Ámsterdam, el antídoto contra el aburrimiento

Amable, divertida y con un sinfín de propuestas para todos los gustos y bolsillos, esta ciudad está tan llena de magia como de vida

Noelia Ferreiro
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Arte, belleza, tolerancia. Son los tres pilares que sustentan la fama de la vibrante capital de los Países Bajos, la ciudad que nunca decepciona. Se puede venir en busca de cultura o de marcha hasta la madrugada o con la cámara en ristre dispuestos a capturar su luz. Ámsterdam es un planazo, un antídoto contra el aburrimiento, incluso cuando se viene a hacer lo que se ha hecho una y mil veces:

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Confundirse con la gente en la Plaza Dam

Todavía queda en la memoria la imagen de cientos de hippies de toda Europa reunidos en la plaza Dam en protesta por la guerra de Vietnam. Ya antes, en este famoso enclave construido sobre el dique original que cruzaba el río Amstel, tenían lugar las ceremonias públicas y los acontecimientos de relevancia. Hoy la plaza tiene, de día, una actividad frenética. Y de noche, una magia especial, magnética.

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Montar en bicicleta

Dicen que Ámsterdam tiene más bicicletas que residentes. Exageración o no, lo cierto es que la mayoría de la población utiliza este transporte para moverse por la ciudad, incluso en los meses más fríos (que son tremendamente fríos). Esto hace que desfile por las calles una sorprendente variedad de diseños sobre dos ruedas... a los que no se resiste ningún turista. No has estado en esta capital si no has pedaleado.

Curiosear en el Barrio Rojo

Famoso en todo el mundo, este conjunto de calles encabeza la lista de las atracciones turísticas más visitadas de la ciudad. Nada extraña. Porque además de la sana curiosidad que despiertan los sex shop y los burdel-escaparates, no hay que olvidar que se trata de una de las zonas más antiguas, con bellos edificios históricos y con una animada vida vecinal que transcurre con total naturalidad: no es raro encontrar a dos señoras con su carro de la compra, charlado ante una prostituta que se exhibe desde su vitrina.

Visitar el Rijksmuseum

El Rijksmuseum es una de las pinacotecas más importantes del mundo y un símbolo de la identidad de los Países Bajos. En su interior descansan las grandes obras pictóricas del siglo XVII, el llamado Siglo de Oro holandés. La lección de anatomía del Dr. Deyman, de Rembrandt; La Lechera, de Jan Vermeer o Niña en azul, de Jan Cornelisz Verspronck son sólo tres ejemplos de las innumerables joyas que alberga.

RijksmuseumAmsterdam (Holanda)Acoge una de las mejores pinacotecas del mundo, sobre todo en obras del Siglo de Oro holandés. |

Pasear por los canales

No podemos olvidar el agua, la materia dominante de Ámsterdam. Más de un centenar y medio de canales surcan la ciudad, atravesados por 1.281 puentes, ocho de los cuales son levadizos. En sus márgenes, casas de todo tipo: desde las que conservan la arquitectura original de los siglos XVI y XVII hasta las modernas construcciones.

Ir a un concierto

Ámsterdam es una ciudad musical que acoge todos los estilos. Desde conciertos de rock en sus bares nocturnos hasta actuaciones en la calle cuando el tiempo es benévolo, pasando por espectáculos vespertinos en el Concertgebouw (Auditorio), que es famoso por su excelente acústica. También destacan los conciertos de órgano, los recitales de música barroca en las iglesias y, por supuesto, la Ópera a la que, dicen, se puede acudir con atuendo informal.

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Comprar en los mercadillos

Coloridos, originales, con gran variedad de artículos... y con buenos precios, si se sabe rebuscar. Así son los mercadillos de esta ciudad, que se instalan en sus calles varios días a la semana. Los hay de todo tipo: de fruta y verdura, de carne y pescado, de flores, de antigüedades, de libros, de ropa nueva, de segunda mano...

Descubrir los Begijnhof

Se trata de encantadores patios rodeados de casitas pintorescas que antaño, en épocas medievales, estaban ocupados por grupos de mujeres religiosas, las beguinas, que se dedicaban a servir a la comunidad. Estas mujeres hacían votos temporales de castidad, pero se regían por unas reglas menos estrictas que en un convento: podían dejar la congregación cuando se les presentara la oportunidad de casarse. Hoy las casas son ocupadas por mujeres solas y estudiantes, pero el espacio conserva aún cierto aire religioso y una belleza histórica.

Despedimos la semana desde Amsterdam, una de las ciudades más bonitas de Europa. En la foto, una preciosa puesta de sol sobre uno de los canales más emblemáticos y de mayor interés turístico de la ciudad.  | dennisvdw / ISTOCK

Fotografiar el atardecer

Bajo la luz atenuada de los largos atardeceres, Ámsterdam parece irreal. Dicen que es la incidencia oblicua del sol la que hace que el crepúsculo se dilate en el tiempo algo más que en otras latitudes. El caso es que el lento reflejo amarillento de las fachadas sobre los canales es un regalo para los sentidos.