Dilemas en el paraíso: voy a Maldivas en septiembre, ¿en qué isla me quedo?

Salvajes o bien equipadas, familiares o románticas, adecuadas para el buceo o para tostarse al sol…

Noelia Ferreiro
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Foto: FilippoBacci / ISTOCK

Hay quienes dicen que viajar a Maldivas entre mayo y octubre no es una buena idea, porque coincide con el monzón húmedo o 'hulhangu', que sopla desde el sudoeste y provoca más precipitaciones de lo habitual. Nosotros vamos a rebatir esto: para empezar, las lluvias, aunque más abundantes, son de poca duración y enseguida vuelve a brillar el sol, y en esta época la temperatura sigue siendo agradablemente cálida. Por otro lado, los precios en general y de los hoteles en concreto suelen ser más bajos que en el periodo que va de noviembre a abril, el que tiene menos probabilidad de precipitaciones y, por tanto, la temporada alta en Maldivas. 

Hidroavión sobre uno de los atolones de Maldivas. | Jag_cz / ISTOCK

Con todo esto en mente, a la hora de planear el viaje para septiembre, surge un segundo dilema: el paraíso está trazado con nada menos que unas dos mil islas de naturaleza virgen, muy similares en su condición de refugio soñado, pero cada una de ellas con su propia personalidad. Con sus aguas turquesas, su arena blanca y sus fondos de coral, todas suponen, qué duda cabe, el colmo de la felicidad. Pero hay que elegir en función de gustos y aficiones, así que ahí van las cinco más completas y variadas:

1. Guraidhoo

Bucear en uno de los fondos más maravillosos del mundo es para muchos el móvil que lleva a viajar a Maldivas. Y en este sentido, la isla apropiada es Guraidhoo, en el sur de Male, ideal para los aficionados al mundo subacuático. La razón es que el plancton se acumula en determinados puntos durante la temporada de lluvias y allí se congregan los peces de colores para darse todo un festín. Varias escuelas de submarinismo ofrecen estas incursiones a los fondos en lugares que están poco transitados por los turistas y en los que se garantiza el avistamiento, entre corales, de buena parte de las dos mil especies de fauna marina que conviven en Maldivas.

Isla de Guraidhoo, en Maldivas
Isla de Guraidhoo, en Maldivas | Saffu | Unsplash


400 euros para gastar de aquí a diciembre: el bono turístico de Fuerteventura se llama `bonoventura´
 

2. Dhiffushi

Emplazada en el atolón norte de Male, es la calma lo que distingue a esta isla donde se suele venir a practicar la maravillosa actividad de tostarse al sol con la mayor indolencia. Para esta especie de robinsones está diseñado este atolón que goza de tres playas de postal. Pero si lo que se quiere es actividad, Dhiffushi propicia fabulosas excursiones para hacer snorkel en arrecifes acompañados de tortugas. Y también para contemplar el atardecer a bordo de un barco mientras desde la cubierta se ve saltar a los delfines. 

Isla de Dhiffushi, Maldivas
Isla de Dhiffushi, Maldivas | mbbirdy / ISTOCK

3. Huraa

Para los indecisos a los que les gusta una mezcla de todo, tenemos esta isla emplazada a unos 20 kilómetros de Male, hasta hace muy poco una de las grandes desconocidas, pero dotada en los últimos tiempos con cada vez mayor infraestructura. En Huraa se disfruta de una curiosa combinación de alojamientos sencillos con lujosos resorts, y de cafés locales con restaurantes de cocina internacional. Esto le confiere animación en todos los momentos del día, si bien la actividad estrella tiene lugar por la noche: se trata de snorkel nocturno con linternas acuáticas para nadar con criaturas marinas que sólo se dejan ver en la completa oscuridad. 

Isla de Huraa, en Maldivas
Isla de Huraa, en Maldivas | Markeliz / ISTOCK

4. Maafushi

Esta isla del sur de Male está indicada para los mochileros y viajeros por libre, que podrán dar con todas las facilidades necesarias para un presupuesto ajustado: está cerca del aeropuerto internacional, se puede llegar en ferry público y existen numerosas opciones de hoteles y restaurantes económicos. Con el ambiente agradable y despreocupado que le confiere su atmósfera hippy, Maafushi cuenta con gran cantidad de comercios y supermercados pequeños, siempre consagrados al producto local.

Isla de Maafushi, en Maldivas
Isla de Maafushi, en Maldivas | cinoby / ISTOCK

5. Kaashidhoo

Quienes quieran dar con la definición de  isla desierta habrán de venir a Kaashidhoo, una isla que no se encuentra agrupada dentro de ningún atolón sino que cuenta con el suyo propio. Sus escasas calles de arena, casas de cemento pintadas de colores chillones y mezquitas a la sombra de las palmeras le otorgan la autenticidad que se le presupone a estos lugares donde se mantienen intacta la cultura local sin las interferencias del turismo.

Isla de Kaashidhoo, en Maldivas
Isla de Kaashidhoo, en Maldivas | Ibrahim Shabil | Unsplash