Andorra: el mayor relato blanco jamás contado

Cuando la nieve pide su paso…

Jose Miguel Barrantes
 | 
Foto: ShevchenkoAndrey / ISTOCK

El Principado de Andorra, ese pequeño territorio de tan sólo 468 kilómetros cuadrados escondido entre las fronteras de Francia y España que, a pesar de contar con dos jefes de estado externos puede presumir de contar con uno de los parlamentos propios más antiguos de toda Europa, proyecta una esencia genuina marcada por la inmensidad – a pesar de su tamaño – de su grandiosa naturaleza.

Eloi_Omella / ISTOCK

Una oda a la nieve

Andorra es bosque, ríos, lagos, valles… pero, sobre todo, montaña. Sus 65 cumbres de más de 2500 metros de altitud con toda la personalidad de Pirineos y una altitud media de 1996 metros, hacen que este territorio se acerque al cielo…

Su naturaleza desbordante, que ocupa más del 90% de toda su extensión, nos llama a recorrerla a través de sus escarpados relieves, sus profundos valles y sus espesos bosques. No es casualidad que casi el 10 % del espacio comprendido entre sus fronteras haya sido declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO; el valle de Madriu-Perafita-Claror, situado al sureste de Andorra, enclavado entre cuatro de las siete parroquias del Principado, obtuvo este reconocimiento entre los años 2004 y 2006. Este valle es la punta de lanza de multitud de otros parajes formidables que representan una oferta envidiable para el senderismo durante todo el año. 

Oks_Mit / ISTOCK

Pero si hay una época en la que Andorra saca pecho y se convierte, por derecho propio, en uno de los destinos más atractivos de Europa, es durante la llegada del frío y las nieves. Es, en esta temporada cuando se cubre de un manto blanco que hace refulgir la luz del sol convirtiéndose en un gigante espejo natural.

Ciertamente, la nieve transforma el paisaje de Andorra durante varios meses y la otorga una personalidad desbordante. No es casualidad, por tanto, que el esquí se haya convertido en el deporte nacional del Principado y en un recurrente reclamo para muchas personas que se acercan hasta estas tierras.

ShevchenkoAndrey / ISTOCK

Las 60 rutas de montaña y 29 refugios, así como sus estaciones de esquí – con un total de 277 kilómetros de pistas – convierten Andorra en todo un referente del mundo de la nieve durante la llegada del frío. 

Paraíso del esquí y mucho para hacer

Andorra nos regala 2625 hectáreas esquiables y es por ello que se trata de la superficie con esta función más grande de todo el Pirineo. 

Las estaciones de Grandvalira – la mayor de todas ellas y la más grande del sur de Europa -, Vallnord y Naturlandia, cubren de sobra todas las expectativas para los amantes de la nieve y los deportes de invierno, ofreciendo diversas actividades para todo tipo de público; el célebre Tobotronc de Naturlandia, el tobogán más largo del mundo con sus cinco kilómetros de recorrido por el bosque de Rabassa, es una de las atracciones más famosas de las que se promocionan al margen de los deportes de nieve.

Gwengoat / ISTOCK

Más allá del esquí y la nieve, aproximadamente el 40% del territorio está cubierto por bosques con paisajes sublimes, como el caso de la masa forestal de Arinsal, la más extensa de todas las que podemos encontrar en el Principado. Tres parques naturales, más de 60 lagos y 23 fuentes de aguas medicinales, corroboran el paraíso natural que es Andorra. Además, una vez que llegamos a la capital, Andorra la Vieja, pronto nos daremos cuenta de que, al margen de la naturaleza, la oferta patrimonial y cultural es también muy importante. 

olegmit / ISTOCK

Motivo de orgullo del Principado son sus numerosos museos, que lo convierten en el estado con mayor número de ellos en comparación con su extensión, sólo por detrás del Vaticano. Nada desdeñable, a su vez, es su importante patrimonio románico, uno de los más nutridos de todo el Pirineo. Especialmente curioso es el caso de la Iglesia de Santa Coloma, con su llamativo campanario cilíndrico.

KarSol / ISTOCK

Y, por último, cómo olvidarse de un momento de relajación en alguno de los centros de spa con que cuenta Andorra, entre los que podemos encontrar el Centro Termolúdico Caldea, el más grande de toda Europa.