El Algarve en otoño en 10 espectáculos naturales

En otoño la naturaleza bulle en la región portuguesa del Algarve gracias a un clima casi veraniego.

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Foto: Jacek_Sopotnicki / ISTOCK

Con casi 5.000 kilómetros cuadrados, el Algarve tienen en su haber una naturaleza exuberante en todas las épocas del año. Sus suaves temperaturas hacen que su flora y su fauna creen paisajes privilegiados durante el otoño, una época de cambios. Ejemplo de ello son estos diez lugares que durante el los meses que preceden al invierno se embellecen aún más.

Las Salinas de Castro Marim
La Reserva Natural do Sapal de Castro Marim e Vila Real de Santo António, pegando a Huelva, es un paraíso para las aves acuáticas que lo utilizan como lugar de descanso y nidificación. Además, aquí se ubican las salinas de Castro Marim cuya alta concentración de sal y minerales hace que sus aguas se asemejen a las del Mar Muerto.

Helio Ramos

El paraje natural de Cacelha Velha
En el Parque Natual de Ría Formosa, la pequeña aldea de Cacelha Velha se levanta como un mirador natural sobre el Atlántico y las islas del parque. Además, en sus alrededores la naturaleza es abrumadora y única. Y es que cuenta con un ecosistema dunar y bosques de pino sorprendentes.

Los alcornocales de la Sierra de Caldeirão
La Ruta del Corcho de São Brás de Alportel ofrece la posibilidad de descubrir uno de los parajes más sorprendentes del Mediterráneo: vastas dehesas de alcornoques de la sierra. Este ecosistema sólo se da en la península ibérica y en el norte de África, lo que lo convierte en único y sorprendente.

El Parque Natural de Ría Formosa
A lo largo de 60 kilómetros, islas y canales se suceden frente a la costa del Algarve. Además de contar con algunas de las mejores playas de la zona, estas islas forman una laguna marina cambiante gracias a la acción del agua y el viento, que es refugio de aves, entre ellas el flamenco.

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Caballitos de mar en Formosa
Una de las características más apreciadas de los fondos marinos de la Río de Formosa es la existencia de caballitos de mar. Aquí reside la mayor comunidad del mundo de esta especia en peligro de extinción que se puede observar a través de visitas guiadas por biólogos marinos.

Algar de Benagil
Conocida como la catedral del Algarve, esta cueva se encuentra en Lagos y consiste en un enorme agujero excavado en medio de un acantilado  gracias a la acción del agua. Hasta él sólo se puede acceder vía marina, lo que le hace aún más interesante.

Ponta da Piedade
Este rincón natural del Algarve consiste en una fascinante línea de costa plagada de acantilado y pináculos que parecen emerger del océano. A unos 3 kilómetros de Lagos, la mejor forma de disfrutar de este panorama es en barco, aunque hay quien se atreve con el kayak o con el paddel surf.  

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Cabo de San Vicente
Cada atardecer son cientos las personas que se acercan hasta aquí el atardecer. Y no es para menos, ver cómo se esconde el sol en el horizonte marino desde un acantilado no es algo de lo que se puede disfrutar todos los días.

Fóia
En la sierra de Monchique, Fóia es el punto más alto del Algarve. Rodeado de bosques de alcornoques y robles, a 902 metros de altura, te ofrece contemplar toda la región en un sólo vistazo: desde el Cabo de San Vicente hasta hasta Faro y las serranías.

Praia de Odeceixe
En el límite con el Alentejo, esta playa es una meca para los surfistas que encuentran en ella grandes olas, imponentes acantilados y llamativas rocas junto a la desembocadura del río Seixe. Cuando la marea está baja, te permite acceder a pie hasta la playa das Adegas, una tranquila cala nudista.