergs de formas alocadas que se deslizan por las aguas gélidas. Una inmensidad que se abre paso justo donde el planeta da su abrupto adiós a la tierra habitada por el hombre y abre las puertas al último confín.

Glaciar y una montaña de nieve al fondo.
Glaciar y una montaña de nieve al fondo. | Lucezn / ISTOCK

Hay que armarse de valor para lanzarse a la exploración del que está considerado el continente más solitario, de la misma manera en que lo hicieron los primeros exploradores. Y pese a las comodidades de hoy en día, muy poco varía la sensación de dar con el lugar más inhóspito que pueda imaginarse.

12 días en la Antártida: el continente más salvaje de la Tierra

Emulando a Shackleton

Si hay algo que mantiene intacta la aureola de los viajes de antaño es la experiencia de surcar estas míticas aguas como lo hiciera, hace más de un siglo, la expedición polar de Ernest Shackleton. Afortunadamente, la Antártida está cada vez más conectada por aire, pero también por mar: las navieras han aumentado su presencia en la región con cómodos y seguros barcos que cada vez ofrecen más salidas y más capacidad. Aquel desafiante viaje entre glaciares, icebergs y picos montañosos, puede realizarse en la actualidad a bordo de enormes cruceros que son el colmo del lujo.

Un grupo de turistas visitan un glaciar en una pequeña lancha. 
Un grupo de turistas visitan un glaciar en una pequeña lancha.  | Andrew Peacock / ISTOCK

Pero la Antártida, ya se sabe, no es un destino fácil. Su condición como región más fría del mundo hace que el termómetro, por estos parajes, jamás suba de los 0º. Incluso, a día de hoy, este rincón remoto ostenta el récord en cuanto a la temperatura más baja jamás alcanzada en un lugar: la friolera (nunca mejor dicho) de -89,2º C. En este remoto territorio, donde nadie vive de manera permanente (excepto los trabajadores de las estaciones científicas), el invierno es eterno y constante. Y el paisaje, claro, cegadoramente blanco, lo que le convierte en el lugar más atractivo del mundo para los amantes de la nieve.

Picos de nieve
Montañas y explanadas de nieve | goinyk / ISTOCK

Y también para los de la fauna polar, entre la que destacan especies tan extraordinarias como las focas Weddell, los pingüinos emperador, los leopardos marinos o las ballenas Minke. Por todo ello, el considerado como sexto continente no sólo ha cautivado a los primeros exploradores sino también a lo viajeros de hoy en día.

El misterio de la vida

La ciudad argentina de Ushuaia es el puerto de partida de esta aventura. La mayoría de los barcos recorren distintos lugares de la península Antártica, donde constatar cómo este paisaje, más variado y agreste en esa zona, está trazado de silencio y soledad. Aquí donde funcionan las estaciones científicas, las montañas emergen directamente desde el mar y, aunque resulta difícil, se pueden encontrar algunos parajes libres de hielo.

Una colonia de pingüinos con un barco y un glaciar al fondo
Una colonia de pingüinos con un barco y un glaciar al fondo | Sharon Jones / ISTOCK

Existen, no obstante, ciertas limitaciones para aminorar el impacto en el medio ambiente. Como la prohibición de desembarcar más de cien pasajeros al mismo tiempo o la del tiempo máximo en el que cada persona puede permanecer en cada uno de los puntos limitados. También están, claro, las condiciones meteorológicas que muchas veces impiden bajar a tierra, de la misma manera en que pueden hacerlo los icebergs, el oleaje feroz o los muchos imprevistos de esta naturaleza extrema.

Pero salvando las dificultades, navegar entre bloques de hielo, mientras se abren ante los ojos paisajes increíbles, es una de las experiencias viajeras más memorables que existen en el lugar más frío y misterioso del mundo.