Los 5 pueblos más antiguos de España, para una escapada única

Se dispersan por todo el territorio, están a tiro de piedra, y son el origen de las urbes. Imprescindible perderse por los pueblos más antiguos de nuestro país, esos que rebosan testimonio de cómo empezó todo, historia de la auténtica. Son para pasearlos con calma, pero también para imaginarlos allá por el medievo. Son los pueblos más antiguos de España, y son la excusa perfecta, para una escapada única cuajada de solera.

Irene González
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Los pueblos más antiguos de nuestra geografía sorprenden por sus férreas e indestructibles murallas, por sus calles empinadas, sus ancestrales viviendas, y su importancia histórica. En el principio de los tiempos acogieron culturas prehistóricas, fueron asentamientos celtíberos, vivieron la conquista de Hispania, hasta ellos llegaron los romanos, sufrieron invasiones bárbaras, fueron habitados por los visigodos, después llegaron los musulmanes, y más tarde fueron reconquistados.

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Son pequeños en habitantes, pero enormes en historia. Son el germen de nuestras urbes. Muchos son Monumento Nacional, otros Conjunto Histórico-Artístico, y algunos están dentro del círculo de los Pueblos más Bonitos de España. Pero existen otros tantos que no ostentan títulos, ni reconocimientos, pero que son increíbles y sorprendentes, el verdadero germen de los municipios tal y como los conocemos hoy. Casi todos son pequeños, y están rodeados de excelentes ecosistemas que comparten con el urogallo, el oso pardo, la cigüeña, el águila real, el lobo, o la avutarda. 

En la (casi) desconocida Palencia está Brañosera, oficialmente el pueblo más antiguo del país, al que se le ha reconocido la posesión del primer tipo de organización entre pobladores, y su Carta Puebla, del año 824, como la primera entregada en España. Munio Núñez, conde de las tierras de Brañosera, concedió la Carta Puebla a sus súbditos, con la que les daba derechos. Les permitió la libre utilización todo el valle con dos condiciones.

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La primera, dar parte de ese uso al que viniera a poblar el valle; y la segunda, pagar al conde la mitad de lo que sus súbditos cobraban a los de las villas cercanas, por llevar allí su ganado a pacer. A cambio, los pobladores de Braña-Osaria, estarían exentos de vigilancia militar, y del servicio en los castillos cercanos. Y así, nació el Fuero de Brañosera, la primera Carta Puebla, el germen de los actuales ayuntamientos.

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La Carta Puebla de Brañosera no sólo es el primero de todos los fueros castellanos, sino también el más antiguo de entre todos los reinos, y territorios cristianos de España. Enclavada en el Parque Natural de Fuente Cobre, también posee un interesante patrimonio, como la Iglesia de Santa Eulalia, y su antiquísimo cementerio. 

Besalú es una ciudad medieval por excelencia, todo un referente para los apasionados de la historia, del arte, y del buen comer. Legado de Bernat I el Tallaferro, Besalú es el viaje perfecto al medievo. Y en el centro de la península se alza Buitrago de Lozoya y su gran muralla de más de 800 metros, sobre la que se puede pasear y observar los espectaculares paisajes del valle. Sorprende el pequeño museo Picasso, con obras originales que el artista regaló a su barbero, nacido en Buitrago de Lozoya.

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Sepúlveda es otro de los pueblos más antiguos de España, con un marcado estilo medieval, y un encanto formidable. Y si todo esto no fuera suficiente, las hoces que la rodean, hábitat de enormes buitres leonados, resultan mágicos.

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Calatañazor tiene a gala, según la leyenda, ser la villa donde el temido Almanzor perdió la guerra. Enclavado en plena comarca de las Tierras del Burgo, es mágico y fascinante, de los que hay que ver. Se alza en una peña escarpada, plantado cara al barranco de la hoz del río Milanos. Allá en lo alto, enfrentados al abismo de una hoz, rodeados de una naturaleza virgen, y con arquitectura auténtica son mágicos, auténticos pueblos de leyenda que tienes que recorrer.

1 Brañosera. Palencia

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A 1 200 metros de altitud, y en plena cordillera Cantábrica, se alza la pequeña, pero de descomunal en riqueza arquitectónica y naturaleza, Brañosera. Con algo más de 200 habitantes, posee una belleza única gracias a su patrimonio histórico. Brañosera ha sido reconocida por el Congreso de los Diputados, como el primer municipio de España en tener Carta Puebla, lo que la convierte oficialmente en el pueblo más antiguo de España. Se la otorgó el conde Munio Núñez, en el año 824. Esta tierra de brañas y osos es, además, un paraje espectacular donde disfrutar de la naturaleza entre bosques de robles y hayas.

2 Besalú. Gerona

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Originalmente conocida como Bisuldunum, ha sido declarada Conjunto Histórico-Artístico nacional. Es obligatorio perderse entre las flores que decoran, a la vieja usanza, puertas y ventanas del casco antiguo. Sus calles estrechas de la judería, sus exclusivos baños medievales, sus casonas, plazas, y su sinagoga, resultan fascinantes.

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Así como su Puente Viejo, románico del siglo XII, indispensable para entrar en esta villa del medievo. Solo por el Monasterio de Sant Pere, la Iglesia de Sant Vicenç, la Colegiata de Santa María, o el Antiguo Hospital de Sant Julià, merece una escapada.

3 Buitrago de Lozoya. Madrid 

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En plena sierra de Guadarrama, en el valle medio del Lozoya y entre los embalses de Riosequillo y Puentes Viejas, se alza, sobre un promontorio rodeado por el río, Buitrago de Lozoya. Por la villa, que es conjunto Histórico Artístico, y Bien de Interés Cultural, han dejado huella Juana la Beltraneja, y el mismísimo Picasso.

Dentro de su recinto amurallado, el mejor conservado de la Comunidad de Madrid, se guardan el Alcazar-Castillo de los Mendoza, el Puente del Arrabal, la Torre del Reloj, la Iglesia de Santa María y, entre otros muchos encantos, el sabor de sus asadores.

4 Sepúlveda. Segovia

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A esta ciudad fortificada, que forma parte del selecto círculo de los Pueblos más Bonitos de España, la llaman acertadamente, la villa de las Siete Puertas. Sepúlveda se fundó en la Edad del Hierro, la engrandecieron los romanos, y ahora es la base ideal para una escapada en la que además, recorrer el Parque Natural de las Hoces del Duratón.

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Su Plaza Mayor, el castillo de Fernán González, la casa del Moro, el santuario de la Virgen de la Peña, o la Iglesia de Santiago son como salidos de un cuento. Sepúlveda está impregnada de medievo, del que habla su muralla del X, y sus puertas del Ecce Homo, del Rocío y de la Fuerza.

5 Calatañazor. Soria

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Los habitantes de esta pequeña aldea no llegan al centenar, pero tienen el privilegio de vivir en uno de esos lugares donde el tiempo se detuvo hace mucho, mucho tiempo. A solo 33 kilómetros de Soria capital, en la comarca de las Tierras del Burgo, dice la leyenda que aquí, Almanzor perdió su tambor.

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Ya el camino de acceso a Calatañazor delata su antigüedad. Su única calle, rodeada de auténtica arquitectura popular, lleva hasta la plaza, ubicada a los pies de las ruinas del que fue un formidable castillo. Entre cantos rodados, puertas con postigos a media altura, paredes de tapial de barro y paja, y su bella iglesia románica, lleva a gala ser uno de los lugares con más solera del país.