48 horas Ciudad de México, la metrópoli que lo tiene todo

Ciudad de México es de esas ciudades que dejan huella y a la que uno siempre está dispuesto a volver. Y es que esta urbe, que con cerca de 9 millones de habitantes es una de las más pobladas del mundo, alberga un sinfín de recovecos y barrios variopintos que nos permiten viajar en el tiempo, desde la época prehispánica hasta la colonial, pasando por una propuesta cosmopolita que nada tiene que enviar a otras grandes capitales.

Macarena Escrivá
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No te dejes llevar por miedos injustificados. Muchas veces hacemos caso de personas que ni siquiera han viajado al destino en cuestión y parecen saberlo todo. Ciudad de México es una gran ciudad sí. Muchos aterrizan aquí para viajar a otros destinos del país, pero esta mega urbe bien merece pararnos a conocerla, degustarla y vivirla. ¿Tienes en mente una escapada a una de las ciudades más vibrantes del globo? ¿Cómo organizamos 48 horas allí?

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Explora el casco histórico de la ciudad

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Lo mejor, nada más llegar, es empezar a empaparnos de la cultura del casco histórico de Ciudad de México. El lugar se ha convertido, con más de mil años de historia a sus espaldas, en una zona de reunión de familias, amigos y turistas de todas partes del mundo.

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Recorriendo su historia, podrás visitar edificios como el impresionante Palacio de Bellas Artes, monumento artístico de la Unesco, para terminar en la espectacular Plaza de la Constitución, también llamada Zócalo. Allí se alzan la Catedral Metropolitana, el Edificio del Gobierno, el Palacio Nacional y otros lugares interesantes como el Museo del Templo Mayor. Aprovecha para empaparte también de su cultura, acercarte a escuchar los conciertos de mariachis que tienen lugar algunos días y degustar su deliciosa gastronomía en puestos callejeros. 

Recorre el Paseo de la Reforma

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El Paseo de la Reforma, que se prolonga durante 12 kilómetros atravesando el corazón de la ciudad,  es una de las zonas más modernas. Además de centro financiero y comercial esta bella avenida, construida en 1860 con el objetivo de comunicar el Castillo de Chapultepec y el Palacio Nacional, es uno de los centros turísticos más visitados. Como el Paseo de la Reforma es muy largo, puedes hacer una parte paseando y otra a bordo de un autobús. En el camino podrás observar algunos de los monumentos más bonitos que jalonan esta impresionante avenida, como el Ángel de la Independencia, bajo cuya espectacular columna se encuentran los restos de algunos de los héroes de la patria.

Museo de Arte Moderno

Aprovecha ese mismo circuito para acercarte al Museo de Arte Moderno y, sobre todo, al Museo Nacional de Antropología, uno de los más importantes de Latinoamérica por su rico legado de las culturas prehispánicas, donde se conservan obras capitales de la Historia del Arte Mexicano, como la 'Piedra del Sol'.

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¿Ganas de tacos? En el mismo Paseo de la Reforma tienes una de las taquerías más célebres de Ciudad de México, El Califa, donde degustar una buena colección de tacos, crostas, pastores o quesadillas. 

El Califa

Respira en uno de los pulmones de la ciudad

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En algún momento querrás hacer un alto en el camino para asimilar todo lo aprendido, y nada mejor que hacerlo en uno de los pulmones verdes de Ciudad de México: el Bosque de Chapultepec. Allí podrás caminar tranquilamente y si viajas con niños podéis visitar el zoo o la feria, además de apuntaros a Lanchacinema, una original forma de disfrutar del cine al aire libre montados en una pequeña embarcación sobre el Lago Mayor.

Empápate del idílico Coyoacán

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Es uno de los barrios coloniales más bonitos de Ciudad de México, y es que Coyoacán conserva todo el encanto de un pueblo de colores intacto. Hasta aquí se desplazan multitud de viajeros para visitar la célebre Casa Azul, la que fuera la casa de Frida Kahlo en diferentes periodos de su vida. De hecho, la artista nació y murió en esta casa de Coyoacán. Hoy en día es un museo que alberga algunas de las obras mas importantes de Kahlo como 'Viva la Vida' o 'Frida y la cesárea'. 

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Una vez visitada esta parada imprescindible, pon rumbo al mercado de Coyoacán, donde fluye la vida entre puestos de frutas, verduras, piñatas, souvenirs y zonas de degustación. Uno de los platillos más típicos del mercado son las quesadillas con chicharrón, así que no te vayas de allí sin probarlas. Si seguimos explorando el barrio, conviene darse una vuelta por la plaza de Coyoacán, llena de vida y visitar su mercado artesanal mexicano. ¿La mejor forma de despedirse? Tomando un tepoznieves, un helado hecho de hielo que te refrescará y te hará recargar pilas. 

Descansa a la manera japonesa, pero en México

Ryo Kan

Buscar alojamiento siempre puede ser desesperante. ¿Dónde me quedo? ¿Mejor en un barrio que en otro? Hemos encontrado un hotel que goza de una situación privilegiada, a muy pocos pasos del Paseo de la Reforma y el Ángel de la Independencia. Se llama Ryo Kan y fue el primer alojamiento de estas características en América latina. En un coqueto hotel, han sabido conjugar elementos mexicanos en la decoración y japoneses en su estructura, para hacer de él un perfecto oasis de paz y descanso. 

Ryo Kan

Todas las habitaciones -algunas de ellas con tatami- están equipadas con domótica, que te permite controlar todo cómodamente desde la palma de tu mano. Cuando hagas el check-in, te tendrás que descargar una app desde la que controlar luces, televisión o persianas. 

Ryo Kan

El centro del hotel es un un jardín zen, donde sentarte tranquilamente a leer un libro, tomar el desayuno o simplemente descansar escuchando el ruido del agua. Además, en la azotea del hotel se esconde otra de las joyas de la corona, unas bañeras onsen donde relajarse tras un día intenso visitando la ciudad. No puede haber plan mejor.