6 guardianes con encanto de la Sierra de Francia

La oculta y misteriosa Sierra de Francia guarda tierras inimaginables y villas detenidas en el tiempo, que invitan a rememorar el Medievo.

Irene González
 | 
Foto: ISTOCK

Hacia el sur de Salamanca se extiende la fascinante Sierra de Francia, revestida de frondosos bosques de robles y encinas. En este viaje nos adentramos de lleno en los pliegues de un desconocido territorio entre pueblos pintorescos, guardianes de tradiciones ocultas, que conservan una arquitectura popular sin igual. Son tierras impenetrables y escondidas, que durante siglos tuvieron una comunicación casi imposible. Este aislamiento pasado, las ha otorgado el rico patrimonio natural y cultural del que hoy hacen gala. La Sierra de Francia posee unas características físicas y climáticas que la hacen mágica. Es un enorme, bello e inédito parque natural rodeado de pueblos y aldeas casi de leyenda.

El potente ecosistema de la Sierra de Francia, que armoniza con los habitantes de sus innumerables municipios, ha hecho que la UNESCO declare a esta recóndita sierra Reserva de la Biosfera. Entre el rumor del agua de sus fuentes y cascadas, discurren impresionantes rincones que han sabido guardar tradiciones ancestrales. La Sierra de Francia es uno de los entornos naturales más bonitos de la provincia de Salamanca que goza de una estampa serrana sin parangón. Acoge preciosos pueblos que conservan sus costumbres ancestrales y su fisonomía antigua. Recorremos localidades que por su ostracismo estuvieron a punto de desaparecer, pero que, afortunadamente, se han vuelto a recuperar.

Transitamos por el insólito conjunto arquitectónico y etnográfico de La Alberca, un espacio sin similitud en toda la península. Paseamos por Las Batuecas, que absorben y embelesan, en un halo de sensaciones entre escarpadas montañas y uno de los más bellos bosques mediterráneos. Este valle secreto, cargado de belleza paisajística, goza de leyendas que han pasado de padres a hijos y que hoy tienen un gran valor cultural. En estos valles han aflorado valiosas pinturas rupestres del Neolítico que se ocultaban en las cuevas y abrigos de las quebradas, yacimientos de oro entre cuarcitas y pizarras, bravías cascadas, conventos escondidos y una naturaleza tan potente como desconocida. Es una sierra de leyenda que acoge villas detenidas en el tiempo, donde perderse por sus calles empedradas y plazas porticadas, invitan a rememorar el Medievo.