Acabamos el invierno saltando de charco en charco en Tenerife

Un recorrido por algunas de las piscinas naturales más bonitas de la isla

José Miguel Barrantes Martín
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Foto: Balate Dorin / ISTOCK

Los charcos y piscinas naturales de las islas Canarias son uno de los muchos reclamos con los que cuenta este archipiélago de la geografía española. Tenerife alberga más de la mitad de las formaciones volcánicas de este tipo que han sido declaradas de interés turístico regional. Una enorme oferta de rincones que podemos descubrir mientras recorremos las costas de la mayor de las Islas Afortunadas.

Nos lanzamos a conocer algunos de ellos saltando de uno a otro mientras observamos cómo el océano Atlántico vierte sus aguas en estas cavidades naturales creadas a partir de la actividad telúrica y moldeadas a lo largo del tiempo por la lenta pero efectiva acción erosiva.

Charcos de El Caletón (Garachico)

Comenzamos por unos de los charcos y piscinas naturales más populares de Tenerife, con el permiso de todos los existentes en Punta del Hidalgo. La gran erupción volcánica que arrasó con parte del pueblo de Garachico a principios del siglo XVIII formó tras el enfriamiento de la lava este icónico conjunto situado junto al castillo de San Miguel.

Balate Dorin / ISTOCK

Un lugar de esparcimiento muy apreciado por los turistas que se acercan a conocer este precioso punto de la costa norte de la isla.

Charcos de El Caletón (Matanza de Acentejo)

También en la costa norte, pero mucho menos conocidos que los anteriores, a pesar de tener el mismo nombre, nos encontramos con otra serie de charcos de diferentes tamaños distribuidos a lo largo de una lengua de lava que forma parte de la escarpada costa de Acentejo. Aquí, las aguas límpidas y cristalinas que rellenan las cavidades costeras nos invitan al baño y a la tranquilidad dejándonos adivinar en las construcciones colindantes que nos hallamos junto a un pueblo de pescadores.

Lorena Alonso García

La más sorprendente de todas estas oquedades es una que presenta una forma de corazón, lo que la ha convertido en una atracción en sí misma.

Charco de La Laja (San Juan de la Rambla)

Seguimos en el norte de la isla para detenernos en la población de San Juan de la Rambla, situada a medio camino entre Garachico y Puerto de la Cruz.

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Más allá de la playa de Los Roques y a los pies del núcleo urbano de esta localidad, se encuentra uno de los charcos más fotogénicos de la isla. Una bonita escalinata serpenteante nos da acceso a esta gran poza de agua que conforma una piscina natural excepcional donde disfrutar del baño, salvo en los momentos de fuerte oleaje.

Charco del Viento (La Guancha)

No nos alejamos mucho de San Juan de la Rambla pero cambiamos de municipio hasta llegar hasta el de La Guancha, donde un aparcamiento habilitado en el barrio de Santa Catalina, que encontramos en el borde costero tras atravesar una serie de fincas plataneras, nos ubica frente a una amplia escalera formada por losas de piedra, al final de la cual podemos admirar la belleza de varios charcos. 

Un privilegiado espacio de baño dividido en varias piscinas por distintos brazos de lava.

Charco La Mareta (Icod de los Vinos)

Inmerso dentro del territorio del municipio de Icod de los Vinos, en el barrio de Buen Paso, nos topamos con uno de los charcos más impresionantes y menos accesibles de la costa norte de Tenerife.

Lorena Alonso García

Ubicado en el extremo de un saliente volcánico conocido como Punta de Juan Centella, llegar hasta él nos permite disfrutar de la experiencia de un entorno envidiable en el que destaca el arco que saltó a la fama tras convertirse en una de las escenas iniciales de la película Furia de Titanes.

Cerrado temporalmente, su acceso entraña cierta peligrosidad por la verticalidad de los senderos de pescadores que conducen hasta él.