5 tesoros naturales de Croacia

El país balcánico está repleto de zonas naturales protegidas que se reparten a partes iguales entre sus costas, islas y en el interior.

Estela Pérez
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Croacia es un país que aún tiene muchos rincones por descubrir. Su mayor reclamo turístico son sus paradisíacas playas y su amplio patrimonio histórico. Pero eso no es todo. A sus muchos encantos se añade la naturaleza. El país del Adriático entrelaza el clima mediterráneo, continental y de montaña, dando lugar a espacios naturales singulares, cuya fauna, flora y geología varían sorprendentemente según la región. 

Croacia cuenta con ocho parques nacionales y once parques naturales, a los que se suman otras zonas protegidas, cubriendo el 10% del territorio total del país, pudiendo presumir de disponer de algunas de las áreas mejor conservadas de toda Europa. Este territorio balcánico es un auténtico paraíso verde, lleno de vida salvaje, que salvaguarda una fauna y flora únicas, con más de 3.000 especies protegidas como el buitre leonado, el oso pardo, el caballo salvaje o el delfín. Estos son los 5 santuarios de la naturaleza más bonitos de Croacia:

Parque Natural Biokovo

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En el interior de la costa de Dalmacia, se sitúa Biokovo, declarado como parque natural en 1981. Este umbral rocoso sobre la Riviera del Makarska  ofrece un asombroso espectáculo de unión entre mar y montaña, ya que sus picos de más de 1.500 m de altura, literalmente, caen al mar. 

Entre los valles que separan los ríos Cetina y Neretva, se eleva la imponente Sveti Jure, una cumbre de 1.762 metros sobre el nivel del mar, cuya ruta de ascenso es una de las favoritas de los ciclistas. Por encima de ella, está el Dinara, un pico que con sus 1.831 metros se alza como el más alto del país. Estas montañas, de origen kárstiko, sólo eran transitadas por ganaderos en el pasado. Ahora, el aire puro y los maravillosos paisajes que ofrecen sus caminos, lo han convertido en un reclamo irresistible para senderistas. Además, alberga el jardín botánico de Kotišna, en el que se conservan varias especies de plantas endémicas.

Parque Natural de Velebit

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El macizo de Velebit fue declarado Reserva de la Biosfera por UNESCO en 1978. Sus 145 kilómetros se extienden en paralelo a la costa y la convierten en la más larga de todo el país. En su interior, se encuentran dos parques nacionales: Sjeverni Velebit en la región de Lika-Karlovac, y Paklenica en Dalmacia. La montaña alberga infinidad bosques de una gran biodiversidad como el pino bosnio, abetos plateados, hayas y prados subalpinos. Dentro del parque se aloja la reserva botánica Visibaba, que protege la endémica Croatian Sibirrhaea; y la reserva botánica Zavižan-Balinovac-Velika kosa, famosa por su sobresaliente colección de especies de flora montañosa; además del reconocido Jardín Botánico de Velebi

Velebit tiene uno de los sistemas de simas más interesantes de Croacia. Lukina jama, con 1.392 metros de profundidad, es una de las cuevas más profundas del mundo y la más honda de Europa meriodional. Su singularidad reside, también, en que es completamente vertical y algunas de sus galerías aún no han sido exploradas. Otro de sus atractivos es Anica-kuk, una abrupta y atractiva pendiente de 400 metros, idónea practicar escalada durante todo el año.

Las estrictas medidas de conservación del parque no permiten que los turistas deambulen a su antojo por él, sino que existen senderos previamente designados para las visitas.

Parque Nacional de los Lagos de Plitvice

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Situado en la región de Lika, el Parque Natural de los Lagos de Plitvice fue declarado Reserva Natural de la UNESCO en 1979, proclamado asimismo el primer parque nacional de Croacia en 1949. El parque más conocido del país balcánico fue propuesto para convertirse en una de las siete maravillas del mundo. Y no es para menos. Este paraje de belleza excepcional se conforma entre frondosos bosques de hayas, abetos y pinos, fruto de la convivencia de la climatología alpina con la mediterránea. Pero lo más característico del parque es su hidrografía. A lo largo de sus 30.000 hectáreas, surgen hasta 16 lagos a diferente altitud, de los que emanan 92 cataratas y cascadas. Cientos de especies han elegido este santuario natural como hogar, creando una biodiversidad compleja y fascinante. Allí, es posible encontrar ejemplares del oso pardo europeo, el lobo, el águila, el búho, el lince, gato montés, y el urogallo, además de otras 70 especies de aves endémicas. 

Parque Nacional de Krka

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Pegado a la región de Šibenik-Knin, se extiende por un área total de 109 km² alrededor del curso del río homónimo y de la desembocadura del río Čikola. Este parque posee un valor natural excepcional. Esta zona verde, una de las favoritas de los visitantes, tiene un magnetismo añadido: sus cataratas. Formadas por el paso del río Krka hacia su ruta hasta el Mar Adriático, esta red de cataratas de aguas verde turquesa y totalmente cristalinas, se dejan caer con fuerza en un espectáculo acuático asombroso. La pureza de este ambiente ha permitido el desarrollo y el asentamiento de halcones peregrinos, águilas pescadoras e, incluso, águilas reales

Dentro del parque de Krka, se asienta un monasterio franciscano y la Iglesia de Nuestra Señora de Visovac. Este conjunto se edificó en 1445 y en su interior guarda obras litúrgicas y piezas arqueológicas de un valor incalculable.

Parque Nacional de Mljet

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La isla croata de Mljet es la más boscosa y, posiblemente, una de las mejor conservadas de todo el Mediterráneo. Se puede llegar a en ferry desde Dubrovnik, Split y Pelješac. El Parque Nacional de Mljet se fundó en 1960. Se extiende a lo largo 5.400 hectáreas, incluyendo un área marina de 500 m desde la costa, entre islas y acantilados se ha ganado el título de ser el área marina protegida más antigua del Mediterráneo. Mljet posee dos fenómenos geológicos y oceanográficos, muy curiosos e importantes, Malo Jezero y Veliko Jezero. Se trata un par de lagos (el Gran Lago y el Pequeño Lago), formados a través de depresiones que se van llenando con agua salada. En mitad del Gran Lago, emerge una curiosa estampa: un islote sobre el que se asienta un monasterio levantado por frailes benedictinos en 1151

Otro de los encantos de esta isla de leyenda, son sus cuevas marinas, entre las que destaca la Cueva de la Odisea, el presunto lugar donde Ulises estuvo siete largos años dominado por los encantos de la ninfa Calipso. Los lugareños aseguran que la mítica isla de Ogigia es, en realidad, Mljet.