Aletsch Arena, el dominio del Gran Glaciar

No es la más grande ni la más espectacular de las estaciones del cantón suizo de Valais, pero en el dominio de Aletsch Arena el esquí es cómodo y sencillo, con servicios e instalaciones del mejor nivel. Alejada del bullicio de otros dominios alpinos, aquí se disfruta del encanto de un pueblo sin coches a motor y de la contemplación del gran glaciar de los Alpes. Un destino para el esquí en familia, para respirar la montaña con tranquilidad y descubrir uno de los rincones más privilegiados de los Alpes.

Luis Uribarri
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Foto: ALFREDO MERINO

Presume de ser la única estación suiza donde los esquiadores gozan de la contemplación al unísono de dos de los iconos de los Alpes del Valais: el Matterhorn y el Glaciar Aletsch. Este dominio esquiable junto al glaciar, bautizado Aletsch Arena, cuenta con 104 kilómetros de pistas repartidos en tres áreas comunicadas entre sí por remontes y telecabinas: Riederalp, Bettmeralp y Fiescheralp.

ALFREDO MERINO

No es uno de los dominios más espectaculares de los Alpes del Valais ni de los más conocidos, y ahí precisamente radica su encanto. Hay pistas de todos los niveles, pero sobre todo azules y rojas no muy difíciles. La amplia estación también dispone de más de 70 kilómetros de itinerarios para el esquí de montaña y zonas para el free ride, además de recorridos para excursiones con raquetas de nieve. Es una estación pensada para familias, alejada del bullicio de otros centros alpinos con más fama y glamour y, por tanto, con las incomodidades y colas para todo que esto supone.

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El cantón de Valais (el Valle) representa tan solo el 10 por ciento del territorio suizo; sin embargo, congrega un total de cincuenta y cuatro estaciones de esquí, algunas de mucho renombre internacional, como Zermatt, Verbier, SaasFee y Crans Montana, pero decenas de otras, menos conocidas, albergan escenarios reservados para aquellos que quieran disfrutar de estaciones menos conocidas por el gran publico. 

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Aletsch Arena es una de esas estaciones con encanto especial. La joya de la estación es el glaciar. No se puede esquiar sobre el glaciar, pero sí a su vera. Hay que superar los dos mil metros de altura para alcanzar alguno de los miradores donde se puede parar a contemplarlo. Y ese es un momento especial. Porque esta gran lengua de los Alpes colmatada de nieve y hielo en invierno es una de las maravillares naturales de Europa y del mundo, declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. La primera vez que se contempla embarga la emoción de estar ante un fenómeno natural único y sobrecogedor.

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Con una cota máxima de 2.870 metros, la estación del Aletsch no destaca por su altitud, pero sí por una belleza y localización privilegiadas que permiten al esquiador disfrutar de algunas de las vistas más impresionantes de los Alpes. En estas montañas hay como tres niveles: el primeroel valle en sí, situado a unos 800 metros sobre el nivel del mar; el segundo, los pueblos de Riederalp, Bettmeralp y Fiescheralp, a unos 1900 metros, poblaciones donde no se permite la circulación de automóviles particulares, y, por último, la cima de las montañas alpinas, que alcanzan, en el Eggishorn, un máximo de 2.927 metros de altitud.

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Aletsch Arena se ubica asimismo dentro del macizo montañoso Jungfrau-Aletsch-Bietschhorn, declarado Patrimonio Natural de la Humanidad por la Unesco. Desde lo alto de la estación se divisa, al norte, el glaciar más grande de los Alpes, y mirando al sur se puede ver al mismo tiempo la impresionante cara norte del Matterhorn, el Monte Rosa y, más a oeste, el Mont Blanc. Los tres pueblos citados ofrecen en invierno estampas de cuento. Los tejados de sus cabañas y chalets de madera soportan capas de varios metros de nieve que parecen decididas a aplastarlas. No ocurrirá por su correcta construcción, y la imagen que ofrecen es armoniosa y bucólica, de cuento de Navidad. 

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Seis modernos funiculares transportan a los visitantes desde el valle del Ródano hasta estos centros vacacionales y de excursiones de la región de Aletsch. Para los que busquen las mejores vistas del glaciar, la estación Aletsch Arena cuenta con tres miradores alucinantes: el de Moosfluh, a 2.333 metros; el de la cima del Eggishorn, a 2.927 metros, y el de Bettmerhorn, a 2.647 metros, este último con restaurante panorámico incluido, muy frecuentado por esquiadores y también por familias que acceden por el telecabina. Desde el Eggishorn se contempla asimismo el glaciar Fiescher

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Los amantes el esquí tranquilo y familiar tienen aquí su estación. Todos los remontes y servicios son modernos y representan y ejemplifican la eficacia suiza. Las pistas están perfectamente señalizadas y muchas rojas lo son por alguna que otra “pala” en mitad de su recorrido que le añade dificultad, pero en general su dificultad las acerca más al azul que al rojo.

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La textura de la nieve es muy buena, como de manto de armiño victoriano y blancura de vestido de novia a estrenar. La sensación es de esquiar sobre alfombra o moqueta, sin necesidad de mucho canteo.

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Los que prefieran más adrenalina, hay un 12 por ciento de pistas negras. Interesante la que parte del mirador restaurante de Bettmerhorn, que arranca en un túnel por el que se pierde de vista a quienes se atreven a cruzarlo.