Los 3 pueblos franceses de ensueño del Périgord negro

En el suroeste de Francia, a no mucha distancia de la frontera con España, en la histórica provincia del Périgord, se encuentran algunos de los pueblos franceses más hermosos, enclavados en un paisaje repleto de bellos valles e impresionantes acantilados calcáreos bañados por un clima templado, que hacen que merezca la pena cualquier visita a este territorio prodigioso.

José Miguel Barrantes Martín
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Son muchas las poblaciones que se asientan en estos relieves y muchas las que ofrecen un sinfín de encantos y un panorama cautivador, pero hemos elegido tres de ellas por su espectacularidad, situadas en el conocido como Périgord negro y a muy poca distancia unas de otras:

Beynac et Cazenac

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Calificado oficialmente con el sello de calidad que lo reconoce como uno de los pueblos más bellos de Francia, esta localidad formada por la unión de dos comunas – Beynac y Cazenac -, representa una estampa que es todo un regalo a la vista. 

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Beynac es el conjunto medieval de referencia, donde los bosques que lo rodean, sus calles empedradas, las preciosas casas cuyos colores se funden con el entorno y su magnífico castillo del siglo XII, encaramado en lo alto de un acantilado a 150 metros de altura a orillas del río Dordoña, hacen de esta población un lugar realmente fotogénico.

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Un castillo muy bien conservado que se alza majestuoso, escenario de varias películas y desde el cual podremos disfrutar de un horizonte excepcional. Lo ideal es subir hasta el punto más alto para visitarlo y luego descender paseando por el entramado de sus calles hasta llegar a la base del río, donde podremos disfrutar de un paseo en barcaza por el río.

La Roque Gageac

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A escasos kilómetros de Beynac et Cazenac, siguiendo el curso del río Dordoña, aparece ante nuestros ojos la asombrosa y bella imagen de La Roque Gageac, un pueblo emplazado a los pies de un acantilado y junto al cauce del agua. Una agrupación de casas alineadas a lo largo del río bajo la estela de los salientes calcáreos del acantilado es la más típica imagen de esta localidad. 

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También incluido en la lista oficial de los pueblos más bellos de Francia, La Roque Gageac cuenta con numerosos atractivos además de su inmejorable silueta. Y es que, entre sus empinadas y estrechas calles nos aguardan algunas sorpresas como su exótico jardín botánico. Toda una nota discordante en este precioso decorado medieval.

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Junto a él, no hay que perderse el fuerte troglodita ni admirar la formidable figura del pueblo desde una de las típicas barcazas – del estilo de las antiguas gabarras - que se ofrecen en el río. Aún más, si disponemos del tiempo suficiente, no hay que dejar de visitar un lugar muy próximo: los asombrosos jardines suspendidos de Marqueyssac.

Castelnaud-la-Chapelle

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Entre medias de Beynac et Cazenac y La Roque Gageac, situado en unos de los meandros que va dibujando el río Dordoña a su paso por este territorio, se encuentra Castelnaud-la-Chapelle, el tercero de los bellísimos pueblos que se aglutinan en este espacio de apenas unos kilómetros del Périgord negro, y que forma parte, de igual manera, de la lista oficial de los pueblos más bonitos de Francia.

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Conocido por sus emblemáticos castillos y la silueta de sus casas a lo largo de la ladera de un espolón rocoso, esta localidad hunde sus raíces en la primera construcción de su fortaleza, allá por el siglo XIII, en lo que hoy en día se ha convertido en un magnífico museo dedicado al arte de la guerra en la época medieval, con numerosos e interesantes utensilios y artilugios utilizados durante las contiendas, como armaduras, armas y una riquísima colección de armas de asedio que impresionan al verlas, como las enormes catapultas.

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Además del castillo, no hay dejar pasar el placer de recorrer sus encantadoras calles, en las que nos asombrará su rico patrimonio de casas, muy bien conservadas, que nos harán retroceder varios siglos atrás. Un precioso pueblo desde el que podremos aprovechar para hacer diversas rutas de senderismo por sus alrededores y disfrutar del fascinante paisaje que nos deleita esta parte del Périgord negro.