Alpes suizos, la estación de los Glaciares

La estación de Saas Fee, en el cantón suizo del Valais, ocupa uno de los enclaves más espectaculares de los Alpes. Arropada (congelada, más bien) por nueve glaciares y trece cuatromiles, ofrece una nieve perfecta para el esquí (nieve “champán”), el restaurante giratorio más alto del mundo (3.500 metros), la gruta de hielo más grande (5.500 m³) y el tren subterráneo más alto, que lleva hasta ambos. Un paraíso para los amantes de la nieve.

Luis Uribarri
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Foto: Stephen Taylor / ALAMY

El pueblo suizo de Saas Fee multiplica por siete su número de habitantes en la temporada de esquí, que abarca desde finales de otoño hasta bien entrada la primavera. Ubicado en medio de un anfiteatro alpino compuesto por trece cuatromiles nervados por las lenguas de nueve glaciares, Saas Fee es el hermano pequeño de la glamourosa Zermatt, con la que comparte cantón, el Valais, y de la que dista menos de 40 kilómetros. Hace un siglo esta era una de las zonas más pobres de Europa, por los rigores de la nieve y el clima. Hoy, tanto Saas Fee como Zermatt son elegantes estaciones de esquí que reciben a turistas de alto poder adquisitivo. En ambas no se permiten los automóviles (hay que aparcar a la entrada del pueblo) y cuentan con una destacada oferta de ocio, hotelera, de après ski y de actividades de verano. Cuesta pensar viendo hoy los precios de los restaurantes y hoteles de Saas Fee que esta población solo estuvo conectada con el mundo exterior por caminos de mulas hasta el año 1851. De los nueve glaciares que rodean a Saas Fee en el Saastal (Valle del Saas), el más famoso es el de Allalin, que acoge al restaurante giratorio más alto del mundo, al que da nombre. Para subir al restaurante hay que tomar el teleférico hasta la estación de Felskinn (3.000 metros), y luego el Metro Alpin, el tren subterráneo más alto del mundo. El restaurante destaca por sus vistas panorámicas, ya que proporciona una visión de 360 grados de los imponentes cuatromiles y los glaciares. El frío es intenso en estas alturas, ayudado por el efecto congelador de los glaciares. Prueba de ello es el helador y cercano Eispavillion, la gruta de hielo más grande de los Alpes y del mundo, también de visita obligada.

A la estación de Saas Fee la llaman La Perla de los Alpes, por su enclave singular y la excelente calidad de su nieve, muy valorada por los amantes del esquí (“nieve champán” es el adjetivo con el que la definen). El dominio esquiable del Valle del Saas cuenta con tres estaciones y un total de 150 kilómetros de pistas repartidos entre Saas Fee (100 km, 22 remontes), Saas Grund (35 km, 8 remontes) y Saas Almagell (14 km, 8 remontes). Una lástima que en este valle perviva una rivalidad atávica entre sus distintas poblaciones, lo que dificulta conseguir un Ski Pass o forfait que agrupe y permita esquiar en los tres dominios. Hay esfuerzos para la reconciliación de sus habitantes y buscar el mutuo provecho del turismo de invierno con un único forfait para todo el valle, pero la enemistad viene de lejos y de momento no parecen muy abiertos al diálogo. Así que hay que decidirse por una de las tres estaciones del valle y tener cuidado de no hablar bien de las otras, a riesgo de encontrarse con algún ceño bastante fruncido. La mayoría de los esquiadores se decanta por Saas Fee, por ser la estación más grande y mejor equipada. Ofrece 14 pistas azules, 11 rojas, 5 negras y 3 fuera pista, atendidas por nueve teleféricos, cuatro sillas y 22 teleesquís. Los más amplios remontan desde el pueblo hasta la cota Felskinn (3.000 metros), desde donde se coge el Metro subterráneo para asomar, a 3.500 metros, a la joya de este dominio: el glaciar Allalin, con su famoso restaurante. Ojo porque en este glaciar se esquía en cotas altas, entre 3.500 y 3.700 metros, y hay que estar vigilantes ante un posible mal de altura. La bajada hasta el pueblo se realiza por pistas anchas (casi autopistas, se podría decir de algunas), salvando un desnivel de casi dos mil metros.

Esta temporada la estación de Saas Fee presenta dos novedades de interés: el recién inaugurado telecabina que lleva desde el pueblo, ubicado a 1.800 metros de altura, a la cota Spielboden (2.448 m) en solo ocho minutos, con capacidad para diez personas por vagón y wifi gratuito a bordo, y un Ski Pass para toda la temporada de invierno por solo 222 francos (el diario cuesta 72 francos). Quienes no practiquen el esquí alpino cuentan aquí con 20 kilómetros de caminos para excursiones de invierno y una pista de 8 kilómetros para esquí de fondo, además de varios caminos y senderos para deslizarse en trineo. En este último apartado, Saas Grund le gana la partida a su vecina y rival, al ofrecer una preciosa pista de trineo de 11 kilómetros de largo, desde la cota de Kreuzboden (2.400 m) hasta el pueblo de Saas-Grund (1.559 m), que discurre entre un bucólico bosque de montaña. La llaman “la ruta romántica”.

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La vida en la montaña

Tanto la población de Saas Fee como el resto de pueblos y enclaves del cantón suizo del Valais le deben mucho a los ingleses. Fueron ellos los que trajeron el turismo a estas montañas, contagiados por la fiebre montañera de la primera mitad del siglo XIX. De ahí que la actividad de escalar y coronar montañas y picos se quedara finalmente con el topónimo de los Alpes para su denominación: alpinismo. Los clubes británicos de montañeros (los primeros “alpinistas”) promovieron la construcción de refugios en los Alpes y sus miembros pasaban largas temporadas en las localidades alpinas, lo que redundó en algo de prosperidad para sus entonces pobres habitantes. El modo de vida que llevaban los pobladores de las montañas suizas antes de la fiebre alpina se puede observar con detalle en el Saaser Museum, situado al lado de la iglesia de Saas Fee. El museo, alojado en una antigua casa de madera típica del Valais, reproduce la vida doméstica y los utensilios que utilizaban los granjeros suizos para sobrevivir. La muestra se completa con fotografías antiguas de la localidad y sus habitantes, más la historia geológica y mineral del glaciar. También muestra, como homenaje a su figura, la reproducción del estudio del escritor alemán Carl Zuckmayer (1896-1977), que pasó el final de su vida en Saas Fee. La otra figura relevante de esta localidad tiene su estatua frente a la iglesia: es la del sacerdote Johann Josef Imseng (1806-1869), considerado un pionero del esquí alpino ya que fue de los primeros en utilizar, en 1849, unas rudimentarias tablas de madera en pleno invierno (aquí se superan fácilmente los 20 grados bajo cero) para acudir a la vecina Saas Grund en socorro de uno de sus parroquianos.

El Valle del Saas es uno de los destinos estrella del esquí alpino suizo. Y presume además de ser la primera comunidad en Suiza que ha logrado abastecerse de suministro de electricidad cien por cien verde. El pasado ecológico de esta comunidad queda reflejado en los numerosos hórreos de madera que salpican el valle, algunos con 500 años de antigüedad, y que hace apenas un siglo fueron la clave de la subsistencia de gente y ganado en los tremendos inviernos que azotan estas altitudes. Hoy los hórreos son un símbolo, un recordatorio, memoria viva. Están protegidos como patrimonio cultural y son el icono gráfico, la imagen, de cómo era la vida, la vida dura, en los Alpes. La mayoría de estos hórreos es de propiedad privada y no se puede visitar su interior. Los dueños están obligados a mantenerlos por fuera con su construcción original, la que protegía el grano de los ratones y de otros animales amigos del alimento ajeno, la que permitía la supervivencia, la vida y el sustento de las familias de granjeros para superar los inviernos a dos mil metros de altura en los imponentes Alpes suizos.

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Una visita al interior del glaciar

A más de 3.000 metros de altitud se encuentra la puerta de acceso al interior del glaciar de Fee, el Eispavillion, la mayor cueva de hielo del mundo, que es visita obligada. Parte de su interior se reformó por completo en la primavera de 2016 y ahora incluye una escenificación de aludes con efectos de luz. Algunos de los hielos del interior del glaciar se formaron hace miles de años, y con la ayuda de un guía se aprende a detectar la edad de cada bloque congelado. A esta cueva única se accede a través de una galería de 70 metros que atraviesa los hielos milenarios del glaciar Fee, una buena experiencia. La cueva, con más de 5.500 metros cúbicos, está próxima a la estación Mittelallalin del Metro Alpin, a 3.456 metros de altura. Otro récord: se viaja en el Metro o subterráneo más alto del mundo, que parte de la estación Felskinn (3.000 metros), emplazada en lo más alto de la localidad de Saas-Fee. En esta cueva o gruta, los mayores aprovechan para contar a sus hijos historias y leyendas, como que era una “inexpugnable morada de dragones milenarios”. Hoy es una visita temática, con diversas esculturas de hielo, algunas de llamativos colores, que acoge exposiciones temporales y eventos de empresa. Precio del Metro Alpin: 10 francos los adultos y 6 los menores de 16 años.