La amenaza de la sequía: un futuro incierto para el planeta

España ha sido elegida como sede mundial del Día de la Desertificación 2022 el próximo 17 de junio

Noelia Ferreiro
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No es cuestión de hacer saltar la alarma, pero sí de tenerlo muy en cuenta: la sequía puede ser una amenaza para la supervivencia de la humanidad. Los datos hablan por sí mismos: entre 1900 y 2019 la escasez de agua afectó a 2.700 millones de personas en todo el planeta y provocó la friolera de 11,7 millones de muertes. Según las previsiones actuales, para el año 2050 las sequías podrían afectar a más de tres cuartas partes de la población mundial.

Urge tomar medidas a escala local, regional y global. Y para ello España, país susceptible a este fenómeno devastador, se convertirá en la sede del Día de la Desertificación y la Sequía 2022 el próximo 17 de junio, según ha anunciado la Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación (CNULD). El lema elegido este año es ‘Superando juntos las sequías’.

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Riesgo en la región mediterránea

La desertificación constituye un proceso complejo que es resultado de múltiples factores, entre los que destacan la escasez de precipitaciones pluviales (lo cual deriva en una insuficiencia de recursos hídricos). En este sentido, amplias zonas de España y de la región mediterránea presentan características singulares asociadas a este proceso: clima semiárido en grandes zonas, sequías estacionales, extrema variabilidad de las lluvias y lluvias súbitas de gran intensidad.

El riesgo de desertificación y sequía es, pues, especialmente grave en el sur de Portugal, España e Italia, en el sureste de Grecia, Malta y Chipre y en las zonas ribereñas del mar Negro en Bulgaria y Rumanía. Y aunque las sequías forman históricamente parte de los sistemas naturales, hay que resaltar que los fenómenos que venimos experimentando en los últimos tiempos registran una mayor gravedad, en gran medida debido a la actividad humana. La escasez de alimentos y agua, así como los incendios forestales se han intensificado en los últimos años.

Climas áridos

Con la designación como sede del Día de la Desertificación y la Sequía 2022, España se sitúa a la cabeza de las acciones de sensibilización de la opinión pública sobre este problema. La celebración mundial del evento, que tendrá lugar en Madrid, estará centrada en la necesidad de evitar los peores efectos de una desertificación a la que nuestro territorio es susceptible en casi un 74%.

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¿A qué se debe esta tendencia? En general, a los subclimas áridos, semiáridos y subhúmedos que se distribuyen por gran parte de la Península Ibérica. A ello se suman las fuertes diferencias orográficas y los desniveles en el relieve, lo cual favorece los procesos de erosión del suelo. El resultado se traduce en que somos uno de los países del ámbito europeo más vulnerable a este fenómeno.

Un halo de esperanza

Pero no todo ha de apuntar al pesimismo. Pese a que, según las previsiones científicas más recientes, las sequías se harán más frecuentes y graves en el futuro, las evidencias de su creciente impacto han llevado, al fin, a los gobiernos a centrarse en adoptar medidas y compromisos internacionales más sólidos y coherentes con este escenario.

El próximo 17 de junio será el momento de demostrar que es posible combatir con eficacia la desertificación y la sequía, que existen soluciones para mitigar sus efectos y que las herramientas fundamentales para lograrlo radican en el fortalecimiento de la participación comunitaria y en la cooperación de los distintos países a todos los niveles para aplicar la famosa Convención de las Naciones Unidas.