6 pueblos marineros de Andalucía llenos de encanto

Andalucía tiene un mar y un océano. Y tanto al Mediterráneo como al Atlántico se asoman algunos de los pueblos marineros con mayor encanto de Andalucía.

Carolina Oubernell
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Ayamonte

Allí donde desembocan las aguas del río Guadiana, donde un puente moderno une España y Portugal, a este lado de la frontera se extiende el caserío blanco de Ayamonte. Su puerto es uno de los más activos de la provincia de Huelva. La playa de Isla Canela y las marismas de Isla Cristina lo acercan al océano Atlántico. Su barrio viejo está presidido por la plazas de la Laguna donde destacan los azulejos que representan famosos cuadros marineros del pintor Joaquín Sorolla. En las calles que bajan hasta el puerto abren los restaurantes que sirven el marisco más apreciado de Andalucía.

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Sanlúcar de Barrameda

El Guadalquivir, el río mayor de Andalucía, desemboca en Sanlúcar de Barrameda, frente a la solitaria planicie del coto de Doñana. Sanlúcar es una de las ciudades más encantadoras de Cádiz. Y con mayor historia. De aquí partieron Fernando de Magallanes y Juan Sebastián Elcano para emprender su primera vuelta al mundo. Y aquí llegó, dos años después, Elcano con solo diecisiete marineros después de cumplir su objetivo. En Bajo de Guía los atardeceres son inolvidables. Por dentro, la ciudad es dueña de un patrimonio monumental único y por si fuera poco sus manzanillas, uno de los vinos más apreciados del sur, cada día gozan de mayor fama internacional.

Barbate

Los marineros de Barbate son expertos en una vieja arte de pesca que lleva por nombre almadraba. La unión de muchos de ellos hace que en las redes caigan los atunes que surcan las aguas del océano Atlántico a la altura de esta localidad de Cádiz, próxima al histórico cabo de Trafalgar y la encantadora localidad de Zahara de los Atunes. Por dentro Barbate es un pueblo de casas bajas, largos paseos y restaurantes donde cocina el túnido de mil modos distintos. Lo más valioso del pueblo se halla a sus afueras. Se trata del Parque Natural de la Breña y Marismas de Barbate, donde se hallan los acantilados más altos de Andalucía.

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Nerja

Nerja se extiende a los pies de La Axarquía, una de las comarcas más bellas, agrestes y montañosas de la provincia de Málaga. Su símbolo urbano es el Balcón de Europa, nombre con que el rey Alfonso XII bautizó el mirador que se alza sobre un pintoresco acantilado, flanqueado por dos playas de arena blanca. Su barrio antiguo está presidido por la iglesia del Carmen y frente a sus puertas se alza una altiva araucaria que algún vecino, hace mucho tiempo, debió de traer de sus largos viajes. La más famosa de sus playas es Burriana, un arco de arena entre pedregales. Y cerca de allí se hallan las Cuevas de Nerja, uno de los caprichos naturales más bellos del sur peninsular.

Almuñécar

A sus costa, a la llamada playa de San Cristóbal, llegó Abd al-Rahman I ‘el emigrado’, el fundador del emirato omeya de Córdoba, la dinastía más importante de cuantas dio al-Andalus. Antes de hispanomusulmana, Almuñécar fue romana y de sus factorías de salazón queda el recuerdo en el yacimiento de El Majuelo. Su barrio antiguo está arracimado en torno a un centro en cuya cumbre hubo un castillo hoy desaparecido. Sí queda, en cambio, la cueva de los Siete Palacios, convertida en museo de la historia de la localidad.

Garrucha

Garrucha posee uno de los puertos más activos del Mediterráneo. A sus lonjas llegan cada mañana los barcos cargados de la famosa gamba roja, uno de los manjares más codiciados por los mejores estómagos. Garrucha tiene un delicioso paseo marítimo, algunas casas de estilo colonial y está próxima de otras dos localidades llenas de encanto. Son Vera y Mojácar, erigidas en un momento en que la mar representaba una amenaza permanente. Garrucha, próxima también al Parque Natural del Cabo de Gata, no temió nunca al Mediterráneo. Muestra de eso es que esta localidad almeriense es uno de los grandes comedores del mar español.

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