5 pueblos que debes recorrer para decir que conoces Piamonte: belleza con los Alpes de telón de fondo
Más allá de Turín, Piamonte cuenta con pueblos de ensueño que aglutinan la esencia de la ‘vera vita italiana’.

Piamonte es tierra de contrastes. Con los Alpes como telón de fondo, aparecen ante el viajero montañas majestuosas, colinas cubiertas de viñedos, lagos de ensueño y pueblos que parecen haberse detenido en el tiempo. El arte y las reliquias del pasado, la arquitectura de las principales ciudades y los paisajes naturales abundan en una zona que, además, puede presumir de una oferta gastronómica y vinícola única.
Llega el momento de arrancar un piccolo viaggio que nos llevará a descubrir los 5 pueblos que debes recorrer para decir que conoces Piamonte. Empezaremos por Asti, la villa medieval del vino espumoso; Monforte d’Alba, corazón del Barolo y de las colinas de Langhe; Orta San Giulio, que ofrece una postal de cuento a orillas de un lago; Arona, que supone un derroche de antiguos palacios e iglesias de diversos estilos; y Alba, capital mundial de la trufa blanca. Y es que estos 5 enclaves representan lo mejor del alma piamontesa.

Asti: herencia medieval
Famosa en todo el mundo por su vino espumoso Moscato d’Asti, la provincia de Asti esconde numerosos enclaves dignos de postal. Nos quedamos en el pueblo homónimo (aunque lo cierto es que por el número de habitantes ya tiene la condición de ciudad) para conocer la colegiata de San Secondo, la iglesia gótica más grande del Piamonte dedicada a Santa Maria Assunta y San Gottardo, el palacio Alfieri, (allí nació el escritor Vittorio Alfieri), o el palazzo Mazzetti, de estilo barroco y que hoy alberga un museo cívico.

Para obtener la mejor perspectiva de Asti, el viajero deberá dirigirse a la torre Troyana, desde donde se puede obtener una panorámica espectacular de los tejados rojos que contrastan con el aire medieval de sus calles empedradas.
Monforte d’Alba: viñedos y vistas de ensueño
Perdido entre las colinas de Langhe, declaradas Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, Monforte d’Alba es un destino esencial para los amantes del vino. Este pueblo, que cuenta con menos de 2.000 habitantes, está rodeado de viñedos que producen el Barolo, uno de los vinos más conocidos de Italia.

El encanto del lugar se ve representado en las casas de piedra que flanquean las calles empinadas. Y, en lo alto, la piazza della Antica Chiesa, que ofrece las mejores vistas para hacer fotografías dignas de cualquier guía de viajes. Además, cuenta con pequeño anfiteatro dedicado al famoso pianista Horszowski, en el que se organizan eventos de jazz, música clásica o cine de forma ininterrumpida desde 1986.
Orta San Giulio: el espejo del lago de Orta
A orillas del lago de Orta, y con vistas a la isla de San Giulio, aparece ante el viajero uno de los pueblos más románticos de Italia: Orta San Giulio. Con sus casas color pastel, balcones de hierro forjado y un casco histórico perfectamente conservado, parece sacado de una postal. De hecho, el escritor italiano Pietro Chiara lo define así: "Orta, acuarela de Dios, parece pintada en un fondo de seda, con su Sacro Monte a sus espaldas, su noble ramala flanqueada por palacios cerrados, la silenciosa plaza con sus compactas fachadas tras el follaje de los castaños de Indias, y la isla de San Giulio al frente”.

Pasear por el centro es un regalo gracias a su peatonalización. Las calles empedradas nos conducen hasta la piazza Mario Motta, que constituye el corazón del pueblo. Con unas vistas privilegiadas de la isla de San Giulio, es el lugar desde el que salen las barcas que te permitirán descubrir la basílica homónima, que alberga frescos de Carlo Borsetti que representan la Trinidad, la Ascensión y la gloria de San Julio con Elías, Demetrio, Filiberto de Jumièges y Audenzio, todos enterrados en la iglesia junto con el santo patrón.
Orta San Giulio también es famoso por Sacro Monte, un conjunto de capillas barrocas rodeadas de bosque, que cuentan la vida de San Francisco de Asís y desde donde también hay unas vistas únicas del lago.
Arona: siguiendo la huella de San Carlo Borromeo
También ubicado junto a un lago, Arona es un precioso pueblo a orillas del lago Maggiore. Uno de sus mayores atractivos es la estatua de San Carlo Borromeo, de más de 35 metros de altura dedicada a este santo nacido en Arona. Se puede, incluso, subir por dentro de la estructura de la estatua y asomarse por el lugar que ocupan los ojos del santo.

Callejeando por el pueblo resultan paradas imprescindibles el museo arqueológico y mineralógico de la plaza de San Graziano o la piazza del Popolo, donde destacan el palazzo del Podestà y la iglesia de Santa Marta, de estilo barroco. Y, si se va con tiempo, merece la pena coger un ferri para explorar el lago y llegar hasta las islas Borromeas.
Alba: el paraíso para los amantes de la trufa blanca
Famosa mundialmente por su trufa blanca, que alcanza precios estratosféricos en el mercado, Alba es, sin embargo, mucho más que un paraíso gastronómico. El pueblo ofrece una mezcla de estilos medievales y renacentistas. La catedral de San Lorenzo, de fachada gótica, domina la piazza Risorgimento, mientras que, si nos alejamos un poco del centro, vamos a descubrir colinas cubiertas de viñas y caminos rurales que invitan a perderse.

Entre octubre y noviembre, en Alba se celebra la feria internacional del Tartufo Bianco, un evento que reúne a chefs y amantes de este diamante blanco. Además, se celebra una importante subasta internacional de tuber magnatum en el salón delle maschere en el castillo de Grinzane. Muchas ciudades, desde Honk Kong a Moscú, pasando por Las Vegas o Tokio, todo el mundo lucha por hacerse con las trufas más selectas.
Si te estás planteando un road trip por el país de la bota, subir hasta Piamonte debería ser una cita obligada. Y una vez allí, deberás recorrer estos 5 pueblos para poder decir que conoces a fondo esta bella región que recibe el nombre de Piamonte.
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