48 horas en Nápoles: los imprescindibles para una escapada rápida al sur de Italia

Una ciudad caótica con mucho encanto donde la pizza y Maradona se convierten en su eje transversal

Todos los imprescindibles que debes ver en Nápoles, la ciudad más gamberra de Italia.
Todos los imprescindibles que debes ver en Nápoles, la ciudad más gamberra de Italia. / Istock

Intensa, caótica, eléctrica, indomable, apasionante y con un punto de decadente elegancia, esta ciudad convertida en epicentro de la pizza es un destino para quedarse a explorarlo hasta el infinito. Nápoles es esencia pura. Sin embargo, si tan solo dispones de 48 horas, aquí tienes una guía para no perderte lo esencial en un fin de semana y sacarle todo el jugo a la ciudad del Vesubio.

Piazza del Gesù

Piazza del Gesù

/ Istock / Jesse Kraft

Un paseo por la columna vertebral de la ciudad

Todo viaje en Nápoles debería comenzar por un paseo por su icónica calle Spaccanapoli, una vía larga y estrecha que corta en dos el casco antiguo y resume todo lo que Nápoles representa —y muchos de sus clichés—: ruido, belleza, religión, fútbol, edificios decadentes, palacetes históricos, pizza y ropa tendida. En medio de esta belleza aparece una parada obligada, la Piazza del Gesù Nuovo, una iglesia homónima que sorprende con su fachada de piedra en forma de diamantes cuyo interior merece una visita. Y, frente a ella, otro de los monumentos religiosos más bellos de la ciudad, el Monasterio de Santa Chiara y su claustro decorado con azulejos mayólica del siglo XVIII.

Adriana Fernández

La calle de los belenes

A pocos pasos, se encuentra la calle de San Gregorio Armeno, una calle única en el mundo donde, durante todo el año, los artesanos elaboran figuras para los nacimientos navideños. Allí se pueden encontrar piezas de todo tipo, desde pastores clásicos hasta personajes contemporáneos como políticos, futbolistas o cantantes.

Via San Gregorio Armeno, en Nápoles.

Via San Gregorio Armeno, en Nápoles.

/ Istock / arcady_31

El Duomo y la sangre de San Gennaro

El patrón de la ciudad, San Gennaro, se encuentra en el Duomo di Napoli, un templo en el que tres veces al año se realiza “el milagro de la sangre”, un evento que los napoletanos realizan como superstición para que el año vaya bien. Dicen que la última vez que no se realizó, el Vesubio estalló.

Pizza a portafoglio en Nápoles

Pizza a portafoglio en Nápoles

/ Istock

Un indispensable: dónde comer en Nápoles

Ninguna visita a Nápoles está completa sin probar su pizza napoletana. Uno de los mejores lugares para hacerlo es la pizzería Da Michele donde la margherita o la marinera son sus grandes estrellas. La pizza napoletana se caracteriza por tener una masa fina, el borde aireado y una base de tomate napolitano San Marzano, además de una sencillez y delicadeza única.

Otro de esos lugares icónicos, por su belleza y por los secretos arquitectónicos y gastronómicos que esconde en su interior es el histórico Caffè Gambrinus, ubicado junto a la Piazza del Plebiscito. Allí hay que probar su icónico espresso napoletano (nada que ver con el nuestro): corto, fuerte, e intenso. Este pequeño trago hay que acompañarlo con uno de los dulces claves de la ciudad, la sfogliatella riccia, un hojaldre crujiente relleno de ricotta y cáscara de naranja o limón confitada.

Piazza del Plebiscito de Nápoles

Piazza del Plebiscito de Nápoles

/ Istock

La Nápoles subterránea

A 40 metros bajo las calles del casco antiguo, se esconde otra ciudad, la llamada Napoli Sotterranea, un entramado de túneles griegos, cisternas romanas y refugios de la Segunda Guerra Mundial que permite al visitante tener otro punto de vista de lo que fue en el pasado.

El atardecer en el Quartieri Spagnoli

Aunque los murales, pancartas y graffitis de Maradona se encuentran dispersos por toda la ciudad, es en el Quartieri Spagnoli donde más se encuentran. Este barrio tan genuino como polémico es el centro del ídolo eterno de la ciudad y uno de los mejores lugares para ir a tomar algo al atardecer y conocer su ambiente de primera mano.

Una preciosa panorámica de Nápoles

Una de las últimas visitas obligatorias que se deben realizar en la ciudad es la subida hasta el Castel Sant’Elmo, una fortaleza del siglo XIV que domina toda la bahía y desde donde se ve el Vesubio al fondo, Capri en el horizonte y el caos ordenado de Nápoles a tus pies. De estas vistas puede disfrutar a cualquier hora del día, pero al atardecer es una auténtica pasada. Para llegar hasta allí hay que tomar el funicular hasta Vomero, el barrio elevado que ofrece las mejores vistas del golfo, y uno de los mejores planes para seguir aprovechando las vistas es bajar a la ciudad dando un paseo entre sus preciosas calles.

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