La Alberca: entre sombras y luces

Ha sido mucho el empeño de los vecinos de este municipio de la sierra de Francia por conservar intacto su patrimonio local, que no es otro que el casco antiguo, que hay que recorrer una y otra vez hasta sentirse parte integrante de él. Unamuno, Sorolla y Buñuel ya lo hicieron.

Silvia Roba
 | 
Foto: Brais Seara / GETTY

El nombre de la Peña de Francia hace referencia a los repobladores franceses que hasta aquí llegaron durante los siglos XI y XII. En 1434, un fraile, también francés, llamado Simón Roldán descubrió, tras escuchar en sueños una voz, la talla de una virgen de color, para cuya custodia se construyó una capilla que, con el tiempo, y gracias a los monjes dominicos, se transformaría en un venerado convento, con iglesia y hospedería. Las vistas desde el santuario, a 1.783 metros de altitud, son espectaculares, con toda la llanura del campo charro, las montañas de Las Hurdes y ese rosario de pueblos que rodean el legendario valle de Las Batuecas, entre ellos La Alberca, ante nuestros ojos.

Valle de Las Batuecas, Salamanca | herraez / ISTOCK

Esta localidad salmantina tiene el honor de ser la primera población rural de España declarada Monumento Histórico Nacional. Es, con seguridad, el pueblo que mejor ha sabido conservar tradiciones, arquitectura popular, trajes y fiestas de toda la sierra. Lo que más llama la atención son siempre las estrechas callejuelas y las plazas, que dibujan un entramado urbano laberíntico, en el que destacan sus peculiares casas. Visitar la Casa Sátur Juanela, reconvertida en museo, sirve para conocer cómo eran y cómo son las auténticas viviendas albercanas.

La Alberca, Salamanca | D.R.

La Plaza Mayor, de planta irregular y rectangular, es el centro de la vida social de la localidad. Aquí se produce la rifa del cerdo de San Antón, un marrano que, tras ser bendecido el 13 de junio, campa por las calles y es alimentado por los vecinos hasta el día de su subasta, el 17 de enero. Es una tradición con más de cinco siglos de historia que recuerda la presencia aquí de judíos conversos, quienes criaban al animal durante un año para donarlo a la Iglesia.

D.R.

El monumento principal de la villa es la iglesia de la Asunción, del siglo XVIII, con esa robusta torre en la que encuentra acomodo una campana mayor que “deshace nubes y vientos cantando el Ave María”, como reza su inscripción. El templo conserva una imagen del Cristo del Sudor –dicen que sudó sangre en una ocasión–, atribuida a Juan de Juni. No hay que marcharse sin echar un vistazo al Museo del Traje, para conocer los cuatro trajes típicos albercanos (Vistas, Zagalejo, Ventioseno y Sayas), así como la riqueza de sus joyas.

Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, La Alberca | Luis Daniel Carbia Cabeza

Una forma de vivir

Construidas a base de entramados geométricos de madera y de piedra, en las que cada planta superior sobresale de la inferior, las casas del centro histórico, con varios siglos de antigüedad, dotan de personalidad propia a La Alberca. La planta baja era utilizada como cuadra, y en la primera se distribuían las habitaciones. En el segundo piso estaba la cocina, y en el tercero, el desván, utilizado para curar la carne, el queso y los embutidos.