Los 9 faros de Cantabria que tienes que ver una vez en la vida

Como si de coronar los catorce ochomiles del planeta se tratase, te proponemos una ruta para descubrir los nueve preciosos faros que jalonan la costa cántabra y que no puedes perderte.

José Miguel Barrantes Martín
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Foto: chekyfoto / ISTOCK

«Cantabria infinita» es el conocido lema que utilizó el gobierno de la región para promocionar el turismo de este maravilloso territorio. No sabemos exactamente en qué se inspirarían para crearlo, pero es muy probable que, entre las imágenes que tuvieron en mente y que evocaron esa sensación de paisajes interminables, estuviera la de sus faros y las inagotables vistas panorámicas que desde ellos podemos admirar. 

Faros, centinelas de la costa que siempre evocaron la imaginación de propios y extraños, y Cantabria… ¿Existe una mejor combinación? Te presentamos el resultado de la mezcla, en un recorrido de oeste a este que nos permitirá conocer los nueve faros de la costa cántabra:

Faro de Punta Silla (San Vicente de la Barquera)

Comenzamos nuestro recorrido en San Vicente de la Barquera, en el coqueto faro que da entrada a la ría y desde cuyo mirador se puede disfrutar de unas magníficas vistas del entorno. Inaugurado en 1 871 a escasa distancia del propio San Vicente de la Barquera, es sin duda el lugar idóneo para otear el entorno de esta preciosa localidad desde los 43 metros sobre el nivel del mar en los que se sitúa.

Faro de Punta del Torco de Afuera (Suances)

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Con este curioso nombre, el faro de Suances, en funcionamiento desde 1 863, nos espera en lo alto de una escarpada caída de 35 metros de altura. Las vistas son espectaculares, y es posible descender, desde la base del faro, por un pequeño sendero de tierra hasta el mismo borde de roca del acantilado, actuando como un balcón colgado sobre el Cantábrico.

Faro de Cabo Mayor (Santander)

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También conocido como Faro de Bellavista, nos podemos hacer una idea, a través del nombre, del panorama que nos puede regalar. Siendo el más antiguo de todos los faros cántabros (1 830), su imponente y robusta silueta es un icono del paisaje de Santander y primer custodio de la entrada a su puerto desde hace casi dos centurias. Su fácil acceso, su Centro de Arte y el restaurante que se encuentra justo al lado hacen de él un lugar perfecto para ir en familia.

Faro de la Punta de la Cerda (Santander)

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Muy próximo al anterior, y justo en la entrada de la Bahía de Santander, se levanta esta baliza en la misma punta de la península de La Magdalena, construido para favorecer la descarga de materiales peligrosos en su amarre cercano sin necesidad de entrar al interior de la bahía. Quizás lo más interesante de este faro es el lugar donde se sitúa, pues muy próximo a él se encuentra el precioso Palacio de la Magdalena, antigua residencia de verano de Alfonso XIII, y estampa típica de la ciudad, por lo que podemos aprovechar para visitarlo.

Faro de Mouro (Santander)

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Es el faro más inaccesible de la lista, pero también el más insólito. Situado en la Isla de Mouro desde 1 860, frente a la Bahía de Santander, está automatizado desde 1 920 debido a las dificultades para ser habitado de manera permanente a causa de los fuertes temporales. Las trágicas historias que ha vivido el faro, como la muerte en 1 865 de uno los fareros, al ser arrastrado por una ola, o la muerte repentina  de otro trabajador en 1 896, durante un temporal, que obligó a su compañero a convivir con su cadáver durante varios días, han provocado que sea popularmente considerado como lugar maldito.

Faro de Ajo (Bareyo)

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Situado a unos cuarenta kilómetros de Santander, sobre el Cabo de Ajo, es el faro más moderno de los nueve. Curiosamente, fue construido justo un siglo después del más antiguo, el Faro de Cabo Mayor. Su altura sobre el nivel de mar, de 71 metros, y su solitaria presencia en mitad de un paraje completamente desnudo de árboles o construcciones, hacen de él uno de los mejores para disfrutar de la naturaleza y unas espléndidas y amplias vistas en sus alrededores, donde un paseo discurre próximo a él y permite admirar su estampa mientras caminamos.

Faro del Pescador (Santoña)

El primero de los dos espectaculares faros de Santoña, ubicado a los pies de un acantilado del Monte Buciero, tuvo que ser reconstruido tras un fuerte ciclón en 1 915. Aunque no es posible acceder hasta el mismo faro, el paisaje de los alrededores no tiene desperdicio.

Faro del Caballo (Santoña)

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Considerado uno de los más bonitos de España, tanto por el faro en sí como por su entorno, al que se puede acceder por la hermosa Senda del Faro del Caballo. Aunque no se encuentra en servicio desde 1 993, este sorprendente faro situado también a los pies del Monte Buciero, bien merece una visita, aunque para ello nos exija descender por más de 700 escalones, más otros cien para llegar hasta la base del mar. Una escalinata de infarto, construida por los  reclusos del cercano Penal de El Dueso, que vale la pena bajar por las asombrosas vistas y el color de las aguas.

Faro de Castro Urdiales

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Quizás sea el faro más visitado de toda Cantabria, fruto de su situación sobre el histórico Castillo de Santa Ana, en la misma población de Castro Urdiales, siendo una imagen típica del puerto de la villa desde su primer encendido en 1 853. Su fácil acceso y la belleza de su imagen frente al Cantábrico ponen el broche de oro a nuestro particular reto de toparnos con los nueve faros de la costa cántabra.