48 horas en Hamburgo

¿Qué hacer en Hamburgo en un fin de semana? Visitamos la ciudad alemana que acoge el segundo puerto más grande de Europa. Una ciudad abierta a las culturas, al arte y la innovación.

Macarena Escrivá
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Foto: Viajar

La ciudad acaba de conmemorar el aniversario de su impactante puerto marítimo que ha congregado, durante un fin de semana, a más de un millón de visitantes. Se trata del segundo más grande de toda Europa y es, alrededor del río Elba, donde surge la vida de la ciudad: Barcos, una siempre rebosante de actividad, edificios icónicos y los vecindarios más eclécticos. Bienvenidos a Hamburgo.

Día 1

Lo primero que hemos de saber para viajar a Hamburgo, es que es posible llegar a la ciudad con vuelos directos diarios desde Madrid y Barcelona y en compañías como Iberia, Vueling o Eurowings, con una duración de menos de tres horas, lo que convierte a la ciudad en la perfecta candidata de una escapada de fin de semana.

Porque sabemos que no hay nada más importante que poder descansar como es debido en este tipo de viajes, para esta escapada hemos elegido alojarnos en el prácticamente recién estrenado Innside Hamburg Hafen. Abrió sus puertas el pasado julio de 2017 y desde entonces, se ha posicionado como un destino perfecto para familiarizarse con la cara más moderna de la ciudad, gracias a su ubicación estratégica justo frente al Mittelkanal. Nada más entrar en el lobby, nos sorprenderá la frescura de su staff, los graffittis que adornan las paredes -pintados por artistas locales- y el diseño moderno y actual del hotel, que integra en un mismo espacio la mesa de check-in, una pequeña tienda de souvenirs, el bar, el restaurante del hotel y ¡hasta una cabina de DJ! Las habitaciones se caracterizan por un diseño depurado, minimalista y con todo lo necesario para hacer de tu estancia lo más agradable: camas king-size, duchas de lluvia y minibar gratuito. Además, una de las mejores formas de explorar la ciudad es en bici y el hotel dispone de alquiler de las mismas. ¡Pregunta en recepción!

Innside Hamburg Hafen. | Thierry Delsart

Una vez ubicados y con las maletas a buen recaudo, lo mejor es dar un paseo desde el hotel hasta Speichstadt, a tan solo 15 minutos andando desde allí. De repente, nos toparemos con  infinitas paredes de ladrillo rojo y canales alrededor de ellas. Estamos en Speicherstadt, el distrito de almacenes conectados más grande del mundo, interesante por su valor arquitectónico y su vecindad al puerto más agitado de Europa. Fue declarado como Patrimonio Mundial de la UNESCO en 2015 y hoy en día todavía sigue en activo acogiendo cargamentos de tabaco, especias o el mayor almacén de alfombras orientales del mundo.

Dejando atrás este impresionante distrito, entraremos en Hafencity, justo en el corazón del puerto de Hamburgo y uno de los barrios con más vida de la ciudad, donde museos, terrazas, restaurantes y cafés se hacen hueco entre construcciones contemporáneas. Justo al fondo y presidiendo la vista, la joya de la corona, la Elbphilarmonie. Con apenas un año y medio de vida, este espectacular edificio de los suizos Herzog & de Meuron, es mucho más que una sala de conciertos. Dentro de sus paredes acoge una nueva experiencia musical, un hotel, apartamentos, restaurantes, cafés y The Plaza, un espacio 360º a la altura de 37 metros sobre el suelo, que permite a visitantes disfrutar de unas vistas privilegiadas por la terraza que rodea el edificio, adquiriendo una entrada por 2 euros.

Día 2

Empezamos el día con fuerzas y dispuestos a exprimir la ciudad a tope. Primera parada: el ayuntamiento de la ciudad, también llamado Rathaus, un edificio ecléctico y construido en clave neo-renacentista que abrió al público en el año 1897. Su tamaño colosal sirvió para demostrar la grandeza de una ciudad de comerciantes marítimos. Vale la pena adentrarse en su maravilloso patio, concebido a modo de piazza italiana con una fuente en el centro.

¿Sabías que Hamburgo posee la mayor maqueta de trenes del mundo? La encontrarás en el Miniature Wunderland, nuestra siguiente parada. Allí podrás deleitarte con espectaculares maquetas de países europeos como Francia, Italia y Alemania, además de acoger un Hamburgo en miniatura con su aeropuerto incluido.

Miniatur

¿Hambre? La mejor opción para aprovechar el día es comer un delicioso currywurst a base de salchichas de ternera, curry y patatas fritas en cualquier puesto de la calle.

¿Listo para seguir? Otra de las atracciones imprescindibles de Hamburgo son sus lagos, llamados Alster. No se trata de otra cosa que el río Elba formando un lago en el centro de la ciudad (Inner Alster) y otro de mayor tamaño (Outer Alster), separados por los puentes The Keneddy y Lombard. El lago mayor está rodeado de parques y caminos que hacen que se convierta en el lugar idóneo donde disfrutar de una cerveza junto al agua. También se pueden practicar allí deportes acuáticos como el kayak o el paddle surf, además de alquilar botes y canoas.

Al atardecer, daremos el último paseo por los muelles de Landungsbrücken sobre el Elba. Es aquí donde se amontonan barcos, catamaranes o cruceros, así como barcos-museo como el Rickmer Rickmers. Cuando cae la noche, empieza la vida en Reeperbahn, el distrito rojo de Hamburgo. A espaldas de la zona de St. Pauli se desarrolla uno de los barrios más singulares de la ciudad. Desde una plaza dedicada a los Beatles, hasta clubs, cabarets y teatros. Todo tiene cabida en Reeperbahn. A veces decadente, otras estimulante, pero siempre sorprendente. Si tienes ganas de terminar la noche por todo lo alto, salir de fiesta por Kiez es un must en la capital. 

Landungsbrücken. | Viajar

Día 3

Para nuestras últimas horas en Hamburgo, visitaremos una de sus principales atracciones: el Fish Market dominical en el muelle de St. Pauli. Este mercado data de 1703, año en el que ya se convirtió en toda una institución que reúne cada domingo a locales y turistas. Abre a las 5 de la mañana, por lo que no será difícil cruzarse con los que todavía no han dormido procedentes desde los clubes de Reeperbahn, así como con los que han madrugado para visitarlo. Pescado sí, pero también verduras, flores, souvenirs... Todo se puede conseguir allí. Es el lugar de compra de muchos hamburgueses pero, no necesariamente tienes que acudir de shopping. Degustar un bocadillo de pescado a orillas del Elba o disfrutar de la música en vivo del Fischauktionshalle, son solo algunas de las sorpresas que allí te esperan.

Con el estómago lleno y después de un último paseo por la ciudad, ha llegado la hora de emprender la vuelta al aeropuerto y de despedirnos de esta bella ciudad. ¡Volveremos!