24 horas en Huelva

24 horas en Huelva no bastan para caer en la cuenta de que visitamos una ciudad encantadora, animada, divertida y con más monumentos de los que creíamos. Huelva es una sorpresa. Y un día en ella nos convencerá a volver.

Manuel Mateo Pérez
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Foto: Lux Blue / ISTOCK

Huelva está encajonada entre dos rías, la del Tinto y el Odiel, a un salto de las playas de arena blanca que baña el océano Atlántico y al lado de los Lugares Colombinos, de los puertos históricos de donde partió Colón para descubrir América.

El muelle de Minerales de Riotinto, una construcción de 1874 proyectada por los ingenieros George Barclay Bruce y Thomas Gibson, es el símbolo de la explotación colonial británica. Fue la salida a la ría de Huelva del ferrocarril minero procedente de las minas de Riotinto. Desde bien temprano el muelle es un buen punto de partida hacia el corazón histórico de Huelva. La avenida Tomás Domínguez Ortiz conduce hasta la iglesia de Nuestra Señora de la Concepción, un templo de estilo gótico mudéjar, exponente de los edificios que tuvieron que ser reconstruidos tras el terremoto de Lisboa de 1755.

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Sumergidos en el centro comercial de la ciudad, donde abundan los comercios tradicionales, los bares y tabernas de tapas, el visitante se encuentra con la iglesia de la Milagrosa, un claro ejemplo de la Huelva modernista. Muy cerca, en la plaza del alcalde Coto Mora, se halla el Gran Teatro de Huelva. La siguiente visita de interés es el convento de las Agustinas de Santa María de Gracia. De estilo mudéjar, del siglo XVI, en su última reforma fueron encontrados importantes restos romanos y lo que presumiblemente podría ser una antigua factoría de salazón. En la plaza de la Constitución está el Ayuntamiento, muestra de la arquitectura neobarroca.

Alonso Sánchez fue el marinero que le contó a Cristóbal Colón la existencia de otras tierras al otro lado del Atlántico. Para Huelva, él fue el pre-descubridor de América y por ello hay un parque que lleva su nombre. El parque Alonso Sánchez es el lugar idóneo para contemplar buena parte de la ciudad. Como homenaje a este personaje, en el parque existe una pasarela desde donde el viajero tiene una perspectiva integral de Huelva.

Tras el almuerzo en los bares y restaurantes del centro histórico hay que visitar Casa Colón. La empresa minera Riotinto Company convirtió este edificio en la sede central de la empresa y en la exclusiva residencia de los directivos británicos. Hoy es uno de los centros culturales más activos de Huelva, sede de exposiciones, conferencias y de su prestigioso festival de cine.

Iglesia de San Pedro. | Lux Blue / ISTOCK

La alameda Sundheim conduce hasta el barrio Reina Victoria cuyo trazado inicial con profundo sabor regionalista y sajón, responde a una ciudad jardín, con paseo de circunvalación, nueve calles paralelas y dos transversales. La iglesia de San Pedro, de estilo gótico mudéjar, se levanta al lado de la zona arqueológica Cabezo de San Pedro, que data del siglo VIII antes de Cristo. Los vestigios aparecidos en este yacimiento se encuadran entre el Bronce Final y la Baja Edad Media.

A la caída de la tarde es recomendable visitar la Catedral de La Merced, cuyas obras comenzaron en 1614. Es una iglesia basilical de tres naves y crucero. En la parte frontal se halla el camarín con la imagen de la Virgen de Cinta. La noche se ha echado y hay que bordear las laderas del Conquero y sumergirse en el gran pulmón verde de Huelva, el parque de Moret. No está lejos el Santuario de Nuestra Señora de Cinta, el edificio del siglo XV de estilo gótico mudéjar que Colón visitó antes y después de su viaje. Es un buen lugar desde donde divisar la ciudad y prometerse volver pronto.