Por 4 senderos asturianos, de cuento

Entre cuevas, hayedos, glaciares, cascadas, embalses, hórreos y pequeños pueblos de piedra, nos movemos por senderos de leyenda del Parque Natural de Redes. Es la Asturias seductora, y brava con un mundo rural que goza de una excelente salud. Redes es una gran desconocida entre valles silenciosos y escarpados de la cuenca del Nalón.

Irene González
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Foto: Alejandro Badia

Si te gustan las regiones montañosas, con frondosos bosques de hayas y robles, el sureste asturiano te va a emocionar. Este pulmón verde del norte guarda un tesoro que está por descubrir. En la zona alta del valle del Nalón, en una zona no demasiado popular, pero con rincones realmente bellos, se encuentra el Parque Natural de Redes. Con 38 000 hectáreas amasa tanta naturaleza que además de Parque Natural, la UNESCO lo ha declarado Reserva de la Biosfera por la espectacularidad de sus tierras, y su riqueza natural y cultural.

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Sobrescobio y Caso, los dos concejos que ocupa, agrupan unos 50 pueblos, que poseen típicas brañas asturianas donde conocer tradicionales cabañas de ganaderos, casas de indianos y riquísimos puentes del medievo. Sus infinitos bosques de robledales, y los más extensos hayedos del país, con ejemplares de más de 30 metros de altura, alfombran las tres cuartas partes de este extraordinario espacio protegido de la cordillera cantábrica

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Quizá por ello sea el hábitat preferido por los osos pardos, los urogallos y lobos que lo habitan, además de los rebecos y los ciervos de Asturias. Además de estos mamíferos, también puedes ver rapaces, como buitres, halcones, azores, y águilas reales. El Retriñón, la Peña'l Vientu, Cantu l'Osu, el Tiatordos y la Rapainal, son algunas de sus cumbres, tras las que se abren valles formados por las fuerzas de las aguas. Y a pesar de su bravura y exhuberancia, esta reserva de la Biosfera, es una gran desconocida.

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Es el destino perfecto para disfrutar de caminos relajados y silenciosos, sin el agobio de cientos de kilómetros de dura travesía. Es un paraje aún virgen donde sentir a la madre naturaleza, y cuya entrada por el valle del Nalón es una auténtica sorpresa. Por ella se entra a Rioseco, la capital del concejo de Sobrescopio que lleva hacia pueblos como Ladines y Soto de Agues con una sensacional arquitectura popular, con bellos hórreos y viejas casonas. 

En la zona empieza la Ruta del Alba, con altos paredones, impresionantes cascadas, y arroyos salvados por puentes medievales. Es la ruta más sencilla del parque natural. Arranca en Soto de Agues y lleva hasta la Cruz de los Ríos, que es el punto donde se encuentran los arroyos Alba y Tronquellín. Pero sin duda, uno de los rincones naturales más impresionantes se encuentra en el Desfiladero de los Arrudos. Es un fascinante sendero que atraviesa fantásticos hayedos, majadas pastoriles y que lleva hasta el lago Ubales, una de las grandes maravillas naturales de esta Reserva de la Biosfera.

Alejandro Badia

El desfiladero se despliega en tramos tallados sobre la misma roca, que son de una belleza sobrenatural. Antiguamente, para salvar los enormes desniveles del terreno esta impresionante garganta, los habitantes debían usar aperos tradicionales. Otro precipicio por descubrir es el de Les Yanes, en el que el río Nalón desparece en las entrañas de la cueva Deboyo, para surgir de nuevo varios metros más allá. 

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La cueva, que está cerca de Les Llanes, mide más de 200 metros, y en ella anidan el murciélago de herradura y el de ribera. Cerca, en una terraza natural al borde del embalse de Tanes, se eleva la imponente Iglesia de Santa María de mediados del XVI, y cuyas proporciones no son frecuentes en Asturias. El proyecto lo realizó el mismo maestro de la catedral de Oviedo. Y cerca, están Bueres y Orlé, de dónde parte otra senda para disfrutar, la que recorre la Ruta del Valle del Riu Medio. Sale de las afueras del precioso pueblo de Orlé, y discurre en gran parte por un camino ancho y empedrado.

Alex Supertramp

Entre una brava vegetación, valles, pequeñas cascadas y arroyos es una tranquila experiencia para disfrutar de Redes. Y para captar este poco transitado parque natural de Redes, nada mejor que buscar sus Miradores. La observación de las aves de esta Reserva de la Biosfera posee dos increíbles balcones en los embalses de Rioseco y de Tanes. En Bezanes se encuentra el mirador de la Oración, un balcón natural, con una de las mejores vistas del parque, donde sobresalen las moles de La Rapaona y la Peña del Viento. Descubrir este parque natural te va a fascinar. Es pequeño pero con una enorme una riqueza paisajística, donde los bosques de hayas se dan un auténtico homenaje entre los valles silenciosos y escarpados de la cuenca del Nalón.