Alfama, un paseo por el corazón medieval de la capital lusa

Foto: Revista viajar

Calles estrechas, pasadizos oscuros, luminosas plazas. Así es el barrio de Alfama, que comienza en torno a la mil veces rehecha Sé -la Catedral de bellas torres gemelas- y se extiende hacia arriba hasta llegar al castillo de San Jorge, emplazado en la colina más elevada de Lisboa. Un auténtico laberinto por el que resulta difícil caminar, pero que aparece repleto de sorpresas y rincones de inevitable aspecto morisco que nos trasladan, casi sin querer, a algún lugar de Toledo o a alguna medina marroquí. "Un animal mitológico", tal y como lo define el Premio Nobel de Literatura José Saramago, enamorado del barrio, que podemos descubrir siguiendo al pie de la letra sus consejos: "Perderse en la segunda esquina sin preguntar el camino, para encontrarse con sombrías callejas, callejones inquietantes y escaleras resbaladizas donde no faltan nunca flores en las ventanas, jaulas y canarios". Alfama es el barrio popular más antiguo y mejor conservado de Lisboa, medieval cien por cien, en el que han encontrado su sitio romanos, árabes -fue el gran núcleo urbano durante el dominio musulmán-, reyes cristianos, aristócratas guerreros, burócratas cortesanos y pescadores. El palacio Azurara, construido sobre el antiguo trazado de las antiguas murallas, la iglesia de São Miguel, la de São Vicente de Fora y el palacio de Teles de Maneses son algunos de los principales edificios de Alfama, de alma más callejera que monumental, que tiende su corazón al sol entre sábanas colgadas en los balcones y brasas donde se cocinan sardinas, sobre todo en las épocas de fiestas.