Amarante, o cómo enamorarse de Portugal a un paso de Oporto

Encanto a raudales, buena gastronomía… ¿qué más se puede pedir?

José Miguel Barrantes Martín
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A 60 kilómetros de la bella ciudad de Oporto, en su mismo distrito, Amarante es una pequeña ciudad de la Región Norte de Portugal. Una población magníficamente conectada con España a través de la A4, siendo uno de los destinos con mayor encanto de todo este sector del país luso.

Lejos de ser un lugar conocido y concurrido por turistas, a pesar de sus bondades, conserva aún un ambiente tranquilo que permite disfrutar sosegadamente de su coqueto centro histórico.

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Amarante representa a la perfección la faceta más cautivadora de Portugal, a poca distancia de Oporto y muy próximo a nuestras fronteras. Una joya por descubrir y para enamorarse…

El puente de San Gonzalo, el lugar del amor

Llegar hasta Amarante supone llegar hasta las orillas del río Támega, el célebre río portugués que, aunque mayoritariamente en territorio vecino, también es compartido por España en un tramo desde su nacimiento.

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Una vez nos disponemos a encaminarnos hacia su centro histórico, nos topamos con la bella silueta del puente de San Gonzalo sobre el río, con la iglesia en honor a este santo en uno de sus extremos.

Su evocadora imagen nos sirve de antesala para anticiparnos al reducido pero encantador casco viejo, en el que perderse caminando con total tranquilidad mientras descubrimos rincones que enamoran.

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Y no es para menos, pues ambos, junto con el contiguo Monasterio de San Gonzalo, son lugar de peregrinaje para las personas que buscan el amor.

Según la leyenda, quien llega hasta la tumba del santo encontrará pareja o bien verá mejorada su fertilidad. De esta manera, el conocido como «San Valentín portugués» - que eligió Amarante para su retiro espiritual en el siglo XIII -, reparte en esta ciudad la suerte del amor entre quienes se acercan a conocer esta sugestiva villa.

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Más allá del monasterio, casas con balconadas, estrechas calles, plazas, iglesias – como la de Santo Domingo o la de San Pedro - y terrazas junto al río, nos confirman ese ambiente cautivador que tan atractiva hace a esta pequeña ciudad portuguesa.

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El toque curioso lo pone el Solar dos Magalhães, una casa solariega de varios siglos de antigüedad que se ha erigido como el símbolo de la resistencia de la ciudad frente a la invasión napoleónica en el siglo XIX, tras ser incendiada por las tropas francesas en aquella época pero haber resistido su estructura hasta nuestros días.

Al margen de la belleza exterior del centro histórico y de que su encanto reside en recorrerlo, sí que es imprescindible entrar al interior del Museo Amadeo de Souza-Cardoso, enclavado en el interior del Monasterio de San Gonzalo.

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Un museo que rinde homenaje a la obra artística del pintor modernista más importante de Portugal, nacido en el municipio de Amarante en 1887.

Gastronomía de calidad a orillas del río Támega

Sumado al centro histórico, el entorno de la ribera del río Támega es el lugar donde transcurre la vida social en Amarante.

Desde el Parque Florestal, en plena ciudad, donde los habitantes de la ciudad acuden para disfrutar de momentos de esparcimiento, hasta un paseo en barca por el río, los planes que nos permiten relajarnos en un ambiente de paz total son numerosos.

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Y para cuando el hambre aprieta, Amarante se descubre como un lugar que puede presumir de una gastronomía local de primera calidad, con el cabrito, el vino verde y la pastelería como referentes.

Son numerosas las terrazas a orillas del río Támega que se presentan como el perfecto rellano donde degustar los manjares de la zona. La Confitería Da Ponte, que funciona desde 1930, es una auténtica atracción en sí misma y su terraza frente al río una verdadera delicia.

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Su rica variedad de dulces, con variedades locales, así como sus famosísimos Bolos do Santo, los típicos y curiosos pasteles con forma de falo en honor a San Gonzalo, hacen de este establecimiento un referente de Amarante imprescindible que nos pondrá la guinda para acabar de enamorarnos de esta encantadora ciudad portuguesa.