
Mujeres de comunidades tradicionales del sur de Angola. / MWayOut
“Nos gusta VIAJAR a... Angola”: el destino africano de cataratas, desiertos, selvas y playas salvajes que empieza a abrirse al mundo
La librería Altaïr de Barcelona acogió una nueva edición de los encuentros boutique de VIAJAR, una conversación conducida por Josep Maria Palau con el periodista y cineasta Jordi Llompart para descubrir uno de los destinos más fascinantes y todavía menos explorados de África.
Angola es uno de esos países que todavía conservan la fuerza del descubrimiento. Una inmensidad de selvas tropicales, sabanas, desiertos, cataratas, costas salvajes y pueblos que mantienen formas de vida ancestrales, pero también un territorio marcado por una historia compleja y por una larga reconstrucción. A ese país, todavía fuera de los grandes circuitos turísticos, estuvo dedicada la nueva edición de los encuentros boutique de VIAJAR, celebrada en la librería Altaïr de Barcelona.
El escenario no podía ser más adecuado. Altaïr, situada en la Gran Via de les Corts Catalanes, 616, es una de las grandes referencias europeas para quienes entienden el viaje como una forma de conocimiento. Fundada por el antropólogo y viajero Pep Bernadas, que abrió el encuentro, la librería se ha convertido desde hace décadas en un punto de reunión para lectores, viajeros, periodistas, fotógrafos y autores interesados en mirar el mundo con profundidad.

Pep Bernadas abrió el encuentro junto a Josep Maria Palau y Jordi Llompart en la librería Altaïr. / Club VIAJAR
El acto fue presentado y conducido por Josep Maria Palau, director de VIAJAR, quien conversó con el periodista y cineasta Jordi Llompart a propósito de su documental Descubriendo Angola, disponible en CaixaForum+. Durante el encuentro, Llompart compartió el tráiler de su película que recorre algunos de los paisajes más espectaculares del país, desde las selvas tropicales de Cabinda hasta el desierto del Namib, y desde la costa atlántica hasta las llanuras interiores que se abren hacia el corazón del continente africano.
¿Por qué Angola sigue siendo una gran desconocida?
"Angola es un país maravilloso, un auténtico descubrimiento", afirmó Jordi Llompart durante la conversación. Para el cineasta, esa sensación de descubrimiento se explica en parte por las dimensiones del país y por el escaso recorrido turístico que ha tenido hasta ahora. Angola es un territorio enorme, de escala casi continental, y durante décadas ha permanecido fuera del imaginario viajero internacional.

Jordi Llompart compartió con los asistentes su experiencia viajera y documental en Angola. / Club VIAJAR
El propio Llompart recordó que el país ha tenido que superar una historia reciente marcada por la descolonización, los conflictos armados y una reconstrucción larga y difícil. "Es un país que lo tiene todo, pero después de tantos años de guerra reconstruirlo ha costado mucho tiempo", explicó. Aun así, su mirada fue optimista: "Angola puede encarar el futuro de una manera muy brillante".
Josep Maria Palau planteó entonces una de las grandes ideas del encuentro: Angola empieza a aparecer como un destino emergente precisamente porque conserva una autenticidad difícil de encontrar. "Aquí hay una oportunidad de hacer las cosas bien".
¿Puede el turismo ayudar a transformar un territorio?
La conversación avanzó hacia una reflexión compartida por ambos: el turismo puede ser una herramienta de desarrollo si se plantea con respeto, sostenibilidad y sentido común. Palau recordó que viajar no solo consiste en llegar a un lugar, sino también en abrir una puerta al conocimiento mutuo. "El turismo ayuda a los territorios, pero también genera cambios en la forma de vida de las personas", apuntó.

Josep Maria Palau subrayó que el turismo puede abrir puertas al conocimiento y generar cambios positivos en los territorios. / Club VIAJAR
Llompart coincidió en que Angola se encuentra en un momento clave. El país cuenta con enormes recursos naturales, minerales, petrolíferos e hídricos, pero también con una población muy joven y con una sociedad que avanza hacia una nueva etapa. "Ya hay gente que ha ido a la universidad y el turismo empieza a descubrir Angola", explicó.
El cineasta puso como ejemplo a Namibia, un país vecino que ha conseguido desarrollar un modelo turístico muy vinculado a la naturaleza y a la conservación. "Namibia ha crecido con un turismo muy sostenible y es un buen ejemplo que Angola podría emular", afirmó. Para Llompart, el reto es claro: crecer sin destruir aquello que hace único al destino.

Josep Maria Palau y Jordi Llompart coincidieron en presentar Angola como un destino capaz de sorprender por sus paisajes, su cultura y su autenticidad. / Club VIAJAR
¿Qué muestra el documental Descobrint Angola?
El documental presentado por Jordi Llompart propone este viaje por uno de los países más fascinantes y desconocidos de África. La película se adentra en sus paisajes extremos, su fauna salvaje, sus pueblos tribales, sus músicas, sus danzas, sus tradiciones culturales y la realidad social de una nación muy joven que está dejando atrás las heridas del siglo XX.
En la conversación, Llompart habló de un país de contrastes. Por un lado, una capital como Luanda, donde conviven edificios modernos, desigualdades sociales, barrios en expansión y una energía urbana muy intensa. Por otro, un mundo rural donde todavía se mantienen formas de vida profundamente vinculadas a la tierra, al ganado, a la familia y a las tradiciones.

La diversidad cultural de Angola se refleja en sus pueblos, tradiciones y formas de vida. / MWayOut
"En el mundo rural, la gente es mucho más abierta", explicó. Pero también advirtió de la necesidad de visitar estos territorios con respeto. Muchas comunidades conocen la modernidad, pero viven al margen de ella, de forma autosuficiente y con códigos propios. "No les gusta sentirse monos de feria cuando un turista llega, empieza a hacerles fotos o selfies", señaló.
¿Qué lugares convierten Angola en un viaje excepcional?
La conversación permitió trazar un mapa viajero de Angola. Uno de los primeros nombres que apareció fue el Parque Nacional de Kissama, también conocido como Quiçama, la reserva de vida salvaje más accesible del país. Llompart explicó que en sus visitas ha podido ver elefantes, antílopes, cebras y una gran diversidad de monos.

Antílopes en el Parque Nacional de Kissama, uno de los grandes espacios de vida salvaje de Angola. / EPasqualli
El parque resume también una parte de la historia reciente de Angola. Durante los años de guerra, muchas especies desaparecieron por el hambre y por la caza furtiva. Después, se impulsaron programas de repoblación con animales procedentes de otros países africanos. "Durante la guerra se comían a los animales. En zonas como Cabinda se comían gorilas y chimpancés, y después ha habido que repoblar especies, como también ocurrió con las jirafas", recordó Llompart.
Otro de los grandes paisajes del país son las cataratas de Kalandula, una de las postales naturales más impresionantes de Angola. Situadas en la provincia de Malanje, despliegan un gran anfiteatro de agua, bruma y vegetación que permite entender por qué el país empieza a despertar interés entre los viajeros que buscan naturaleza en estado puro.

Cataratas de Kalandula, uno de los paisajes naturales más espectaculares de Angola. / Frederico Santa Martha
¿Dónde se siente el lado más salvaje de Angola?
Hacia el sur, el viaje cambia de registro. La región de Namibe abre la puerta a una Angola desértica y mineral, donde el paisaje parece avanzar hacia el fin del mundo. Allí aparecen lugares como Tundavala, un corte espectacular en la sierra que se asoma a un barranco de casi mil metros de profundidad, o la Serra da Leba, con una de las carreteras de montaña más fotogénicas del país.
Más allá de Tombua, el territorio se vuelve cada vez más inhóspito. Surgen los cañones del río Curoca, los grabados rupestres de Tchitundo-Hulo y los ejemplares de Welwitschia mirabilis, una planta prehistórica capaz de sobrevivir durante siglos en condiciones extremas.

La Serra da Leba, cerca de Lubango, desciende entre curvas imposibles y paredes rocosas en uno de los paisajes más fotogénicos de Angola. / mtcurado
Y después llega uno de los paisajes más impactantes del país: la Costa de los Esqueletos angoleña, donde las dunas del desierto se encuentran con el Atlántico. Llompart recordó durante la charla la dificultad de recorrer este tramo remoto, donde la marea marca el paso y solo los conductores expertos pueden adentrarse con seguridad. "Es un paisaje excepcional", explicó. Un territorio de más de cien kilómetros entre arena y océano que exige preparación, conocimiento del terreno y vehículos adecuados.
¿Qué papel tienen la música y la cultura angoleña?
Josep Maria Palau quiso también detenerse en la música, una de las expresiones culturales más potentes del país. Angola mantiene una relación profunda con Brasil a través de la historia atlántica y de los movimientos de población forzados durante siglos. De esa conexión surge uno de los aspectos más interesantes de su identidad musical.

El ritmo de Angola se expresa en sus celebraciones, donde la música tradicional sigue muy presente. / Ivan Tykhyi
Durante la conversación se recordó que la semba angoleña está en el origen de la samba brasileña, una relación que resume cómo las culturas viajan, se transforman y sobreviven incluso en contextos históricos dolorosos. También apareció la kizomba, uno de los géneros más reconocibles del país, junto al kuduro y otras músicas urbanas que han llevado el ritmo angoleño mucho más allá de sus fronteras.
La cultura, sin embargo, no se limita a la música. Angola conserva una enorme diversidad de pueblos, lenguas, tradiciones y relatos. En sus comunidades rurales perviven formas de vida ancestrales; en sus ciudades, una nueva generación intenta construir un futuro distinto; y en su literatura y en sus leyendas todavía resuenan los ecos de la historia, de la naturaleza y de la memoria colectiva.
¿Por qué viajar a Angola ahora?
La gran pregunta que sobrevoló el encuentro fue precisamente esa: ¿por qué Angola y por qué ahora? La respuesta fue apareciendo poco a poco, entre las imágenes del documental, las preguntas de Josep Maria Palau y las experiencias de Jordi Llompart sobre el terreno.

Mirador de la Luna, un paisaje de formaciones erosionadas cerca de Luanda. / MWayOut
Porque Angola sigue siendo un país poco explorado por el turismo internacional. Porque conserva paisajes que apenas han sido transformados por la presión turística. Porque reúne selvas, desiertos, cataratas, playas, parques nacionales y culturas vivas en un territorio inmenso. Y porque, después de décadas de dificultad, empieza a mirar al futuro con una nueva energía.
"El turismo abre puertas al conocimiento", recordó Palau durante el encuentro. Y esa fue también una de las conclusiones de la jornada: viajar a Angola no significa únicamente descubrir un destino nuevo, sino acercarse a un país que está reconstruyendo su relato ante el mundo.
En Altaïr, rodeados de libros, mapas y viajeros, Angola dejó de ser un nombre lejano para convertirse en una posibilidad real de viaje. Un destino que exige respeto, preparación y sensibilidad, pero que ofrece algo cada vez más raro: la sensación de estar ante un territorio todavía capaz de sorprender.