Nos adentramos en Christiania, el barrio libre y autogobernado de Copenhague 

Un barrio único en el mundo, autoproclamado libre y gobernado por sus vecinos en el que no hay impuestos, ni leyes, ni coches y en el que la libertad es religión. Así es Christiania, el barrio más peculiar de Copenhague. 

Álvaro Martínez Fernández
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Foto: krugli / ISTOCK

A la salida de Christiania un cartel reza lo siguiente: “Estás entrando en la Unión Europea”. Una frase singular que tiene más significado que una simple broma, de hecho es una declaración de intenciones en toda regla. Y es que, desde los años 70, el barrio de Christiania, en Copenhague, tiene sus propias normas. 

Un curioso lugar llamado “Ciudad libre de Christiania” en la que están prohibidas las fotos estrictamente y en el que para contarlo posteriormente solo tenemos una herramienta: nuestros propios ojos. 

Entrada a Christiania, en Copenhage
Entrada a Christiania, en Copenhage | Yarygin / ISTOCK

Y es que, siendo sinceros, todo lo que pasa en Christiania se queda en la retina para siempre. Para adentrarse en su interior debemos aparcar nuestra bicileta junto a uno de sus enormes murales, que son la entrada a su espacio. Un rincón de la capital de Dinamarca en la que no hay prisa por salir, ya que se consagra como uno de los lugares más pintorescos y especiales de Copenhague (y de Europa). 

El origen de Christiania 

Antes de aventurarnos a descubrir sus intricadas calles es necesario conocer su historia para comprender el porqué de este barrio libre y autogobernado. Sus andaduras empiezan en 1971, con el derribo de una valla en un terreno militar abandonado por el ejercito danés en 1971. Un acto surgido por la iniciativa de unos padres que querían terrenos donde sus hijos pudiesen jugar. 

Uno de los murales pintados en una de las viviendas de Christiania
Uno de los murales pintados en una de las viviendas de Christiania | Zastavkin / ISTOCK

Este derrumbamiento planteó un debate en la comunidad que, a su vez, creo un movimiento cultural y político para crear una comuna libre del paso de los coches y completamente autogobernado por sus vecinos.  

Un movimiento que se logró con la ocupación de los terrenos y la fundación de Christiania. Por aquel entonces el gobierno lo toleró, pero esta comuna danesa ha tenido varios intentos de desmantelamiento, como ocurrió en el 2004 por la titularidad de los terrenos y el mercado de drogas de su interior. 

Vista al barrio de Christiania, en Copenhage
Vista al barrio de Christiania, en Copenhage | Instants / ISTOCK

En 2012 los habitantes de Christiania reconsideraron su posición de ocupantes dando un paso más allá: compraron parte de los terrenos del barrio con el propósito de seguir manteniendo que fuera una comuna. Unos terrenos que no pertenecen a nadie en concreto y cuya titularidad es del colectivo de Christiania, con el acuerdo de que jamás podrán venderse a título personal para mantener su espíritu comunal. 

En la actualidad esta autoproclamada ciudad libre sigue en pie, en una zona en la que la libertad llega a límites inimaginables, en la que están prohibidas las fotografías y en las que las leyes están marcadas por los propios vecinos. 

Una de las calles del interior de Christiania
Una de las calles del interior de Christiania | boggy22 / ISTOCK

En el interior de Christiania 

Este autoproclamado barrio libre de Copenhague está organizado en torno a Pusher Street, también conocida como “la calle del vendedor de estupefacientes”. Una calle donde se encuentran decenas de puestos donde pesan y venden marihuana. Eso sí, mires donde mires encontrarás una señal de prohibido dibujada con una cámara de fotos dentro. 

Esta calle principal está construida con tramos de asfalto, tramos de adoquines y tramos de tierra en las que también van aflorando bares, tiendas, souvenires y centros culturales a disposición del pueblo. 

Así se ven los edificios de Christiania, con sus murales pintados
Así se ven los edificios de Christiania, con sus murales pintados | Stefano Barzellotti / ISTOCK

Salir de Pusher Street es encontrarse con un camino alrededor de un canal, que discurre entre las casas de los conocidos como ‘christianitas’. Esta calle es donde se emplazan las guarderías de la zona, ubicadas en un paisaje marcado por los puentes y las esculturas en el agua. 

Una de las características más polémicas de este autogobernado barrio es que en su interior se permite el consumo y venta de drogas blandas. Esto le ha llevado a ser considerado como el “barrio verde” de Copenhague. Sin embargo el gobierno danés, en los últimos años, ha radicalizado su postura produciéndose redadas rutinarias cada poco tiempo. 

Christiania, Copenhage
Christiania, Copenhage | monysasi / ISTOCK

Pero, sin duda, si por algo es interesante Christiania es por el precio reducido de las bebidas, las comidas, la ropa, la artesanía o los recuerdos en su interior: más de un 50% más baratos que en otras partes de la ciudad debido a que no hay impuestos. 

Hace no muchos años Christiania se podía visitar gracias a visitas guiadas que se podían contratar en la ciudad de Copenhague. Pero este barrio decidió prohibirlas, para que no fueran expuestos o mostrados como si fueran objeto de exposición. Eso sí... puedes entrar libremente por tu cuenta y descubrir uno de los barrios más alternativos de toda Europa.