Un año de viajes diferentes: cinco destinos que nunca te hubieras planteado

De Uzbekistán a Azerbaiyán, aquí van ideas realmente fuera de ruta

Noelia Ferreiro
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Foto: Chi Lok Tsang | Unsplash

Puede que este sea el año en el que romper, definitivamente, con los convencionalismos. También en lo que concierne a los viajes. Ni Londres, ni Roma, ni Nueva York. Ni la playa idílica de cocoteros ni la montaña perfecta reflejada sobre las aguas de un lago. Si lo que se busca es una aventura sorprendente, aquí van cinco destinos insólitos que nunca te hubieras planteado.

Uzbekistán o el puro oriente

La ausencia casi total de huellas del mundo occidental es lo que más llama la atención en este diamante turístico apenas sin pulir. Uzbekistán es el auténtico Oriente y viajar a sus desconocidas maravillas empieza a ser algo posible gracias a dos factores: los vuelos asequibles a Samarkanda y la relajación de esas leyes antipáticas que dificultaban hasta hace poco sus visitas.

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A cambio, lo que aquí encontramos es un caudal de sorpresas: arquitectura islámica de un valor excepcional, ciudades milenarias que son Patrimonio de la Humanidad y la mítica Ruta de la Seda jalonan este territorio árido de montañas y campos de algodones que se esconde en uno de los más bellos países de Asia central.

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Moldavia, la magia de lo rural

Sólo los amantes de lo más ancestral, del campo y la tradición, de las costumbres arraigadas desde tiempo inmemorial, podrán entender este país, el más pobre y rural de Europa. Un destino que es lo opuesto a la arquitectura futurista y la innovación tecnológica porque precisamente hace de la autenticidad su más preciado valor.

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Los grandes reclamos están en la capital, Chisinau, en los monasterios y el sitio histórico de Orheiul Vechi y en las cada vez más populares rutas del vino en torno a las bodegas de Cricova o Milestii mici. Gran potencial tienen también los albergues agrícolas, en los que el viajero puede alojarse para compartir la vida cotidiana de los locales y asistir con ellos a fiestas de artesanía y folclore.

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La desconocida República Turca del Norte de Chipre

Así es, existe un estado llamado así y emplazado, como su nombre indica, en el tercio norte de la isla de Chipre, en el Mediterráneo oriental. Un destino que pone el contrapunto solitario a las bien acondicionadas playas de su vecino del sur y que a menudo pasa desapercibido para el viajero. Una pena porque este paraíso invisible está trufado de asombrosos paisajes.

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Calas de arena blanca (mucho más solitarias) en la península de Karpas, un imponente castillo bizantino en la bahía de Kyrenia, el pueblo de Bellapais o las ruinas romanas de Salamina son sólo algunos de los atractivos de este rincón tocado por la magia de los zocos árabes y las mezquitas. Un destino que, además, cuenta con bonitos hoteles, íntimos y económicos.

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Bulgaria para un viaje económico

Atentos a este país balcánico, aún ajeno a las hordas del turismo, que es a menudo catalogado como uno de los destinos más baratos del continente. Encrucijada de caminos entre la Europa del Este, Oriente Medio y el Mediterráneo, Bulgaria sigue siendo un rincón enigmático pese a su extensa costa sobre el Mar Negro, sus pintorescos pueblos en el corazón de las montañas y su fascinante patrimonio cultural repleto de vestigios arqueológicos y monasterios legendarios.

Centro de Sofía | Lukas Bischoff / ISTOCK

En sus vibrantes ciudades, incluida Sofía, la capital, el precio del transporte, los museos y el alojamiento en casas privadas (una práctica muy común) resulta de lo más asequible. Además, en Bulgaria se encuentra la nieve más económica de Europa, motivo más que suficiente para disfrutar de unas pistas de esquí impolutas… y nada masificadas.

Ciudad de Plovdiv | dennisvdw / ISTOCK

Azerbaiyán, cuenta atrás

Con la garantía de su desbordante riqueza paisajística y cultural, Azerbaiyán está allanando el camino para convertirse en un destino de primera. La capital, Bakú, ha sido objeto de un importante lavado de cara, mientras la ciudad de Ganja continúa con su reciente pero firme escalada cultural. Las montañas del Cáucaso, las playas en el mar Caspio, la hospitalidad de sus gentes y una sabrosa gastronomía secular son algunos de los alicientes para descubrir el exotismo de este país, que asiste a una creciente apertura de hoteles ultramodernos y a una mejora de sus comunicaciones.

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