48 horas en Palma

La capital mallorquina es una ciudad en la que perderse al menos durante dos días.

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Foto: Juergen Sack / ISTOCK

Su riqueza paisajística y cultural, su excepcional clima, su gastronomía y sus costumbres convierten a Palma en uno de los referentes turísticos de nuestro país. Además de sol y buenas playas, la ciudad ofrece la oportunidad de visitar monumentos históricos, restaurantes de notable nivel culinario, tiendas, museos y mucho más. Repasamos las opciones culturales y de ocio que presenta la capital balear.

Monumentos históricos

Sin duda, la Catedral de Mallorca es una de las visitas obligadas. El enorme edificio posee una planta de tres naves, una torre con nueve campanas y el rosetón más grande de entre todas las catedrales del mundo gótico. Es recomendable, si es posible, realizar una visita guiada por la Catedral, pues de esta forma pueden descubrirse descubrir detalles que, de otra forma, seguramente que pasarían desapercibidos a ojos del visitante.

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A tan solo 3 kilómetros al sudoeste de la ciudad el Castillo de Bellver domina la bahía de Palma con su imponente estructura circular, conformada por cuatro grandes torres, dos patios y una capilla. Otro edificio histórico es el Palacio Real de la Almudaina, una construcción que todavía a día de hoy funciona como residencia oficial para ceremonias de estado y recepciones. De él destacan sus tapices, pinturas y mobiliario.

Museos, arte y cultura

El legado de Joan Miró en Palma es enorme. Diferentes espacios como la Fundación de Pilar y Joan Miró, el hotel Miró o los jardines del palacio de Miravent albergan trabajos del artista catalán. Asimismo, El Baluard Museu d'Art Modern i Contemporani de Palma presenta piezas de creadores tan reconocidos y valorados como Cezanne, Gauguin, Picasso, Magritte o el mismo Miró.

Por otro lado, la ciudad cuenta con un amplio programa de danza, teatro y otras artes escénicas en salas como el Trui Teatre, el Auditorium o el Teatre Principal.

Gastronomía con estrellas Michelín

Palma es un destino gastronómico de primer orden gracias a la suma de varios elementos: sus productos de mar y montaña, sus recetas con siglos de tradición influenciadas por múltiples culturas y por los virtuosos chefs residentes en la isla que utilizan dichas recetas e ingredientes para elaborar platos vanguardistas y deliciosos.

Travel Media Hub

La ciudad está consolidada como uno de los referentes culinarios del país gracias al trabajo de notables cocineros que cuentan con estrellas Michelin entre los que destacan el mallorquín Andreu Genestra, cabeza del Restaurant Cafe Aromata y del restaurante del Hotel Rural Predi Son Jaumell en Capdepera; el chef bonaerense Adrián Quetglas, con su restaurante en el Passeig Mallorca; y Marc Fosh, con su restaurante Simply Fosh en el casco antiguo de Palma.

Por otra parte, dentro del acervo gastronómico de la capital balear se encuentran los mercados de Santa Catalina, el Mercat 1930, el de San Juan y L’Olivar, lugares que ofrecen puestos con productos locales de primera calidad, restaurantes con cocina de mercado y algunos espacios gourmet. Además, el popular barrio de la Lonja, corazón de la vida nocturna de Palma, está lleno de bares y restaurantes en los que degustar platos locales.

Una tarde de compras

Las calles de la capital mallorquina ofrecen una amplia oferta comercial. El Paseo del Borne, junto con una de las calles más antiguas de la ciudad, Jaime III, son los grande estandartes de las compras de lujo, pues en ellos  se encuentran firmas de renombre internacional como Louis Vuitton, Carolina Herrera o Guess. Por su parte, la Calle San Miguel y la Plaza Mayor son el lugar al que acudir si se buscan productos artesanos.

Ocio nocturno

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Palma es una ciudad activa los 365 días del año, con una oferta cultural amplia y con noches llenas de vida. Desde el cosmopolita y colorido barrio de Santa Catalina al incansable y alternativo barrio de la Lonja, pasando por el paseo marítimo, donde se halla la legendaria discoteca Tito´s, la discoteca Pachá y el puerto deportivo Can Barbara.

Y para los que prefieran una velada más relajada, la música en directo también se ha hecho su hueco en dos establecimientos de Palma: en el Jazz Voyeur y en el Blue Jazz Club en el hotel Saratoga, un establecimiento con conciertos de jazz todos los fines de semana.