Amboseli: cuando la naturaleza dibuja la postal perfecta

La visita a este Parque Nacional de Kenia es una de las experiencias más bellas que se puede tener en un safari

Noelia Ferreiro
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Foto: NiseriN / ISTOCK

Puede que al pensar en un safari en Kenia le venga a la mente la siguiente imagen: una familia de elefantes que pasta plácidamente en las inmediaciones de un lago, mientras que al fondo despunta imponente el Kilimanjaro, la montaña más alta de África, siempre con nieve en su cumbre.

Elefante con el Kilimanjaro de fondo | WLDavies / ISTOCK

Si la imaginación está en horas altas, se puede incluso añadir un atardecer sangriento que recorta la silueta de los paquidermos, dejando reflejar en las aguas una inmensa bola de fuego. Y ya puestos, una bandada de flamencos que dibuja una elipsis en el cielo y corona magistralmente la estampa.

Remolinos de polvo

Todo esto lo encontramos en Amboseli sin necesidad de recurrir a la fantasía. Porque en este parque nacional de Kenia es la naturaleza la que ha moldeado, sin más artificio que sus propios recursos, la más perfecta postal. Por ello está considerado uno de los enclaves más maravillosos de Kenia, a pesar -o precisamente por ello- de ser uno de los más visitados –concretamente el segundo, después de la Reserva Nacional de Masai Mara-.

Grupo de jirafas con el Kilimanjaro de fondo | 1001slide / ISTOCK

Son los remolinos de polvo (amboseli en swahili), que a menudo salpican el paisaje, los que dan nombre a estos casi 400 kilómetros cuadrados de un terreno que es preeminentemente árido, pero en el que la vegetación irrumpe de pronto como un milagro gracias a los manantiales que se filtran por debajo de la tierra desde la falda del monte tanzano.

La Kenia más salvaje a través de sus Parques Nacionales

Explosión de fauna

Cuando esto ocurre, los animales se concentran en sus inmediaciones, por lo que no resulta difícil toparse con búfalos, gacelas, ñus, cebras, jirafas... y otros tantos herbívoros, que a su vez atraen a grandes depredadores como leones, guepardos, leopardos o hienas manchadas.

Antílopes y cebras | narvikk / ISTOCK

Pero los reyes del parque son y seguirán siendo los elefantes, que en Amboseli rozan la sobreabundancia. Su insaciable apetito -pueden llegar a engullir hasta 150 kilos de vegetación diaria- supone una amenaza para la conservación de la flora de este espacio natural, como también lo es la salinidad de las aguas y la cada vez mayor escasez de lluvias. Por ello conviene no descuidar esta visita, que es aún un prodigio de la naturaleza.

Grupo de guepardos | jeniffer collee / ISTOCK

Variedad de paisajes

Amboseli es sólo uno de los múltiples paisajes deslumbrantes que aguardan a lo largo y ancho de Kenia, siempre bajo la mágica luz africana. Paisajes que incluyen desiertos yermos, bosques frondosos, glaciares y sabana infinita, y que, precisamente por su variedad de hábitats, no conocen  la monotonía: cada uno acoge sus propios animales salvajes, su propio universo vegetal.

Grupo de elefantes con el Kilimanjaro de fondo | squashedbox / ISTOCK

A todo ello hay que añadir aquí la cautivadora presencia de la enorme montaña africana, sobre la que planea la funesta leyenda de que todo aquel que osa ascenderla quedará inmediatamente petrificado. Una montaña que no se erige en este parque –ni siquiera en este país puesto que pertenece a Tanzania- pero que es desde estos parajes donde alcanza su máxima espectacularidad.