Tratamos de adivinar el futuro en Anglesey, la mágica isla de los druidas

Ruinas megalíticas, tumbas, menhires… Un lugar cargado de referencias celtas

José Miguel Barrantes Martín
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Foto: korhil65 / ISTOCK

La mayor isla de Gales despierta el interés de más de un millón y medio de visitantes al año gracias a la hechizante atracción de unas tierras que antaño formaron parte de la actual Europa Céltica.

El angosto estrecho de Menai da paso a través de sus aguas a un mundo de magia y misterio que llegó a ser el último reducto del universo de los druidas durante la conquista de Britania por parte del Imperio Romano. Un universo de sabiduría, filosofía y adivinación que en Anglesey hallaremos a través de sus antiguos monumentos, donde quizás encontremos todo un lenguaje profético que nos ayude a descifrar el futuro... 

Ynys Môn: Mona

Emprendemos nuestro viaje localizando en un mapa una isla británica que se extiende más allá de la región montañosa de Snowdonia, donde las aguas del mar irlandés bañan las costas de Gran Bretaña. Conocida en la actualidad como Anglesey, presenta una amplia protuberancia que asoma por el oeste – en realidad una isla -, cuyo nombre de Holy Island nos llama poderosamente la atención. Ponemos todos nuestros sentidos en alerta ante tan evocador topónimo y, como si consultásemos el oráculo dictado por los druidas en la Edad de Hierro, nos aventuramos a adivinar que en este territorio nos deparan experiencias donde la historia y la leyenda se aderezan con tintes mágicos.

Costa de Anglesey | Lukassek / ISTOCK

Nos hallamos en tierra de druidas, en el territorio galés de Ynys Môn, donde vivieron el ocaso de una época de esplendor en la que fueron considerados auténticos sabios, venerados como si de reyes se trataran.

Conocida como «Madre de Gales», su estela legendaria se remonta mucho antes de que Ptolomeo hiciera mención a ella en sus estudios. Ya en el primer siglo antes de Jesucristo, la que fuera conocida en aquellos tiempos por el nombre latín de Mona, tomo un enorme protagonismo durante la rebelión de las tribus de Britania ante el avance de las conquistas del Imperio Romano.

Molino en Anglesey | Philip Silverman / ISTOCK

Cuando gran parte de la parte meridional de la actual Inglaterra se encontraba ocupada por los romanos, las tribus de la actual Gales resistían los envites de las legiones frenando su avance, hasta que el general Gaius Suetonius Paulinus tomo parte para aplastar definitivamente la resistencia liderada por la reina Boudica.

Fue entonces cuando, en una huida desesperada, los druidas acabaron por refugiarse en este último reducto de Mona, que acabó igualmente cayendo más tarde tras una sangrienta batalla. Según el relato, el temor que infundían los druidas a los romanos hizo que, tras la derrota, quemaran tanto sus santuarios como las arboledas donde llevaban a cabo sus rituales.

Iglesia en el mar en Anglesey | WLDavies / ISTOCK

Acababa así el mito de la isla sagrada de los druidas, aunque su halo de misterio y la asociación de Mona con estos antiguos sacerdotes permanecieron a lo largo de los siglos hasta llegar hasta nuestros días.

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Lugares sagrados y unas tierras que seducen

En efecto, los druidas han sido tradicionalmente asociados con la actual isla de Anglesey, donde la imaginación popular les ha encumbrado a un rol de héroes dentro de la cultura celta.

La más prominente de las islas de la costa oeste de Gran Bretaña, con una superficie de más de 700 kilómetros cuadrados – ocupa el séptimo lugar en cuanto al tamaño entre todas las islas británicas -, está salpicada por unos ciento veinte antiguos monumentos envueltos en un halo mágico, incluyendo cámaras funerarias, menhires u otras estructuras megalíticas.

Tumba de Bryn Celli Ddu | Juando Gonzalez / ISTOCK

La «isla de los druidas» es una verdadera invitación al misterio, con sitios sagrados impresionantes como la tumba prehistórica de Bryn Celli Ddu, que sorprende en el solsticio de verano dejando entrar en su cavidad un rayo de sol a través del pasaje, iluminando su cámara.

Otras cámaras funerarias como la de Barclodiad y Gawres representan algunas de las tumbas neolíticas más importantes de entre las descubiertas en el Reino Unido, mostrándonos la gran riqueza arqueológica de Anglesey. Una riqueza que se plasmó en el gran descubrimiento realizado en el lago Llyn cerrig, con 150 objetos de enorme valor de la época de los druidas.

Din Lligwy | JohnDavies49 / ISTOCK

Mientras, Din Lligwy es el más destacado ejemplo de un pueblo habitado por las gentes de Britania durante la ocupación romana. Un asentamiento muy bien conservado que presume de buen estado al igual que otros tantos monumentos antiguos como los situados en Holy Island, una pequeña porción de tierra separada de la isla de Anglesey por una estrecha franja de agua.

Castillo de Beaumaris | bahadir-yeniceri / ISTOCK

Más allá de toda la cultura ligada a los druidas, no podemos dejar de visitar tampoco algunos lugares imprescindibles como el impresionante castillo de Beaumaris, Patrimonio de la Humanidad de la Unesco; la isla de Ynys Llanddwyn, comúnmente conocida como «isla de los amantes», un hechizante punto asociado a San Dwynwen, el patrón galés de los enamorados; o sitios tan curiosos como Llanfairpwllgwyngyllgogerychwyrndrobwllllantysiliogogogoch, una localidad de Anglesey, con uno de los topónimos más largos del mundo.

Llanfairpwllgwyngyllgogerychwyrndrobwllllantysiliogogogoch | GAPS / ISTOCK

Y, cómo no, todo recorrido por la isla no estaría completo sin realizar el Sendero Costero, que con sus doscientos kilómetros de longitud nos permite conocer la línea litoral descubriendo a nuestro paso pueblos, playas, bahías y acantilados, dejándonos adivinar, como harían los druidas, toda la belleza natural de esta porción de Gales.