48 horas en Burdeos

Pasamos un fin de semana en la capital francesa del vino. Nos espera una ciudad fascinante donde el arte, el vino, la gastronomía y la vida se dan de la mano. 

Macarena Escrivá
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Foto: Leonid Andronov / ISTOCK

Han pasado 10 años desde que el centro histórico de Burdeos adquiriese la nomenclatura de Patrimonio Mundial por la UNESCO y es que esta ciudad, bañada por las aguas del río Garona, es una de las más interesantes de toda Francia. Muchos hablan de ella como 'la pequeña París' y es que esta urbe atesora entre sus fronteras todo lo necesario para que la comparen con la ciudad de la luz: gastronomía, paseos inolvidables, historia, arte y vino.

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Burdeos se posiciona con la escapada perfecta de fin de semana. A una hora escasa de avión desde Madrid, la ciudad se vuelve accesible. Es cómoda y pequeña, ideal para poder pasearla y disfrutarla y más ahora cuando estamos a las puertas de la primavera y el cuerpo pide estar al aire libre. 

El epicentro cultural y de vida de la ciudad se desarrolla en torno a los distritos de Quinconces y St Pierre y St. Paul. Es allí donde brillan los monumentos de la aristocracia mercante del XVIII, siglo en el que estas zonas alcanzaron su mayor esplendor, gracias al comercio. Aquí es donde se encuentra el Gran Teatro, construido bajo el mandato del monarca Luis XVI, cuya impresionante escalinata inspiró al arquitecto de la Ópera Garnier en París, que preside la Place de la Comédie, donde también se encuentra el fabuloso hotel de lujo Intercontinenental. A pocos metros de éste, la ciudad exhibe una de las esculturas de Jaume Plena, Sanna, mientras que en las calles aledañas, podemos visitar la Iglesia de Notre Dame, con su convento dominicano y una fachada que inspiró al arquitecto de la iglesia de Il Gesú en Roma. La misma plaza Quinconces, hace las veces de gran explanada para eventos presidida por una enorme columna en conmemoración a los caídos durante la Revolución Francesa.

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Si dejamos a un lado el río Garona, llegaremos hasta uno de los puntos más fotografiados de la ciudad, la Plaza de la Bolsa. ¿Quién no se ha acercado por allí para intentar captar la dualidad que se muestra ante nosotros en su famoso espejo del agua? El simple paseo por la gran plaza, símbolo de la apertura de Burdeos al mundo, es una delicia. Allí, en plena plaza, se encuentra el restaurante Le Bistrot du Gabriel, un espacio donde degustar alta cocina francesa y unos soberbios foie casero y steak tartar.

Macarena Escrivá

La ciudad conserva también hitos medievales, como la magnífica puerta Cailhau, construida entre 1 493 y 1 496 como puerta defensiva que conmemoraba las victorias del rey Carlos VIII y la conquista del Reino de Nápoles.  

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Un pasado medieval y grandilocuente sí, pero Burdeos también es moderna. Prueba de ello es otro de sus mayores atractivos, la Cité Du Vin. Este centro dedicado al vino, inaugurado en 2 016, es la prueba fehaciente del Burdeos más audaz. La Cité du Vin se construyó con el propósito de transmitir el alma del vino a través de una inmersión sensorial completa para el visitante. El edificio en sí ya es una joya arquitectónica, invita al ensueño y la poesía, evocando el movimiento del vino dentro de la copa. Gracias a su exposición permanente, podrás agudizar los cinco sentidos en un universo interactivo que recorre todo lo que envuelve al vino en 19 espacios temáticos. Conocerás viñedos a lo largo y ancho del mundo, su historia, la metamorfosis del vino desde la vid hasta la botella... incluso aprenderás más sobre los aromas esenciales de éste en su buffet de los Cinco Sentidos. Además, la experiencia termina degustando una copa de vino en su terraza con vistas 360 sobre la ciudad. El plan en sí es redondo.

Macarena Escrivá

Burdeos también ostenta espacios multifuncionales y modernos a rabiar como Darwin, un asentamiento en la otra ribera del Garona que acoge propuestas de arte urbano y contemporaneidad, así como el distrito de Chartrons, que puede hacerte pensar que estás en París perdiéndote por sus callejuelas y haciendo paradas en lugares como la pastelería Micheline & Paulette o concept stores como Cactus. Somos fans también del delicioso Croque Monsieur de Au Rêve, situado a las puertas del mercado Halle du marché des Chatrons. 

Facebook Patisserie Micheline & Paulette

Si quieres empaparte de la vida de la ciudad, no olvides visitar el célebre Marché Des Capucins, con varios siglos a sus espaldas y comúnmente conocido como 'el ombligo de Burdeos'. Pasea por sus puestos, degusta su cocina del mar, llévate a casa algún recuerdo... Y es que Burdeos también es gastronomía. Nos encantan tiendas como la quesería de Jean D'Alos, un espacio ideal para los amantes de este mundo, en el que encontrarás más de 250 referencias. Si eres amante de los vinos, tienes que visitar la impresionante tienda L'Intendant, todo un paraíso vitivinícola que se extiende en torno a una escalera del caracol. Tienen más de 1 200 referencias de vinos de Burdeos, así como joyas de Château d'Yquem o Petrus. 

Boutique de Montesquieu

Si hay un dulce que sea Burdeos en sí misma, esos son los canelés, unos pequeños bizcochos que son el orgullo patrio de esta ciudad. Se elaboran con huevos, leche, harina, mantequilla y azúcar, para luego perfumarse con ron y vainilla. Podrás encontrarlos en pastelerías como la conocida Baillardran, que cuenta con espacios por toda la ciudad y el aeropuerto. 

Salinier Quentin

Pensando en el Burdeos moderno que te comentábamos antes, elegimos el hotel Seeko'o para quedarnos, un espacio a pocos metros de la Cité du Vin que nos sorprende con su diseño contemporáneo. Sus habitaciones te harán pensar que te encuentras en otro planeta con su interiorismo audaz y funcional, que ha sido renovado por completo en 2 017. Sus habitaciones futuristas son el mejor lugar para reponer fuerzas tras un día descubriendo la ciudad.

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