5 viajes legendarios que tienes que hacer una vez en la vida: los destinos más espectaculares del mundo
Al viajar a estos cinco destinos, la mochila de vuelta se llena de experiencias y sensaciones inigualables.

Para gustos, colores. Y cuando se trata de viajar cada uno tiene sus propias opiniones. Sin embargo, si me permitís dar la mía, para mí viajar no siempre va de descansar, ni de resetear, sino de entender el mundo; de pisar lugares que no se parecen a nada que hayas visto antes y que, cuando vuelves, te obligan a recolocar tus referencias. No son viajes cómodos ni express, pero sí memorables. De los que no se resumen con una foto ni una charla de unos minutos. Y, sin duda, estos cinco destinos pertenecen a esa categoría.
Salar de Uyuni
El Salar de Uyuni ocupa 10.582 km cuadrados, una extensión mayor que la isla de Tenerife, y es la superficie salina continua más grande del mundo. Una auténtica maravilla que se formó tras la evaporación de varios lagos prehistóricos hace más de 40.000 años y hoy es uno de los lugares más planos de la Tierra, con variaciones de altitud inferiores a un metro en decenas de kilómetros. Como persona que ha tenido el privilegio de pisar ese vasto blanco, os aseguro que no eres consciente de su amplitud hasta que estás allí; miras a un lado y a otro y solo ves blanco. La sensación es indescriptible.

Durante la estación lluviosa, una lámina de agua de apenas unos centímetros convierte el salar en un espejo natural perfecto, utilizado incluso por agencias espaciales para calibrar satélites. Bajo su superficie se concentra además una de las mayores reservas de litio del planeta, lo cual lo sitúa en el centro de debates económicos y medioambientales globales... Si tenéis la oportunidad de visitarlo, aprovechadlo. No somos conscientes de las maravillas naturales que hay por el mundo.
Petra
Petra no se construyó, se excavó. Los nabateos comenzaron a tallar esta ciudad en la arenisca rosa alrededor del siglo IV a. C., creando un complejo urbano con templos, tumbas, teatros y sistemas hidráulicos avanzados en pleno desierto. Y es que, no es solo bonito, sino que (como todo) tiene su razón. El enclave llegó a albergar a más de 30.000 habitantes, controlando rutas comerciales clave entre Arabia, Egipto y el Mediterráneo. El Tesoro, su edificio más famoso, es solo una pequeña parte de un conjunto que se extiende a lo largo de más de 260 km cuadrados. Quizás tenemos todos muy trillado este destino por la cantidad de fotografías que hemos visto, desde todos los ángulos posibles. Sin embargo, os garantizo que la primera vista de esta maravilla te marca de por vida.

Isla de Pascua
¿Quién no conoce este famoso destino? Pero, que os voy a decir, si se conoce, es por algo... Rapa Nui se encuentra a 3.700 kilómetros de la costa de Chile y a más de 2.000 km de la isla habitada más cercana. Ningún otro territorio poblado está tan lejos de todo. Ese aislamiento explica buena parte de su historia y de su misterio.

Uno de sus encantos es que la isla alberga casi 1.000 moáis, estatuas monumentales talladas entre los siglos XIII y XVI, algunas de ellas de más de 10 metros de altura y 80 toneladas de peso. Cómo se transportaron sigue siendo objeto de estudio. Más allá de los moáis, Rapa Nui conserva una lengua propia, rituales únicos y un paisaje volcánico que refuerza la sensación de estar en el fin del mundo. Sin embargo, os debo advertir, cuando pises Rapa Nui es necesario que sepas de su historia y cultura, pues aquí es necesario respetarla al 100% (aunque, en cualquier destino, ese sería mi principal consejo)
Valle del Omo
El valle del río Omo, en el suroeste de Etiopía, es uno de los lugares arqueológica y antropológicamente más importantes del planeta. Aquí se han encontrado algunos de los restos de homínidos más antiguos conocidos, con más de 2 millones de años de antigüedad. Y, quizás no eres muy fan de este tipo de turismo, pero realmente el viaje merece la pena; por lo que ves, lo que aprendes y lo que te llevas para ti de por vida.

Además, en la región conviven actualmente más de una docena de grupos étnicos, como los Hamar, Mursi o Karo, que mantienen formas de vida tradicionales, lenguas propias y rituales ancestrales. No es un destino fácil ni turístico en el sentido clásico, pero sí uno de los más reveladores para comprender de dónde venimos.
Desierto de Atacama
De todos los destinos que os he recomendado, este particularmente me robó el corazón. El desierto de Atacama registra zonas donde no ha llovido en más de 400 años. Esa sequedad extrema, unida a su altitud y a la ausencia casi total de contaminación lumínica, lo ha convertido en el mejor lugar del mundo para la observación astronómica. Cuando estás ahí, el simple gesto de mirar hacia arriba se convierte en una experiencia única; la sensación es la de sumergirte en una tranquilidad especial.

Aquí se encuentran algunos de los observatorios más importantes del planeta, como ALMA o Paranal, desde donde se estudia el origen del universo. Al mismo tiempo, el paisaje ofrece salares, géiseres activos, volcanes de más de 6.000 metros y valles que parecen de otro planeta.
Viajar para ampliar el mapa mental
Estos viajes no están pensados para acumular sellos ni para volver con la misma mirada. Son destinos que obligan a cambiar tu ritmo, cuestionar certezas y entender que el mundo es mucho más grande de lo que parece desde casa. Y es que, firmemente creo que quien no sale de su tierra, no conoce la suya. Y estos cinco viajes son, precisamente, una forma de entender la propia mirando muy lejos.
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