Ansias de libertad: de Alaska hasta Jordania, cinco horizontes infinitos
Lugares donde saciar las ganas de correr, de saltar, de comerse el mundo

Desierto de Wadi Rum, Jordania / Oleh_Slobodeniuk
El mundo, ya lo sabemos, no se acaba en nuestra ventana, aunque en estos tiempos que corren a veces cueste recordarlo. Todo pasará, tarde o temprano. Y entonces volveremos a sentir el viento azotándonos las mejillas. Estos son lugares con el horizonte infinito para soñar con correr, con saltar, con gritar a voces. Con saciar de una vez por todas nuestras ansias de libertad.
El desierto de Wadi Rum (Jordania)
Empaparse de su tono cobrizo hasta donde alcanza la vista. Sumergirse en el silencio. Trotar sobre las dunas mientras los pies se hunden en la arena. Pocos lugares resultan tan mágicos como este desierto de Jordania al que, por su similitud, se ha dado el nombre de El Valle de la Luna. Un lugar que ha sido muchas veces escenario de películas sobre el espacio, además de Lawrence de Arabia, el mítico film de David Lean.

Desierto de Wadi Rum, Jordania / chrisinthai / ISTOCK
Aquí, con el único contacto de las caravanas de camellos guiadas por los beduinos locales, podremos desatar las ganas de inmensidad. Caminar hasta emblemáticos puntos como los Siete Pilares de la Sabiduría, contemplar los siq con dibujos tamúdicos o incluso entregarse a la escalada en acantilados de granito de hasta 1750 metros. ¿Quién se acuerda del confinamiento?

Desierto de Wadi Rum, Jordania / PB57photos / ISTOCK
El lago Ness (Escocia)
Más allá de la leyenda que atribuye en este lugar la existencia de un ser antediluviano, conviene señalar que este lago de las Highlands o Tierras Altas de Escocia es, además de un caudal de belleza, uno de esos parajes que, por su extensión y profundidad, invita a sentirse libre.

Lago Ness, Escocia / Jule_Berlin / ISTOCK
Encajado entre prados inmensos muy cerca de la ciudad de Inverness, todo en él resulta inquietante mientras la mirada se pierde en sus casi 40 kilómetros de extensión, tal vez en busca de ese monstruo que aún no ha sido descubierto y al que los lugareños, con mucho cariño, han bautizado como Nessie. Después, en sus orillas, donde crece una vegetación extraordinaria, se puede correr sintiendo el frío que emana de las aguas o explorar las ruinas de Urquhart Castle, un fortín del siglo VI que añade más misterio si cabe.

Lago Ness, Escocia / drnadig / ISTOCK
El Delta del Okavango (Botswana)
Libre como la fauna salvaje que campa a sus anchas por este lugar de Botswana que es único en la tierra. Así se siente todo aquel que tiene la suerte de conocer este delta formado por un río que, tras más de mil kilómetros de serpenteante trayecto, no llega a morir al mar sino que se vierte en la inmensidad del desierto del Kalahari.

Delta del Okavango, Botswana / Virginia Caceres Tejedor / ISTOCK
Un paisaje que, por su rareza y por dejar a su paso uno de los ecosistemas más asombrosos del mundo, alcanza una dimensión mítica. Aquí el agua es la razón de ser y se expresa en forma de lagunas, meandros y canales. Pero son los animales quienes imponen las reglas, sin que la mano del hombre coarte su libertad, en este privilegiado rincón declarado Patrimonio de la Humanidad.

Delta del Okavango, Botswana / Photo by Terri Lea Mays / ISTOCK
En las Islas Fiyi
Cómo no sentirse liberado en este archipiélago formado por unas 330 islas que emergen al sur del Océano Pacífico, más lejos aún de la remota Australia. Un lugar que encarna la idea del edén en el más amplio sentido de la palabra: arenas blancas, aguas turquesas protegidas por arrecifes de coral y una vegetación exuberante en la que se esconden lagunas alimentadas por cascadas.

Islas Fiyi / Tammy616 / ISTOCK
En definitiva, un paisaje de ensueño agraciado con un clima tropical. Todas las islas cumplen estos cánones, aunque nos quedamos con Vatulele (pronunciada Vah-too-lay-lay), situada en la Costa de Coral, al sur de Viti Levu. Un lugar sólo apto para privilegiados en el que la retina difícilmente podrá asimilar tanta belleza y sensualidad.

Islas Fiyi / lekcej / ISTOCK
En Alaska
Nada puede hacer sentir más libre que llegar a la última frontera del mundo. En Alaska la vida parecerá menos limitada entre osos que cazan salmones, majestuosos glaciares y un manto de hielo que cubre todo el horizonte.

Lago Esmerlada, en Alaska / Javiabe / ISTOCK
También hay bosques, ríos, valles profundos, lagos esmeraldas, auroras boreales que decoran el cielo. En definitiva, paisajes sobrecogedores donde solo la naturaleza manda para recordarnos que hay vida, y mucha, más allá de nuestro balcón.

Ballena jorobada, especie representativa de Alaska / ISTOCK
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