Segovia: cuatro rincones secretos para pederse.

La provincia segoviana ofrece rutas inmejorables para una escapada, por rincones escondidos y poco frecuentados. Son sendas que, como las cosas buenas, resultan sencillas y cuajadas de encanto. Son caminos austeros en los que se esconden paisajes opulentos. Son planazos seductores donde descansar la mirada, reposar el alma, y, sobre todo, perderse. Todo un regalo otoñal.

Irene González
 | 
Foto: ARUIZHU / ISTOCK

Segovia, una de las ciudades mejor emplazadas de la Península, posee un patrimonio, casi, único en el planeta. Su Acueducto, el Alcazar, o su sensacional catedral de 1 500, son algunos de sus indiscutibles atractivos. Pero sus alrededores no se quedan atrás. Y es que la provincia segoviana cuenta con una extensa red de caminos, veredas, sendas, y pasos de ganado, que engarzan con indescriptibles entornos rurales, y espacios naturales de ilimitado interés ecológico y medioambiental.

Desconocidos y opulentos, se convierten en la escapada perfecta. Son lugares aislados, pueblos pequeños asentados a las orillas de un río, comarcas casi despobladas con casas de color negro, entre localidades arrebatadoramente naturales, que quitan el sentido. La Senda de los Pescadores es una de las referencias para recorrer por provincia de Segovia. Transita por parte de la ribera del río Cega a su paso por las cercanías de la impresionante Cuéllar, a la que, sin duda, hay que dedicarle una jornada. Desde el principio de la senda, la frondosidad de la espesura del bosque sorprende por sus cuantiosos fresnos, sauces, y alisos, entre los que destaca el avellano con sus frutos otoñales. Pero el rey de la zona, es el pino resinero, en cuyos troncos se observa el trabajo realizado desde antaño, para extraer su preciado tesoro. Y es que aquí se alzan los montes de pino resinero más extensos e importantes del país.

Otra tentadora alternativa es la de las Huellas del Arcipreste de Hita, al que se debe considerar el antecesor de los caminantes. Esta preciosa escapada serrana ha sido uno de los primeros lugares protegidos de nuestra geografía. La Senda del Arcipreste, del que este año se celebra el 688 aniversario de la aparición de la gran obra de la literatura medieval, se sitúa en las cercanías del Puerto del León, en la parte central de la Sierra del Guadarrama. El camino que antiguamente unía Riaza y Riofrío de Riaza es una auténtica Senda de Mariposas. Hoy, este sendero está colonizado por robles, marojos, acebos, endrinos, enebros, violetas, margaritas, jaras, frambuesas y setas. En este vergel de color, olor y sonido, vuelan revoltosas y despreocupadas cientos de mariposas, embriagadas por la sinfonía de tonalidades de este jardín natural. Y es que Segovia es territorio para vagar por sus generosos caminos y veredas, a través de los que se alcanzan las majestuosas Hoces del Río Riaza y Duratón, resultan espectaculares en su discurrir por el mágico río San Juan. El interior de sus gargantas esconde historia, arqueología, y la inimaginable Ermita de San Frutos, con una puesta de sol, que enamora.

1 La Senda de los Pescadores

En los alrededores de la medieval Cuellar, tan espectacular que el pasado año fue sede de las Edades del Hombre, la naturaleza embelesa en la Senda de los Pescadores. Esta selva entre pinares, que sigue los pasos de río Cega, es uno de los mayores y más extensos bosques de todo el país. Une Cuéllar y Zarzuela del Pinaren, en una comarca que, como no, se llama Tierra de Pinares. La Villa de Cuéllar suena a dulzaina, y huele a arte. Las hermosas iglesias de San Andrés, San Martín y San Esteban, y su exuberante Castillo del Duque de Alburquerque, suponen el otro gran plan de la escapada. Así como la Cárcel Vieja, las Tenerías, sus Palacios, y sus Conventos, edificios imprescindibles.

Oficina de Turismo de Cuellar

2 Las huellas del Arcipreste de Hita

El Libro de Buen Amor recoge las primeras referencias escritas, del paso de un caminante por esta provincia. Arranca en la estación de tren de La Tablada, antigua venta en uno de los caminos más transitados en el medievo, y termina en la estación de El Espinar.  De ahí, al puerto de la Tablada, donde a unos 200 metros, se alza la Peña del Arcipreste de Hita, declarada en 1930 Monumento Natural de Interés Nacional. Tiene unas vistas excepcionales de las cumbres que separan a Madrid de Segovia, en las cercanías del Alto de Los Leones.

3 La Senda de las Mariposas

El antiguo camino que unía Riaza con Riofrío de Riaza, es el perfecto para los que disfrutan de las escapadas por lugares solitarios. La Senda comienza en Riaza, donde el camino parte de un acceso de la Carretera Vieja de Riofrío. Rica en setas, boletus y robles, la senda ofrece exclusivas vistas de toda la Sierra de Ayllón, en la que destaca el Pico del Lobo, a casi 2.300 metros de altitud.  Dejando atrás un viejo molino y su puente, y tras un bello ascenso, se ubica Riofrío de Riaza, con su Iglesia románica de San Miguel Arcángel, y sus poco más de 30 habitantes.

4 Hoces del Río Riaza y Duratón

Si existen lugares que embelesan, esos son las Hoces de los ríos Riaza y Duratón. Las del Parque Natural del Río Riaza, parten de Montejo de la Vega de la Serrezuela, donde nace una ruta impresionante, por su entorno, por las ruinas de la Iglesia de Santa María del Casuar, y por su cielo cuajado de buitres leonados, una de las colonias más grandes de toda Europa. Y aguas debajo de Sepúlveda, el Parque Natural de las Hoces del río Duratón está encajado en un profundo cañón, que en algunos lugares alcanza más de 100 metros de desnivel. Los 25 kilómetros de recorrido de las Hoces, han ido excavando la roca caliza, y se ha convertido en el paraíso del buitre leonado, del águila real y del halcón peregrino.

ARUIZHU / ISTOCK