Los acantilados de los Gigantes: el espectáculo natural de Canarias donde no llega el invierno
Un paraíso en el sur de Tenerife en el que parece que nunca llegan los meses de frío.

La España subtropical está a tres horas en avión desde Madrid. Los remanentes de los siglos de expansión resultan en siete islas sobre la placa tectónica africana, en una zona de alta actividad geológica. Las islas Canarias son pura sorpresa: el nombre viene de can, de los perros que usaban aquí los pastores, no de canario, y eso ya es bastante revelador. Además, tiene el Teide, que ya sabemos que es la montaña más alta de España. Pero de los 3715 metros que mide ahora, se perdieron 800. Sí. Hasta hace unos 150.000 años se levantaba un volcán aún más alto que el Teide, que superaba los 4.500 metros sobre el nivel del mar. Esta montaña colapso, y el Teide es el resto de aquel complejo volcánico. Cuentan que este derrumbe pudo provocar un maremoto en las otras costas, en América (el efecto mariposa en pleno aleteo).
Un paseo por los Acantilados De Los Gigantes
En esta isla, en Tenerife, en el sur, están los Gigantes, que es una región de acantilados absolutamente inconmensurables. No has visto unos iguales, te lo puedo garantizar. Caen sobre el agua con la majestuosidad de los siglos, de la naturaleza, son un acontecimiento en sí mismos, y mirarlos son el deporte más practicado en este litoral. Las aguas que chocan contra sus bases son igualmente misteriosas. El azul del mar es profundo, intenso, pero al acercarse a las rocas, se vuelve cristalino y transparente, como si el océano quisiera dejar ver algunos de sus secretos. Es imposible no sentirse insignificante frente a la inmensidad de esta naturaleza que parece haberse formado en un tiempo fuera del tiempo.

Pasar unos días durante el crudo invierno peninsular en el sur de Tenerife es una suerte que no debemos dejar pasar. Más allá del ejercicio de contemplación, de dejarse maravillar por el entorno, hay mucho por hacer: una de las actividades más buscadas es la observación de ballenas y delfines en su hábitat natural. Hay varias compañías locales que realizan las excursiones. También se pueden contratar actividades de senderismo y kayak. La ruta a pie más conocida, claro, es la que te sube hasta el Teide.

Subir al Teide es una experiencia inolvidable, que atrae a miles de personas cada año. Más de 70.000 visitantes alcanzan su cima anualmente, atraídos por la majestuosidad de esta montaña. Existen dos formas de ascender: el teleférico, que lleva a los visitantes desde la estación base a 2.356 metros hasta La Rambleta a 3.555 metros, donde un corto sendero conduce al pico; y a pie, desde Montaña Blanca, un recorrido de 9 kilómetros que puede tomar entre 6 y 7 horas.
Para preservar el entorno natural, se ha establecido un límite de 300 personas al día para acceder al pico. La dificultad depende de la ruta: el sendero desde La Rambleta es empinado pero corto, mientras que la subida desde Montaña Blanca es más larga y exigente. En ambos casos, se recomienda estar bien preparado, con agua, ropa adecuada y protección solar. El Teide, con su impresionante paisaje y su aire de misterio, es un reto que recompensa con vistas incomparables. Hay que subir, sí, pero si no estás preparado también te puedes quedar en una hamaca frente al mar.
Síguele la pista
Lo último
