¿Por qué a Ámsterdam se la conoce como la Venecia del Norte?

Motivos que van más allá de los canales.

Noelia Ferreiro
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Foto: f11photo / ISTOCK

Que el agua es la materia dominante de Ámsterdam es algo que queda patente cuando se conocen los siguientes datos: más de un centenar y medio de canales surcan la ciudad, sumando hasta unos cien kilómetros y dando origen hasta 1.281 puentes, ocho de los cuales son levadizos. Una postal que remite irremediablemente a Venecia, la ciudad de los canales por antonomasia y la que le ha dado el sobrenombre por el que se la conoce: el de la Venecia del Norte.

Sin embargo, pocos saben que este apodo debe su origen a Ludovico Guicciardini, un historiador y estadista italiano al que se le considera uno de los principales escritores políticos del Renacimiento. Sus obras del siglo XVI sobre los Países Bajos le convirtieron en un erudito sobre esta parte del mundo.

Ámsterdam, ciudad del comercio

Lo más curioso es que, más que por la cantidad de sus canales, Ámsterdam fue para este autor la Venecia del Norte debido a que allí, alrededor de 1567, se localizó uno de los principales centros de intercambio comercial. Una actividad que, entre otras empresas, alumbró a la Compañía Unida de las Indias Orientales (Vereenigde Oost-Indische Compagnie) que tuvo su sede en esta metrópoli.

Esta similitud con la ciudad italiana, sumada a la semejanza de su geografía acuática, llevó a Guicciardini a darle este título en uno de sus poemas.

Desde el año 2010, el cinturón de canales de la capital holandesa, bañada por el río Amstel, está reconocido por la UNESCO como Patrimonio de la Humanidad. Pero más que su belleza, la razón de ser de estos elementos urbanísticos se debe a la propia topografía de los Países Bajos, donde una cuarta parte del país se encuentra bajo el nivel del mar.

La Edad de Oro en Ámsterdam

Fue la necesidad de evitar las inundaciones la que llevó a diseñar un plan urbanístico en el siglo XVII basado en canales semicirculares, los llamados anillos de Ámsterdam, extendidos alrededor del casco antiguo de la ciudad. Y gracias a estos canales, empleados como vías de transporte para el comercio, Ámsterdam vivió su Edad de Oro transformada en un estratégico enclave comercial.

Hoy estos canales están tan integrados en la vida cotidiana de los holandeses; su imagen es indisociable no sólo de la capital sino también de otras muchas ciudades. Y su forma de recorrerlos va desde el clásico paseo en góndola hasta el alquiler de canoas, hidro-pedales, mini-cruceros… e incluso barcos privados que ofrecen románticas cenas o fiestas al anochecer.

Y aunque todos los canales resultan hermosos, los más conocidos son Prinsengracht, Keizersgracht, Singel y Herengracht, donde encontramos la Curva Dorada, una esquina cargada de magia, bordeada por bonitas mansiones.

Y más pintorescos aún resultan estos mismos canales cuando, por los rigores del invierno, llegan a congelarse. En entonces cuando se puede caminar sobre ellos, eso sí, provistos de patines en una ciudad convertida en una laberíntica pista de hielo.

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¿Cómo moverse por Ámsterdam?

-Bicicleta: Sin duda, la opción más sostenible y holandesa.

-A pie: El casco histórico de Ámsterdam y sus alrededores más relevantes se pueden recorrer a pie tranquilamente debido a su cercanía.

-Barco: Una manera perfecta para descubrir la ciudad desde sus aguas.

-Tranvía: Numerosos "tram" conectan las diferentes partes de la urbe holandesa y sus rincones más emblemáticos.

Amsterdam canales Venecia del Norte
Vista aérea de Ámsterdam. | Sean Pavone / ISTOCK