6 encantos de la pequeña joya que es La Gomera

Los valles cubiertos de verdes palmeras, las playas de arena negra y sus aguas cristalinas, enamoran. La pequeña isla guarda una Reserva de la Biosfera con especies milenarias ya desaparecidas en otras partes del mundo. En La Gomera se salta de paisaje en paisaje y de barranco en barranco al abrigo de una tupida selva de laurisilvas de la era terciaria. Es una isla mágica.

Irene González
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Foto: DieterMeyrl / ISTOCK

Aunque La Gomera es una de las islas más pequeñas y accidentadas del archipiélago canario, es de las más ricas en medio ambiente. Su brumosa selva de lauráceas, sus barrancos y sus tradiciones ancestrales son garantía de un viaje imborrable. Guarda un parque nacional, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, una Reserva de la Biosfera en la categoría Excelente por sus ecosistemas terrestre y marino, una Reserva Especial, un Parque Natural, 8 Monumentos Naturales, 3 Sitios de Interés Científico, además de Paisaje Protegido, y 27 Zonas de Especial Conservación. Esta maravillosa isla cuenta con más de 600 kilómetros de misteriosos senderos donde perderse. Sin duda, es uno de los ecosistemas más generosos de nuestra geografía, que no tiene igual.

El Mirador de los Roques, los cinco enormes bloques de roca formados por magma que nunca salió a la superficie, vigilan la entrada al Parque Nacional de Garajonay y ofrecen la mejor vista posible. El verde de un paisaje repleto de palmeras, que contrasta con las pequeñas casas blancas del municipio, se esconde en El Valle Gran Rey. Situado en un gran barranco que desemboca en preciosas playas de arena negra y aguas azules, se ha convertido en uno de los iconos de la isla. Y otro tesoro por descubrir en La Gomera son Los Órganos, el enorme acantilado donde el mar compone sinfonías. Este curioso monumento natural, situado en la costa norte del municipio de Vallehermoso, es un imponente acantilado de rocas volcánicas. Con una silueta en forma de tubos de órgano que caen sobre el mar, posee un gran valor geológico y paisajístico, que sólo se puede apreciar en barco.

Y a poco más de media hora desde San Sebastián de La Gomera, se alza Agulo, con uno de los cascos históricos mejor conservados de la isla. Este paraje se alza sobre una plataforma natural que lo convierte en un mirador exclusivo del océano, y del Teide, en la vecina isla de Tenerife. En esta tierra se siguen conservando costumbres ancestrales como el silbo gomero, que ha sido declarado Patrimonio Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO. Es el lenguaje aborigen de la isla, y todavía hay habitantes que se comunican con el silbo. Otro atractivo de la isla son sus restaurantes donde disfrutar de las de las delicias recién sacadas del mar.